Muñiz Olite, el profe de la Nefrología

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Foto: del autor

Autoridad de la Nefrología en Cuba, el doctor, profesor e investigador cienfueguero Pedro Luis Muñiz Olite es una persona a la que muchas familias respetan extraordinariamente, pues o bien les ha salvado la vida a sus seres queridos o bien se las ha prolongado.

Con 54 años, tiene más de médico que de vida -le dice al periodista-, pues ya suman 32 en el ejercicio de una profesión a la cual se consagró desde escuchar el juramento hipocrático y los fundamentos de Escolapio.

El durante casi tres lustros jefe de servicios de Nefrología del Hospital Provincial Gustavo Aldereguía Lima considera que nunca pueden perderse de vista ni a las ideas de los precursores, ni el carácter noble y humanista de la Medicina.

“Siempre vuelvo a los padres fundadores, repaso sus pensamientos, los cuales para nada caducan en el diario cumplimiento del deber de un médico”, aprecia el galeno.

Es algo que nunca deben relegar de su cartilla de intenciones las nuevas hornadas de la profesión, complementa.

Muñiz Olite se forjó en la medicina rural, como otros grandes médicos del territorio. Luego pasó a la familiar y más tarde se hizo especialista en Medicina General Integral, antes de emprender las especialidades de Nefrología y en segundo grado de la misma rama médica.

Pese a su investidura y los múltiples compromisos de trabajo, él no renuncia a realizar religiosamente sus guardias médicas y mucho menos a prestar asistencia. “Además de ser parte de nuestra profesión, es una necesidad para poder sostener ininterrumpidamente el servicio”, afirma.

Convencido de cuanto habla, ha permanecido al pie del cañón toda su vida, sin incluso permitirse un tiempo para desarrollar misiones en el exterior. Tanto los enfermos renales crónicos (atiende a los de mayor avance de la enfermedad) y otros pacientes que asisten a su consulta como las casi 115 personas que reciben tratamiento de diálisis se lo agradecen sobremanera.

Asegura que tal es el sentido de su vida y así permanecerá “hasta que la muerte me separe de la Medicina”.

El miembro activo de la Sociedad Cubana y la Sociedad Internacional de Nefrología dedica buena parte de su tiempo a la enseñanza, pues opina que es necesario formar más especialistas y de alguna manera corresponder así desde su parcela a los grandes esfuerzos del Estado Cubano en tal sentido.

Ya son cuatro los profesionales de este tipo que él ha preparado en la provincia, más otros que vienen en camino. A estos se añade un número considerable de extranjeros, quienes han recibido los cursos de la especialización en Cienfuegos, bajo su égida.

El especialista también ofrenda parte de su semana laboral al trabajo investigativo. Participó hasta el momento en alrededor de sesenta eventos nacionales e internacionales, con cuyos trabajos en distintas ocasiones se granjeó la condición de destacado y relevante.

Secretario de sección y tribunal en otras acciones de la misma guisa, él es de referente de conocimiento y actualización de la materia.

“No puedo decir que estoy desactualizado de cuanto pasa en el plano académico ahora mismo en mi especialidad. La Sociedad Internacional de Nefrología me envía sistemáticamente bibliografía y siempre estoy al tanto de las cuestiones fundamentales”, dice.

Por otro lado, son unos 45 los cursos recibidos (y 25 los impartidos) por el respetado profesional de las ciencias médicas. La información es contenido nutricio de su labor cotidiana.

El Premio Enrique Barnet In Memorian de Medicina y miembro del consejo de dirección del Hospital Provincial de Cienfuegos funge además como tutor de investigaciones estudiantiles, cuatro de las cuales cosecharon lauros nacionales. Se trata de un área que me estimula mucho, como todo en mi profesión, indica el docente e investigador.

En realidad, al conversar con Muñiz Olite uno percibe que no existe nada dentro del universo de la Medicina que lo desestimule. Incluso, afirma, si me piden trabajar fuera del área de Nefrología, igual lo haría con gusto, pues compromiso hay y preparación también: las mismas aportadas por la Revolución que lo forjó y a la cual se debe.

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