Nomof贸bicos

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La subordinaci贸n extrema al m贸vil encuentra en edades tempranas el blanco perfecto, al instituirse esa herramienta en un sistema globalizador vinculado a validaci贸n, interacci贸n, entretenimiento, status鈥/Foto: Irene P茅rez/Cubadebate

“Antes de dar los buenos d铆as, uno debe decir: apaguen los celulares. Luego, nada m谩s virarte, 茅l o ella lo est谩n abriendo. Es una telefoman铆a incre铆ble en clases”. El comentario, verazmente objetivo, de aquel profesor en la reuni贸n de padres a la cual asisti贸 el redactor, preocupa. Ese exceso de empleo del m贸vil aludido por s铆 es algo que en nada dista de cuanto sucede a diario en calles, paradas, casas. Solo se diferencia en el hecho (cardinal) de que 茅l hablaba de un aula, ese recinto del estudio donde dicho equipo resulta elemento contraproducente y disruptivo para la mec谩nica lectiva.

Fuente de distracci贸n y evasi贸n, entorpece el ciclo de aprendizaje, al perjudicar la impartici贸n de la clase y la apropiaci贸n del conocimiento por el alumno.

Segmentos considerables de adolescentes y j贸venes comen, duermen, se levantan y van al inodoro con el m贸vil en la mano. Tampoco pueden salir a la calle sin este. El miedo irracional a no portarlo en el exterior se denomina Nomofobia y聽 tal dependencia constante ya es considerada una enfermedad.

La subordinaci贸n extrema al m贸vil encuentra en edades tempranas el blanco perfecto, al instituirse esa herramienta en un sistema globalizador vinculado a validaci贸n, interacci贸n, entretenimiento, status鈥

Es dif铆cil interpretar el fen贸meno desde una edad que supere a la del blanco del an谩lisis, pues difieren el escenario psico-emotivo, las condicionantes sociales, las liturgias grupales, el modo de acercarse/mostrarse/asumir el mundo.

De tal, aunque desde un punto de vista muy personal el autor de estas l铆neas no se lleve bien con la tendencia, trata m谩s bien de comprenderla que de impugnarla, en tanto es una expresi贸n de la vida contempor谩nea conexa a cambios culturales. Que tienda a la incomunicaci贸n, a la falta de aprendizaje, a problemas de psicomotricidad, a la intermitencia de los focos de atenci贸n, al relegamiento de las verdaderas fuentes de conocimiento y a otras circunstancias adversas, no est谩 dado exactamente por el uso, sino por el abuso del celular por parte de los muchachos.

Un empleo pragm谩tico difiere 鈥攅n el grado de apertura de un comp谩s鈥 de su utilizaci贸n indiscriminada, permanente, exclusiva, cuasi enfermiza.

Sucede que esa misma sobrecarga de m贸vil, auto impuesta por muchos adolescentes nomof贸bicos, los compele a manifestarla, adem谩s, en el universo estudiantil de las escuelas secundarias y preuniversitarios del pa铆s.

Los celulares en clases ya han producido varios desaguisados a lo largo de la Isla: videos de serios y responsables maestros impartiendo sus clases, sin su consentimiento expreso, han sido filmados y distribuidos, en cuanto supone campal violaci贸n de derechos, atentatoria de principios 茅ticos.

Tambi茅n 鈥攍a verdad sea dicha鈥 los m贸viles han servido para atestiguar males que todav铆a subsisten en algunas de nuestras escuelas: fotos y secuencias de video de reyertas no desapartadas, bailes de reguet贸n de los ni帽os junto a los profesores, venta de productos por parte del propio personal de los centros a los alumnos, profesores abusivos o en conductas inapropiadas… Es la 煤nica ventaja que pudieran tener dentro de tales contextos, si bien lo ideal ser铆a que el mismo modelo de purificaci贸n interior del sistema educativo lo impidiese, y no tuvi茅semos luego, nosotros y el mundo, que apreciar los clips clandestinos colgados en YouTube, puestos en Facebook o en distintos soportes.

A partir de septiembre de 2018, en Francia, los alumnos de primaria, secundaria y preparatoria tendr谩n prohibido estar en las escuelas con celulares. Ya lo ten铆an censurado en clases; solo que ahora la medida se extender谩 al patio de recreo, comedores y todo el per铆metro escolar. El alcalde de Nueva York los elimin贸 en 2006. En 2015 su sucesor permiti贸 que los llevasen a los centros, aunque no a las aulas. En algunos estados de M茅xico no pueden portarlos en los colegios, como tampoco en las escuelas experimentales de Argentina. 鈥淓n las aulas, cero celulares, y as铆 vamos a optimizar la educaci贸n鈥, sostuvo Evo Morales, al inaugurar el curso este a帽o. En otros sitios, en cambio, procuran intentar la 鈥渋ntegraci贸n del m贸vil鈥 al programa acad茅mico o ense帽ar el 鈥渃orrecto empleo en el entorno escolar鈥. Son estas 煤ltimas palabras bonitas, pol铆ticamente correctas; pero sin mucho sustento cient铆fico. Que conozca, no existen evidencias objetivas de mejor铆a educacional con su uso en clases. Al contrario, un estudio de la Escuela de Econom铆a de Londres, publicado hace dos a帽os y medio, arroj贸 que en los colegios que eliminaron los m贸viles del aula las calificaciones de las pruebas de sus alumnos aumentaron en un 6,4 por ciento; o el equivalente de a帽adir cinco d铆as de curso al a帽o escolar.

