Oficios que se borran

El escritor inglés Ken Follett desvistió letra a letra la sociedad medieval en Los Pilares de la Tierra, y en ese acto literario incluyó las vicisitudes de una vida colgada a los oficios. Tom Builder y Jack Jackson, ambos maestros constructores, asumen en la novela los claroscuros que siempre han acompañado al hombre en su viaje por solucionar las necesidades emergentes.

Los oficios nacieron del vientre social. Son una gama de colores imprescindibles en la historia, sin embargo, el siglo XXI parece ser la línea temporal donde algunos desaparecen como dinosaurios prehistóricos, tan arcaicos y aburridos.

¿Qué ha pasado con los carpinteros de ribera, los vendedores de periódicos, el zapatero-remendón, las tejedoras, los relojeros, los limpiabotas, la mecanógrafa, el reparador de fogones, plomeros, albañiles, costureras, afilador de tijeras…? ¿Por qué ya no existen en las ciudades cubanas espacios especializados para tramitar esas necesidades domésticas y de estética? ¿Se corresponde la cantidad de graduados de las enseñanzas técnicas con la disponibilidad de estos servicios hoy en Cienfuegos?

“Cuando se rompe algún electrodoméstico tienes casi que rogarle a los especialistas para que lo revisen, y la mayoría de las veces debes optar por desecharlo; no hay piezas de repuesto, pero cómo las van a tener si los que suministran a las tiendas en divisa compran siempre marcas diferentes y los mecánicos no le pueden seguir la rima a la hora de abastecerse para reparar (…) Todos quieren trabajar en oficinas con aire acondicionado y nos hemos olvidado de estas labores que cubren las espaldas del día a día”, refirió Omar Leiva Pérez, maestro jubilado.

“Muchos albañiles nos pasan gato por liebre en la ejecución de la obra, y al año de terminada visualizas paredes agrietadas, tuberías colapsadas, placas que se filtran…, ellos dicen saber, pero casi nunca uno le pide certificación y luego no tienes como reclamar”, dice Ofelia Chávez González, quien ha padecido esas “goteras” en la calidad.

Los pueblos y, por ende sus costumbres, van evolucionando a través del tiempo. Hoy las nuevas tecnologías han ganado público y de cierta forma, han desterrado profesiones u oficios que antiguamente fueron esenciales en la cotidianidad de las personas.

En el Padrón de 1830, una especie de censo, y ubicado en el Museo Histórico Provincial de Cienfuegos, se puede apreciar la cantidad de oficios de la época.
DE AYER A HOY

La primera escuela de Artes y Oficios de Cuba quedó inaugurada en la temprana fecha de 1882, y se fue modernizando hasta convertirse en una de las primeras y más competentes de América Latina. En esos inicios los alumnos aprendían carpintería, albañilería, cantería, tornería, fundición, dibujo… y egresaban con el título de artesanos. Así aparece en la historia del hoy Instituto Politécnico Fernando Aguado y Rico, institución docente de la enseñanza politécnica que heredó la edificación de aquella del siglo XIX.

Más allá de ese logro, durante el periodo colonial el aprendizaje de las manualidades se negociaba como fuerza de trabajo gratuita por un periodo determinado o garantías de mantener la tradición. En documentos de esa época se evidencia cómo las madres daban a sus hijos bajo el status de aprendiz.

Dentro de ese contexto la prosperidad económica de Cienfuegos exigía el desarrollo de los oficios a lo largo del siglo XIX. El primer antecedente de escuelas de oficios en la provincia se remite al Colegio de Artes y Oficios San Lorenzo y Santo Tomás, ubicado en las calles de San Carlos y Santa Isabel, abierto a los alumnos a partir de 1932.

