Necrofilia

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Marcial Gala, autor del libro . /Foto: Internet
Marcial Gala, autor del libro . /Foto: Internet

Una de las acepciones del término necrofilia es la atracción que siente una persona hacia la muerte y los aspectos relacionados con ella.

Precisamente en ese limbo entre la muerte y la vida vagan los personajes de Necrofilia, libro del escritor cienfueguero Marcial Gala, editado por el sello Mecenas. Estas narraciones pueden calificarse como fantásticas al circunscribirse y deambular entre varios géneros pertenecientes a un mundo construido de segmentos reales y a la vez impregnados y nacidos en esa bruma densa que es lo irreal, lo ficticio, donde la esquizofrenia se funde con la lucidez y no existen límites argumentales entre este y otros universos.

“Cuando Elisa murió comprendí que nuestras relaciones habían entrado en una fase nueva. Hasta entonces habíamos sufrido las desavenencias típicas de cualquier pareja joven; ahora me propuse que todo fuera perfecto. Claro que se hacía necesario tomar ciertas disposiciones. La primera fue garantizar la conservación del cadáver…Yo no deseaba una de esas muertas solemnes con cara de faraón egipcio, necesitaba a mi mimada mujercita”. Así comienza el primer párrafo del cuento homónimo del libro. Desde el mismo inicio se nos descubre un protagónico que teje desde su propia voz toda la diégesis de la trama en particular. Escenas y resúmenes se imbrican en la consecución armónica de la historia para morir luego en un final desabrido. Elisa es la esposa recién muerta a quien su esposo defenderá de la tierra fría y los gusanos. Juntos, ella desde lo inerte y él desde el amor psicótico huirán para conseguir en una habitación repleta de necrófilos con sus embalsamadas amantes, una segunda oportunidad. Él es sacrificado a medias, ella cae en brazos de otro y resucita, él promete encontrarla después de la recuperación y enfrentarse a la dicotomía universal del bien y el mal.

La única ficción que se remite expresamente hacia el título del volumen es esta, sin embargo, la hebra conductual de las 195 páginas será el óbito. Obsesos con el más allá, las voces, alucinaciones y el suicidio podrían descartar cualquier indicio de que estamos leyendo una obra aburrida, pero en este caso un autor como Gala se ha abocado en un cuaderno que amerita repensarse desde otros preceptos narrativos donde no prime un aire comercial y banal. Pequeños destellos de crítica social recuerdan al Marcial de La Catedral de los Negros (merecido Premio Alejo Carpentier de Novela en 2012). Presenciamos ahora la díada realidad-fantasía que imbrica lo insólito con un panorama real y cubanizado donde abunda dicha crítica, pero a golpe de flashazos, evidente desde el primer cuento Anoche, mientras estabas afuera.

La imaginación es el punto fuerte de este volumen en el cual roza lo imperdonable encontrar alusiones claras a estereotipos fundacionales en la idiosincrasia del cubano, como la mítica relación entre raza y genitales. Dicho referente negro está presente en esta obra, como así también el jineterismo, Cienfuegos, la carestía, la religión, la literatura, la costumbre que ahoga, las problemáticas sociales entre otros temas, que abordados desde lo autóctono, alcanzan un cariz universal, en realidad bien orquestado por Gala.

A Necrofilia lo orlan diálogos verosímiles, líneas discursivas construidas con eficacia, un lenguaje ameno y personajes atrayentes, pero el problema acá no son las formas de contar, sino aquello que se cuenta, aquello que se vende en papel dorado pero que le falta algo de “bomba”, de alma.

Escenas y resúmenes se imbrican en la consecución armónica de la historia para morir luego en un final desabrido. /Foto: Internet
Escenas y resúmenes se imbrican en la consecución armónica de la historia para morir luego en un final desabrido. /Foto: Internet

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