Nace el periódico “El Comercio”

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Así reflejó El Comercio los sucesos del 5 de Septiembre de 1957 en su edición vespertina./Foto: Archivos

La cultura cienfueguera se demuestra, también, con dos de las publicaciones periódicas más antiguas y sostenidas en “aquella República” nacida en 1902.   Trataremos hoy de la salida a la luz pública por primera vez, el dos de noviembre de 1902, del periódico El Comercio de la ciudad de Cienfuegos.  Cuatro años antes había nacido La Correspondencia, y ambos serían los dos diarios del interior de la Isla de más larga vida, perdurarían hasta el triunfo de la Revolución en 1959.

Ambos diarios cienfuegueros se convirtieron, independientemente de que resultaban demostración de la cultura sureña, en instrumentos de la manipulación de los poderosos para ocultar o tergiversar las verdades objetivas, minimizar la corrupción y la degradación moral de la burguesía y pequeña burguesía local, y hacer aparecer simpática la injerencia del imperialismo norteamericano. Es que la prensa siempre representa los intereses de los dueños de los medios de información y de la clase que los sostiene. En la actualidad esto se manifiesta mucho más crudamente, entregada al mandato del imperialismo que trata de subvertir el avance de la real democracia en América Latina por gobiernos de izquierda. pero no es un fenómeno nada nuevo.

Las normas de la sociedad capitalista rigen a los periódicos que pertenecen a esa clase y por eso las dos diarios locales mantuvieron ese enfoque clasista contrario a los intereses de las grandes masas sociales. Cierto que en unas épocas más o menos que en otras, en dependencia de quién ostentaba la propiedad de ese medio de prensa. Así fue en todo el país. Así es en todo el mundo, aunque se ha agudizado en los últimos años. Por eso cuando los países entran en Revolución, crean sus propios diarios, y emisoras radiales, regidos por los revolucionarios; y como las grandes empresas de la divulgación imperialista poseen cadenas, verdaderas redes internacionales de la desinformación, para no dejarse ahogar por las mentiras y tergiversaciones imperiales, los gobiernos revolucionarios crean también sus agencias de prensa, tal es el caso de Prensa Latina, creada en Cuba, para trasmitir la verdad de la Revolución, y la magnífica TeleSur, creada en Venezuela, para dar a conocer al mundo la verdad de América Latina y de otros puntos cardinales.

Son dos poderes mediáticos, solo que el de los revolucionarios con más moral y credibilidad, y los imperiales con mucho más poder económico y tratando de ocultar el daño que producen a la humanidad, con sus guerras y sus daños a la naturaleza.

Pero hablemos de El Comercio de Cienfuegos, nacido en 1902. Es una lástima que las colecciones de éste y el otro periódico de la ciudad no puedan ser consultadas actualmente por su estado de deterioro, que es algo que viene ocurriendo desde hace tiempo, a pesar del celo y el cariño incluso que ponen en su cuidado las trabajadoras y trabajadores de la Biblioteca Provincial bajo cuya protección están esas colecciones. Se está tratando de salvar mediante las técnicas modernas, pero resultan costosas y es lenta esa labor.

Tan sometidos estaban los medios de difusión de la época a los medios del imperialismo que cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial en 1945 y comenzó la Guerra Fría contra la Unión Soviética, a la campaña mediática anti-comunista no le bastaban los textos escritos falseadores de la verdad, sino que hasta publicaban tiras cómicas o “muñequitos” como eran conocidas, para denostar y burlarse de quienes habían logrado contener y rechazar y vencer al fascismo alemán, los soviéticos en esa guerra terrible, que presentaban como monstruos.   Eso se aprecia claramente en esas colecciones valiosas.

No obstante esos rasgos negativos y falaces, en buena medida estas publicaciones cienfuegueras conservan el patrimonio cultural nuestro, sus secciones culturales resultan valiosas fuentes para ello, independientemente de que coexisten con las “columnas sociales” que hoy consideramos loas a la frivolidad y a la vanidad de la “alta sociedad” enriquecida que ocupaba grandes espacios con fotos y descripciones pagadas de la riqueza y oropel que acompañaban a sus fiestas “de sociedad” en que se derrochaba lo que a las mayorías faltaba. Cuando decimos que eran descripciones pagadas, es porque se acostumbraba a pagar a aquellos periodistas sociales los adjetivos que les dedicaban a las “encantadoras y nobles damas de sociedad” cuyas fotos “engalanaban” esas páginas. Fuera cosa de risa si no resultaran tan dolorosos sus contrastes: la ostentosa riqueza, generalmente mal habida, y la miseria de las masas trabajadoras y desposeídas.

