Nueva política de comercialización: el debate se mueve a los precios

En coautoría con Gretta Espinosa Clemente.

Si bien los altos precios desplazaron el debate del desabastecimiento de mercados agropecuarios a la carestía de lo que allí se expende, la nueva política de comercialización supone más beneficios que sinsabores

Pudiera decirse que en el primer semestre de 2021 las tarimas agropecuarias alcanzaron su momento más álgido o, al menos, uno de ellos. Era todo un reto adquirir viandas, hortalizas y otros productos del campo. Al menos en Cienfuegos, resultaba más fácil encontrar laterío de minindustrias y conservas, pero la vianda en sí, escaseaba.

El encarecimiento de los insumos y su déficitclasificaban como la causa fundamental del fenómeno; también las trabas que poco a poco han dejado de serlo, de la mano de la nueva política de comercialización.

Cuando nació el Decreto 35 de 2021 del Consejo de Ministros, enfocado en la comercialización de productos agropecuarios, no pocos productores se sintieron escuchados: finalmente la concurrencia a mercados y placitas fluiría de modo más expedito, y en la venta minorista de viandas, hortalizas, vegetales… participarían múltiples actores.

Tal gestión pueden realizarla tanto “empresas estatales, cooperativas agropecuarias y no agropecuarias creadas para este fin, poseedores de tierras, vendedores minoristas de productos agrícolas, trabajadores por cuenta propia y otros actores económicos que se autoricen”, refleja al respecto la norma jurídica.

“Desde su implementación en la provincia de Cienfuegos, alrededor de 60 puntos de venta (38 de ellos en la cabecera provincial) son administrados por productores que han rentado locales de la empresa de Acopio oalguna forma productiva, u otros actores de la comercialización agropecuaria. Eso hoy aquí es una realidad”, nos dice Jacinto Millán Enríquez, subdelegado de comercialización en la delegación cienfueguera del Ministerio de la Agricultura.

DEL DESABASTECIMIENTO A LOS PRECIOS

El crónico problema del desabastecimiento en mercados agropecuarios y placitas ha ido dejando de doler tanto. Ni remotamente se trata de la “danza de los millones” de las viandas, pero las tarimas hoy no exhiben el mismo rostro. Varios entrevistados para nuestro semanario coinciden en que, en el segundo semestre de 2021, aumentó la presencia de los productos del campo, pero, eso sí, a precios altos.

“Se nota recuperación en torno a la venta de viandas, pero aún los productos más atractivos, los de mayor consumo en el hogar, están en manos de vendedores ambulantes, o trabajadores por cuenta propia en placitas arrendadas, obviamente a precios elevados”, opina un cienfueguero.

Este ciudadano agregó que “en los mercados estatales se han cedido espacios a cuentapropistas, y en esos lugares, en materia de tarifas, se diluye la antigua diferencia entre estatales y particulares, pues ambos venden los productos agrícolas a costos altos”.

Con él coincide Lucía, vecina del reparto La Juanita, en la ciudad cabecera: “para hacer un caldo actualmente se necesita bastante. Nunca había costado tanto una libra de boniato, plátano o calabaza. Al menos en el caso de una persona jubilada como yo, está bastante difícil adquirir esos productos, aunque ahora sí aparecen con más facilidad que meses atrás”.

Puntualizó Millán Enríquez que“el Comité de Contratación a nivel provincial, mediante la Resolución 133 del 21 de octubre de 2021, normó los precios máximos a los que se ofertarían varios productos en la red de venta minorista. Son las mismas tarifas para todos los actores de la comercialización, sea trabajador por cuenta propia, comercializador mayorista, arrendatario o entidad estatal que administra un mercado”.

La 133 contiene once precios topados “a los productos más consumidos en los hogares:boniato, yuca, plátano vianda y burro, calabaza, tomate, guayaba y fruta bomba, también granos como el maíz. El resto están liberados: el vendedor le fija el precio, pero el documento establece que no puede colocarle un margen de ganancia por encima del treinta por ciento del precio de compra”, ratifica el funcionario.

“Esas tarifas estimulan al campesino, y por eso está apareciendo la comida”, reflexiona Jorge Hernández, administrador del Mercado Agrosur de la ciudad de Cienfuegos, arrendado a la Empresa de Acopio por la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Antonio Maceo, de Horquita, municipio de Abreus.