1 Comentario

  1. Tengo m谩s de 50 a帽os de edad y nunca he dejado de estar dentro de un aula, o bien estudiando, superandome o impatiendo docencia, en Cuba o en el extranjero. El uso actual del celular en muchos paises del mundo, sobre todo los que marcan la puntera en el desarrollo, lo ha convertido en indispensable, desde el mantenimiento de la comunicaci贸n, la orientaci贸n geogr谩fica a traves de localizadores como el llamado GPS, los traductores, el pago de cuentas o recibo directo de dinero, el conocimiento de la hora, el clima, las v铆as con menor o mayor tr谩fico, escuchar m煤sica, tomar recuerdos, hasta el registro de la entrada y salida a los centros laborales, y un sinn煤mero de otras opciones, que lo han llevado a la obligatoriedad de portarlo en todo momento, incluso cuando est谩s dentro de tu propia casa.
    Hoy, con la ayuda de los asistentes de Amazon o Google, entre otros, puedes obtener informaci贸n y realizar tareas, hacerles preguntas o pedirles que haga cosas, que brinden informaci贸n, que almacenes ordenes, que organicen tu plan de vida, que enciendan luces o equipos, que realicen compras online, etc. Muchos hogares en el mundo estructuran su vida con el servicio de este implemento, que reci茅n est谩 invadiendo los mercados.
    Cuba a煤n est谩 muy lejos de estos usos, por m煤ltiples razones (que no son el motivo de valoraci贸n ahora), pero necesariamente debe dirigirse progresivamente a estos usos.
    Mi criterio es que debe ampliarse el conocimiento de la poblaci贸n hacia todos los usos y aplicaciones que esta nueva herramienta posee, en aras de disminuir la brecha que nos separa de los m谩s avanzados. Las regulaciones dentro de la escuela, si bien algunos paises hoy han tomado medidas temporales, visiblemente deber谩n cambiar, pues los propios medios de comunicaci贸n se desarrollaran a un nivel tan impensable, que resultar铆a imposible su limitaci贸n.
    Hoy resulta asombroso para muchos cuando alguien toma una foto o graba un simple video en las calles cubanas, y muchos han llegado a prohibirlo. Retomo algunos ejemplos: La carpetera del hotel La Uni贸n me asegur贸 que dentro de la instalaci贸n hotelera pod铆a tomar fotos, no as铆 filmar un video (posteriormente la gerente me aclar贸 que no est谩 prohibido); el administrador de la Casa de la M煤sica (El Mella) me prohibi贸 tomar fotos dentro de la instalaci贸n, a pesar de que esta es un centro recreativo.
    Muchas escuelas del mundo mantienen circuitos cerrados dentro de las aulas, y los procesos docentes son grabados permanentemente. Dentro de un aula muchos alumnos toman fotos de cada nota escrita por el profesor en la pizarra, graban explicaciones para utilizar en sus estudios independientes, buscan profundizar en contenidos o significados de palabras a traves de internet, aclaran dudas que suelen surgir durante cualquier proceso pedag贸gico e incluso, llegan a enviar respuestas evaluativas al profesor. Cuanto hubiera deseado en mis tiempos de estudiante universitario llevar a casa cada una de las clases de mis profesores para utilizarlas durante mis estudios independientes, como mismo lo realizan mis estudiantes cuando he impartido docencia en diferentes universidades extranjeras.
    Cuando, en Cuba, visitamos algunas 谩reas de wifi, o laboratorios donde existe conectividad a la red de redes, podemos observar el mayor porciento y lastimosamente tambi茅n los estudiantes y profesores conectadas a las redes sociales, y solo un reducido n煤mero de personas utilizandola con fines cient铆ficos o laborales.
    Creo que la f贸rmula no debe ser nunca la limitaci贸n del uso de los avances de la tecnolog铆a, sino pensar y definir como utilizarlos positivamente, sacarle el m谩ximo de sus ventajas y beneficios, pues ser谩 imposible vivir en los pr贸ximos a帽os sin la existencia de los aparatos que est谩n por llegar.
    Profundizar en el estudio de este fen贸meno resultar谩 un venidero reto. Gracias Julio por llamar la atenci贸n al respecto. Saludos

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