Durante los años del régimen tiránico de Batista, como en los años 30 el de Machado, se enaltecía a estos dictadores y sus élites y militares asesinos y se calificaba de “bandidos” a los revolucionarios que lo combatían, se acallaban los abusos oficiales y militares contra aquellos y los asesinatos que enlutaban la Isla y la ciudad. Era todo un sistema para ocultar la verdad. Actualmente en el mundo, con las nuevas tecnologías esa realidad es abrumadora.

En los últimos años de la dictadura batistiana se evidenció especialmente esa situación, y era lógico, porque el periódico El Comercio era en esa época propiedad de Santiago Rey Pernas, el ministro de Gobernación de Batista, y del Representante a la Cámara Alberto Aragonés, ambos cienfuegueros de origen.

Al triunfar la Revolución, el primero de enero de 1959, huyeron al extranjero esos dueños del diario sureño, y el director del mismo era Pedro Antonio Aragonés, hermano del Representante Alberto, de iguales apellidos, que se mantenía oculto y abandonó su responsabilidad en el periódico. Los trabajadores revolucionarios del lugar, que desde antes militaban en el Movimiento 26 de Julio, decidieron entonces tomar en sus manos ese diario. Fue un hecho inédito en Cuba: los trabajadores revolucionarios del diario se incautaron de él y lo sacaron a la luz pública, el 4 de enero de 1959 con el nombre de “Cienfuegos Libre”, órgano de las Organizaciones Revolucionarias de Cienfuegos.

Al paso de Fidel Castro por nuestra ciudad, con la Caravana de la Libertad, la noche y madrugada del 6-7 de enero de 1959, le fue mostrado el diario de los días 4 al 6 de enero, que Fidel analizó, pidió una hoja de papel y escribió una nota que dice textualmente:

Felicito a los trabajadores honestos de ‘Cienfuegos Libre’ que convirtieron en un periódico serio y revolucionario aquella sentina inmunda que se llamó ‘El Comercio'”. (Firmado) Fidel Castro Ruz.

Tres meses después el periódico cambió su nombre por “Liberación”, órgano del Movimiento 26 de Julio en Cienfuegos. Con la nueva administración del diario, sus páginas se adecentaron, la verdad se abrió paso y el pueblo humilde en el poder se sintió dueño de su prensa por primera vez.

Si desde la primera intervención norteamericana en Cuba en 1898, la prensa tuvo un carácter burgués y pro-imperialista, después del triunfo de la Revolución la nueva prensa contribuyó a la educación de la nueva sociedad y reflejó el nuevo estatus social que gobernaba la sociedad proletaria y campesina. La prensa cienfueguera fue desde entonces, y es, como quería Martí: “propagandista, organizador y educador colectivo”, o sea, arma popular, que nuestra Constitución en estudio proclama propiedad del pueblo trabajador.

1 Comentario

  1. Que pena que este periodista no se diera cuenta de que el 31 de octubre “La Correspondencia” cumplió 120 años de su salida al aire. Además pone en un mismo saco a ese diario y a “El Comercio”, lo que no es verdad. El director de “La Correspondencia” entre 1934-1948 fue Julio Velis Lopez, quien segun la Ecured “llevó un espíritu de modernización, tanto en el equipamiento tecnológico como en la forma de hacer periodismo”. Ademas dio cabida en su periódico a todas las corrientes politicas, incluidos los comunistas. En ese diario publicó toda una primera plana al asesinato de Jesus Menendez, a quien dedicó el editorial “Sangre y Azucar”. El venir para La Habana “colaboró de manera cercana con el Partido Socialista Popular, bajo cuyo encargo fundó y encabezó entre otras publicaciones el semanario Última Hora, empeño por continuar la labor de Hoy, clausurado durante el período de la guerra fría”. Hay una gran diferencia entre “La Correspondencia” y “EL Comercio” que es bueno aclarar para las nuevas generaciones pues no todos los periódicos estaban vendidos a las manipulaciones machadistas y batistianas.

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