“Fue muy revolucionario en ese momento, pues le dio abrigo a niños y niñas pobres. Su misión era preparar a obreros que pudieran asumir los retos tecnológicos de la etapa (…) En el caso de las muchachas se les enseñaba las labores domésticas, además de bordado, tejido, pintura… y en el de los varones carpintería, yeso, albañilería (…) Aquí se construían barcos y hubo sindicatos relacionados con esas profesiones vinculadas a lo naval y marinero”, explicó David Liestter Martínez Ramos, investigador de la Oficina del Conservador de la Ciudad de Cienfuegos (OCCC).

Por muchos años hubo limpiabotas que recorrían la urbe o se estacionaban en los portales de las edificaciones más transitadas; de igual modo, relojeros de fama nacional, jardineros de alto vuelo artístico y costureras que hacían ajuares completos de bodas y canastillas.

Luego, en el periodo revolucionario se amplía el perfil de los politécnicos como opciones de continuidad de estudios de la enseñanza media. Una pluralidad de técnicos en electrónica, construcción civil, elaboración de alimentos, peluquería, mecánica… se gradúan cada año como río que nunca deja de correr.

La carpintería es uno de los oficios más demandados en la actualidad.

“Todos quisimos que nuestros hijos fueran médicos, ingenieros, cuando menos técnicos; la familia fue poniendo metas superiores en la mesa escolar y desaparecieron los oficios poco a poco (…) Dejamos de ver a plenitud la importancia de estos en la sociedad”, agregó María Elena Almeida San Juan, directora de la Escuela de Oficios Joseph Tantete Dubruiller, de Cienfuegos, institución que ya ha graduado a más de 200 estudiantes en cinco especialidades focalizadas hacia la restauración del patrimonio.

DEL HOY AL MAÑANA

En la década de los 90 la Empresa Provincial de Servicios en Cienfuegos tenía en su jurisdicción más de 300 unidades de prestación comercial y alrededor de 4 mil trabajadores. “En todos los municipios había peluquería y barbería, relojería, fotografía, atelieres, talleres de reparación de radio, de fogones, de televisión y de refrigeradores (…) Así funcionamos durante 20 años, luego todo cambió…”, reconoce Luis Miguel Entenza Pérez, subdirector provincial de tal entidad.

La caída del campo socialista en Europa del Este a inicios de esa misma década trajo una oleada de afectaciones en los suministros y marcó la depresión de servicios que dependían totalmente de recursos traídos de esa zona geográfica, entiéndase la refrigeración, equipos electrodomésticos como lavadoras, radios y televisores.

“A partir de entonces fuimos mermando en cantidad de actividades y trabajadores, hasta que en 2010 se introduce el cambio de gestión a cuenta propia. Hoy solo le arrendamos el espacio (…) En la ciudad de Cienfuegos había más de 20 peluquerías, hoy solo quedan dos estatales.

“No es que desaparecieron, sino que dejaron de ser prioridad estatal, porque no existía el modo de suministrar los recursos (…) Tuvimos talleres de fogones, uno muy famoso fue El Soplete, cerca del parque Villuendas; hoy ese lugar está utilizado como fotografía y otros puntos para arreglos informáticos”, agregó Entenza Pérez.

Esos embates financieros determinaron que muchos trabajadores miraran a otros horizontes en busca de estabilidad económica, llevándose con ellos modos de hacer tradicionales de esta ciudad. También cerraron talleres especializados que el imaginario popular identificaba y se auxiliaba de ellos para cortarle las alas a las necesidades emergentes de la cotidianidad.

“Todo se justifica, pero al que planchaba para la calle, qué le pasó; al limpiador de calderos, qué le pasó; al plomero, qué le pasó; al dulcero, qué le pasó; al fabricador de escobas, qué le pasó… mutaron en llenador de memorias flash, vendedores de discos, elaboradores de alimentos, coleros, revendedores de Telegram y WhatsApp “(…) Soy de las que piensa que también la vagancia caló fuerte en el tejido social, la gente no quiere trabajar”, define Estela Nodarse Quintero, cienfueguera.

