No a un censurable acto vandálico

Actos vandálicos ocurridos recientemente en el Oasis Teosófico Martiano, sito en la avenida 16 de Punta Gorda, laceran la memoria histórica de nuestra ciudad. Tales blasfemias suscitan reflexiones, pues son ofensas a la sensibilidad de quienes veneran el acervo cultural del terruño, diatribas que invitan a deliberar.

Recurro a frases que estampan un sentir y puntean ulteriores análisis. Por ejemplo, en entrevista concedida por Enrique Núñez Rodríguez al clásico Orlando Castellanos (Palabras grabadas y Formalmente informal), el afamado escritor quemadense esbozó un concepto con esas características.

Citó Núñez Rodríguez: “No me quedé fuera de Cuba nunca, no por razones políticas, sino por cubanía”.

Denominó así el autor de Leonardo Moncada, el flirteo con lo autóctono, el apego a la idiosincrasia, en fin, la adhesión a una raigambre como lo más importante, incluso más allá de credos.

En los últimos tiempos, hace dos meses para ser exactos, la violencia ultraja por acá sacramentos, la intimidación es verbal, virtual y también real, en detrimento de valores originarios.

La denuncia a un reciente acto de vandalismo en el Oasis Teosófico Martiano es un ejemplo, delata Ángel Enrique Melians: “…A la Palma real y el árbol de Jagua les torcieron todas las ramas. Desde hace cinco años, los integrantes del equipo de trabajo de este lugar, nos hemos esforzado por cambiar su imagen (un tanto hermética), organizar su biblioteca, abrir puertas a la Universidad de Cienfuegos y la Sociedad Cultura José Martí”, alega la imputación en Facebook.

De archivo 👉 Cultura escondida tras la maleza

En los últimos tiempos el odio es reflejado en las redes sociales, pero también promueve lamentos. Cesar Gómez Chacón, en su post “Mis emigrados, los que duelen”,  (replicado por Cubadebate) expuso:

“…Todo cambió el 11 de julio. De pronto algunos comenzaron a cambiar el tono de sus publicaciones en las redes. La política, en quienes nunca habían hablado de ella, ocupó el lugar del amor. El irrespeto y el rencor sacaron de la nada sus peores rostros.

“…Alguien comentó que en pocas horas las posiciones entre los cubanos de aquí y de allá llegaron al punto de estar tan polarizadas, que no nos dimos cuenta del momento exacto cuando dejamos de entendernos”.

Y agrega:

“…Algunos de nuestros hermanos, primos, parientes y amigos nos han ofendido de la peor manera; han llenado de odio, calumnias, sangre pintada de mal gusto, y hasta con algunas medias y dolorosas verdades —de esas que a veces nos guardamos por respeto— las pantallas de Facebook, Messenger y WhatsApp.

En esos días una joven habanera, historiadora de arte, quien se intitula Sandra HG escribió en su perfil: “¿Cómo les digo a mi familia y amigos, los que no tengo cerca, que las palabras gusano o vendepatria no son de mi generación? ¿Cómo les digo que vivir en Cuba es una elección que pasa por múltiples motivos, no solo ideológicos, ni políticos. … Que elijo evitar la desidia, porque quiero hacer valer mis días, para formar mejor mi país y practicar aquella máxima de ´la utilidad de la virtud´”.

La cubanía es un fervor intrínseco, una voz que clama por el alma de esta Isla. El ultraje a sus símbolos es un hecho punible, sabotear la palma real y el árbol de Jagua, en sitio con el nombre sagrado de José Martí es alevosía, e inaceptable muestra de desidia.

Nuestra sociedad aún perfectible, abierta al diálogo y la rectificación, no puede comulgar con el desamor a lo más genuino.

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Dagmara Barbieri López

Periodista. Máster en Ciencias de la Comunicación.

2 Comentarios en “No a un censurable acto vandálico

  • el 15 septiembre, 2021 a las 9:58 pm
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    Conozco el lugar desde la infancia y adolescencia, pero los que han escrito han enredado tanto lo sucedido, que no sé de que hablan y estoy interesado en saber de que hablan, una traducción; les explico Manuel Martínez y Hortencia Alberiche son mis padrinos y mi mamá aún vive, criada de esa casa.
    Teléfono: 52371489
    43 516112 fijo de mi mamá.

    Respuesta
    • el 16 septiembre, 2021 a las 1:27 pm
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      Buenas tardes señor Orlando. Con gusto le explico. El Oasis Teosofico Martiano continúa con los mismos fines y objetivos de cuando fue fundado por Manuel Martínez y Hortensia Alberich . Estos son, difundir la teosofías, el ideario martiano y la cultura en el más amplio sentido de la palabra. El artículo fue motivado por la denuncia a varios actos vandálicos que sufrieron una Palma Real y un árbol de Jagua plantadas en sus terrenos. Nos gustaría mucho contactar con usted y su familia. Estoy seguro tienen mucha información que brindar para esta nueva generación. Un saludo cordial
      Ángel Enrique

      Respuesta

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