Como un parteaguas en la venta minorista de productos agropecuarios define este cienfueguero a la nueva política de comercialización, con precios de compra que incentivan al productor, “porque el campesino ya no tiene necesidad de vender sus cosechas a ningún intermediario. Simplemente él se acerca a estos mercados, y vende sus producciones. Antes Acopio pagaba muy barato la comida al campesino. Ahora, a partir de las nuevas tarifas, el productor se decide a sembrar alimentos que antes no plantaba, porque sencillamente no le daba la cuenta”, comenta Hernández.

Desde el lado de los productores comparte esa certeza Edey Suárez Martín, de la Finca la Isabela. “Cuando se flexibilizó la comercialización agropecuaria, muchos campesinos que tenían la guataca guindada, que habían decidido no seguir sembrando, volvieron a la tierra, nos dice el también arrendatario de un mercado en la ciudad cabecera. Sin embargo, creo que todavía los costos están altos, pero para que bajen se requiere producción. Estoy convencido de que mientras más personas siembren alimentos, y surja mayor oferta, definitivamente los precios tienen que bajar”.

CUANDO LA CONTADORA SUENA  MENOS

El margen de ganancia para los productos sin precio topado no es una camisa de fuerza, responde Jorge Hernández, cuando le preguntamos cómo forma el precio, palabra que pudiera definirse actualmente como “el pollo del arroz con pollo” en el debate económico nacional.

“Para aplicarlo uno debe tener en cuenta el precio de compra pactado con el campesino. Si él te vende la malanga a 15 pesos la libra, con una utilidad de hasta el treinta por ciento puedes expenderla aquí a veinte. Si la pone a veinte, entonces aquí será más cara. También depende de la época: por ejemplo, estamos en pico de cosecha de tomate, y tiende a bajar el precio al vegetal. En el caso del maíz tierno, ahora no hay, pero cuando aparezca saldrá seguramente al precio máximo fijado en la Resolución 133. Sin embargo, cuando exista una avalancha de maíz, bajará. El margen comercial depende de la oferta”, asegura.

El ejemplo de la malanga se ajusta bastante a lo anterior. “Comenzó comercializándose a 40 pesos la libra, y en diciembre osciló entre los veinte y veinticinco pesos. Tiene presencia permanente en la red minorista. Nosotros la dejamos liberada por la poca producción que hay de ese cultivo en la provincia”, relata a propósito el subdelegado de comercialización de la Delegación Provincial de la Agricultura.

Con la cebolla pasó otro tanto, continúa por su parte el administrador de Agrosur,“la traían de otras provincias, porque Cienfuegos no es cosechador de cebolla. Cuando llegaban aquí, los vendedores la ofrecían a 35 pesos el mazo, por ejemplo, y al aplicarle la utilidad, se encarecía. Ya no. He podido vender cebolla a treinta pesos, porque ya puedo comprarla en 25 pesos el mazo. Está en pico de cosecha, y el precio mermó.”

Si bien los altos precios desplazaron el debate del desabastecimiento de mercados agropecuarios a la carestía de lo que allí hoy se expende, la nueva política de comercialización, nacida en 2021, trajo consigo muchos más beneficios que sinsabores.

Puso a todos los actores en igualdad de condiciones, tanto en materia de tarifas como de acceso a la red de venta, eliminando así intermediarios ajenos al campo que, más que vender, especulaban. Propició el retorno al surco de las ganancias de la producción, al hacer más expedita la participación del campesino en el comercio de sus cosechas, y, aún en medio de restricciones materiales de todo tipo —dígase fertilizantes, herbicidas, e insumos (estos últimos con un aumento apreciable de su costo después de la tarea ordenamiento)— la nueva política de comercialización ha devuelto comida a las tarimas en tiempos difíciles, cuando importar alimentos supone pagar, mar afuera, precios cada vez más ascendentes.

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2 Comentarios en “Nueva política de comercialización: el debate se mueve a los precios

  • el 12 enero, 2022 a las 12:34 pm
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    Qué otras prebendas quedan por darle al campesino para que entregue alimentos al pueblo, todos los días sale algún beneficio y lo que ve es un alza de precios en los productos a la población.

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  • el 10 enero, 2022 a las 4:52 am
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    A los diseñadores del llamado ordenamiento monetario hay que enviarlos a pasar un curso en materia de precios ya que no adivinaron en nada

    Respuesta

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