Los tiempos cambian y hoy la Empresa de Servicios solo tiene 504 empleados, y en los municipios quedan uno o dos establecimientos estatales. Obligado se hace entonces el traslado de personas hacia la capital provincial para reparar algún electrodoméstico o beneficiarse de prestaciones especializadas. Por otra parte, quienes pasaron a la nueva forma de gestión por cuenta propia basan sus precios en la legendaria oferta y demanda.

“Hoy no quedan maestros relojeros y los pocos que quedamos trabajamos a un ritmo acelerado, porque debes estar pendiente a la tecnología e irte desarrollando por tus propios medios (…). Nosotros antes éramos un colectivo unido e intercambiábamos información, pero nos empezaron a sacar de la relojería y quedamos aislados en este o aquel lugar de la ciudad (…) Hoy conseguimos los suministros a través de otras personas que viajan fuera del país y le hacemos pedidos, eso encarece el arreglo”, dijo Roger Gil Desada, quien desde 1991 es relojero certificado por una academia.

Al decir de Roger Gil Desada, no existen casi maestros relojeros en la ciudad.

Cada curso forma estudiantes en 47 especialidades de la enseñanza técnico-profesional de la provincia, con indicadores de excelencia y aunque muchos de estos egresados tienen ubicación en el sector empresarial, otra parte termina ejerciendo su actividad en el sector privado.

En Cuba ha pasado que no se corresponde la cantidad de egresados de la enseñanza técnico-profesional durante el periodo revolucionario con la disponibilidad y calidad de los servicios que demanda la población. Una buena parte de ellos luego de estudiar cuelgan sus títulos y voltean la página para empezar otro camino.

“A veces tenemos que crear nuestros propios instrumentos de trabajo, porque ni siquiera en las tiendas en divisa los encuentras. Y si tienes la suerte de hallarlos, además de tener mala calidad, son carísimos. Un taladro con su juego de barrenas, por ejemplo, vale una fortuna. Y ni hablar de un torno o de un sinfín. Sí, la carpintería es un arte, pero requiere de hierros de primera. Lo otro es que la madera buena no es barata”, refiere Andrés López.

Algunos carpinteros en los barrios confiesan que no son capaces de hacer un librero lujoso de cedro o de caoba “como los de antes”, lleno de cortes difíciles de practicar, cristales, dibujos, pues eso exige una sensibilidad artística que pocos tienen en la actualidad. Además, debe disponer de herramientas idóneas que no abundan.

A imagen y semejanza de albañiles y carpinteros, los herreros tampoco andan mirando las cuestiones del diseño y siempre recomiendan rejas seguras, priorizando la solidez sobre la belleza.

Según gabinetes de estadísticas laborales a nivel mundial en 2024 habrán desaparecido más de un tercio de los reparadores de calzado. No cabe duda de que el mercado laboral está cambiando a marchas forzadas. Profesiones que hace tan solo unos años eran estables, hoy son víctimas de un desempleo estructural que va mucho más allá de las consecuencias de la crisis económica, perdiéndose con ello el valor que se le daba a las manualidades.

Es la primera vez que estamos viendo un crecimiento tan rápido de la tecnología con un impacto generalizado; más de 700 profesiones amenazadas en los próximos 20 años de ser sustituidas por robots, sin embargo, siempre habrá la necesidad en la cotidianidad de plomeros, costureras, albañiles…y la literatura los hará protagonistas de las vicisitudes de una vida colgada a los oficios. No empecemos a borrarlos antes de tiempo…

oficios en cuba Infografía
Diseño: Gabriela Roig Rosell

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Zulariam Pérez Martí

Periodista graduada en la Universidad Marta Abreu de Las Villas.

4 Comentarios en “Oficios que se borran

  • el 27 enero, 2021 a las 9:44 am
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    hola buenos días, comencé en un movimiento de aprendiz en el año 89, curse estudios en una escuelita de servicio en tulipán primero como obrero calificado y después como TM en Teleradiomecanica, especialidad creada para tv integrales, hoy no existe eso, esta el tiempo de adiestramiento pero eso no es igual, hay oficios que están dentro de los jóvenes y esos son los que quieren aprender se esfuerzan, preguntan, estudian algo de literatura al respecto, hace poco en el politécnico un curso de eléctrico de 32 terminó en 6, esos últimos siempre quisieron los otros molestaban a los últimos, todavía hay mucho potencial en la juventud cienfueguera y cubana en general dejan o no quieren estudiar quieren dinero fácil con trabajo físico no intelectual pero a la postre el estudio le es imprescindible la tecnología avanza a pasos más rápido que su propia vida, ayer eran bombillos en tv e incandescentes en la casa, hoy es CI y lámparas LED, ayer se resolvía con una pistola de soldar de 120 W hoy se necesita una estación de aire caliente para tocar un equipo electrónico, ayer eran tubos de barro hoy es PVC y pegamento doble componente, ayer eran maquinas Singer de pedal hoy la costurera tiene que dominar maquinas industriales y el técnico no puede quedarse atrás.

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  • el 17 enero, 2021 a las 4:33 am
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    El artículo comienza con creo, porque no la entiendo bien, con un foto de una especie de barrendero, con una tipo de carretilla adaptada, lo que da la impresión de un carrito para recoger basura!!!! Debajo, como todo el indispensable interesantísimo contenido, con todo un lujo de detalles explicativos, en resúmen, inteligentes reflexiones que ilustran y hacen entender!!!! Sin embargo, quiero decirte que cuando me dió por leer el artículo, lo hice por la ilustración que lo encabeza, antes mencionada y por el título!!!! Barrenderos, de sanidad pública, existen, siguen existiendo, y por largo tiempo, en las ciudades más limpias y modernas del mundo, así como en pueblos importantes, a pesar de estas poseer, todo un abanico de vehículos, instrumentos especiales, etc, para barrer y recoger ; fregar calles, clasificar deshechos, trasladarlos por vías sofisticadas y otras cosas más!!!!! Sigue ese barrendero artesanal jugando su papel, que lo hace insustituible, siempre existen lugares, en determinadas partes dentro de la ciudad siguen siendo de gran utilidad!!!!!! Y en muchísimas ciudades, la plaza de barrendero, resulta representar un gran respiro para quién,ñ
    la adquiere, después de pasar un concurso de oposición, ya que gracias a ello soluciona su problema familiar!!!!!!! No se ve feo ser un barrendero del Ayuntamiento, del PUEBLO o la CIUDAD !!!!!!!!!!!!!!!!

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  • el 16 enero, 2021 a las 9:13 am
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    Es muy complicado para las personas que están fuera de Cienfuegos y Cuba entender bien lo que escriben los periodistas en sus notas. Inclusive, le pregunté a Cienfuegueros que pasan los 60 años, residen y dirigen en Cienfuegos, ¿Dónde está la Escuela de Oficios Joseph Tantete en Cienfuegos? y no me supieron decir. Tuve que buscar en Internet y gracias a una publicación de la Oficina del Conservador en este diario (http://www.5septiembre.cu/los-oficios-del-taller/), me ubiqué. Por otro lado, en ningún lugar de la publicación nos informan que el Instituto Politécnico de Informática Fernando Aguado está en la Habana, en Calle Belascoaín e/ Sitios y Maloja, Centro Habana.

    Hay muchas cosas que cambian y cada vez más personas dispersas en el mundo se interesan por la prensa de nuestros terruños, escriban para nosotros por favor y también para los locales, con solo dos o tres palabras más podemos poner en contexto al lector. Gracias y Saludos

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    • el 17 enero, 2021 a las 8:45 pm
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      Gracias por su opinión. Saludos Zulariam

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