Metieron forro… ¡con el arroz!

El viernes 2 de septiembre, mientras transcurría el consejo editorial, sonó el teléfono de la Redacción. Desde Cruces, un lector se preguntaba si los periodistas habían comprado el arroz de la bodega. El silencio fue rotundo ante la inesperada incógnita. “Miren, está partido, tiene peste, mal sabor después de cocinado. Es una falta de respeto al pueblo”, argumentó molesto el ciudadano. Tras la queja, un equipo de reporteros salió a la calle en busca de respuestas.

“De quince libras de arroz solo pude aprovechar siete, luego de cernirlo. Muchas semillas prietas y ni hablar del sabor. ¡Imagínate, los bodegueros venden lo que les den!”, expresó Nieves Suárez Alemán, cliente de la bodega La Cubanita.

“Yo no se lo cocino ni a los puercos. Hay sacos que no traen escrito por afuera el porcentaje de partidura, ni tampoco el papelito adentro que dice apto para el consumo humano. Incluso, algunos consumidores afirman lavarlo con limón para aliviar la peste”, expresó uno de los bodegueros.

La mayoría de las opiniones recogidas en más de 30 unidades del territorio, permitieron confirmar la dimensión del problema, sin entender con exactitud las circunstancias que lo desataron.

MÁS BASURA DE LA CUENTA

Según Javier Blanco Villalonga, director de la Unidad Básica 417 de la Empresa Mayorista de Alimentos (Empa), pasó que “vendimos arroz importado por siete meses, y ahora comenzamos a comercializar el de producción nacional, el cual no tiene la misma calidad y sabíamos de antemano que la población iba a sentir el cambio. (…) Lleva en nuestros almacenes alrededor de tres o cuatro meses, es reciente, proviene de la arrocera aguadense La Paquita, y de Cantarrana”.

Esta pudiera definirse como la respuesta más fácil al conflicto, pero debajo de la alfombra la realidad era otra: sacos con impurezas por encima del 20 por ciento establecido para la venta minorista, inexistencia de los certificados de garantía del producto en las bodegas y estructuras de Comercio Interior, nula verificación de su calidad pese a la inquietud de los clientes, inercia de los funcionarios, aun cuando conocían de la situación…

“Nosotros aquí servimos el producto a Comercio con un acta de conformidad, lo ve a la hora de llevárselo. (…) Pero hoy estamos brincando un eslabón: ¿por qué esa empresa no ha presentado una reclamación formal y nos llegan reproches de las personas? Sin la reclamación del cliente, que es Comercio Minorista, no podemos reaccionar. Para nosotros está satisfecho”, explicó Rolando Betancourt Juan, subdirector de la Empa.

“Me he comunicado con el compañero Edith Víctor (director de la Empa) desde hace cinco días por las quejas de la población y me dice que lo siga vendiendo, porque se considera apto para el consumo, aunque esté chiquitico, picoteado y cocine con peste. Ha sobrado la comunicación”, enfatizó Gladys Fajardo Bolaños, directora de Comercio Cienfuegos.

¿Desde cuándo las incongruencias entre empresas se reducen a gestiones informales, en detrimento de la relación contractual? ¿En realidad quién dirige Comercio? ¿Por qué justamente este mes los bodegueros no poseían la certificación de garantía del arroz?

Autoridades de Comercio reconocieron no haber entregado tal documento y que el técnico de la calidad acudió esta semana a buscarlo. Se consideró, previo encuentro con la Mayorista, que el arroz estaba apto para el consumo humano, a pesar de su mala calidad. Ello no frenó su expendio en las diferentes unidades, donde se pudo constatar la variabilidad de la mercancía en cuanto a su estado.

Por su parte, Pavel Nualla Granda, funcionario del Consejo de Distribución del Gobierno provincial, apuntó: “La Minorista no es basurero de nadie. El primer responsable es la Empa, empresa que posee el contrato con los productores y debe recibir un buen producto para luego distribuirlo. (…)  Cuando les vuelvan a decir de antemano que el arroz tiene problemas, ustedes deben parar, porque miren lo que ha llegado al pueblo, el pueblo ha recibido un desastre”.

El tema del arroz nacional no puede asumirse desde una perspectiva lineal, sino en cadena. A cada una de las partes le corresponde velar por la calidad y ser responsable a la hora de tramitar cualquier reclamación, en lugar de deshacer su posible culpa cuando el problema llega al plato de la gente. Dado su extensión a casi la totalidad de las bodegas, quedó descartada la introducción ilegal de tal producto.

Al decir de José Luis Bilbao Ramos, subdirector del Grupo Empresarial de Comercio, “nosotros no podemos inventar el arroz, ese arroz vino de la Empa; lo más seguro es que cogieron el destinado a los organismos (con 30 por ciento de partidura) y lo distribuyeron a nuestros establecimientos”.

Mientras, Águedo Madruga Torreira, director de dicha entidad, admitió la violación de varios procesos. “Tenemos contratos con la Mayorista y también normas por las cuales nos regulamos. Puede haber fallas en el sistema contractual, pero resulta nuestra obligación revisarlo. La población no tiene culpa de nada: no podemos vender arroz como el que nos presenta la prensa”.

Al cierre de esta edición, se evaluaba la posibilidad de sustituir el arroz con más de un 20 por ciento de impurezas y en mal estado. Para los próximos meses volverá a la bodega el de producción nacional, que según lo enseñado por directivos de la Empa, dista mucho del distribuido en septiembre.

Queda claro que la población merece un arroz de la mejor calidad. Para ello deben respetarse los mecanismos estipulados por el Estado, sin dar pie a la indiferencia de los directivos una vez detectada cualquier anomalía. De otro modo, estaríamos aceptando los forros con el arroz.

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Zulariam Pérez Martí

Zulariam Pérez Martí

Periodista graduada en la Universidad Marta Abreu de Las Villas.

6 Comentarios en “Metieron forro… ¡con el arroz!

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    el 6 octubre, 2016 a las 10:38 am
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    Zulariam, hoy ud. dice que habrá una conferencia de prensa con los mismos irresponsables; es poco serio, ya que van a tener las mismas respuestas que no convencen a nadie. ¿Por qué no están presentes la presidenta del Poder Popular y la primera secretaria del Partido, para que den respuesta? Por que quien lleva algo tan malo al pueblo, merece ir a la cárcel y no seguir con lo mismo, y cuidado no le echen la culpa a Matthew, como hicieron cuando se inundó cienfuegos, que estuvieron tiempo culpando por todo.

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    el 23 septiembre, 2016 a las 1:54 pm
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    Para mí está claro, bien claro, que mientras negligencias de marca mayor y consecuencias desastrosas como esta, se queden solo en las respuestas, atinadas o no, de funcionarios estatales y no se tomen medidas administrativas ejemplarizantes, y si fueran necesarias las penales, seguiremos arando en el mar y no pasa nada, bueno si pasa: seguimos agregando sal y vinagre a las heridas de los consumidores, sin darnos cuenta que una gota puede causar un derrame incontrolable en un vaso que ya está casi lleno. Por la credibilidad de nuestro sistema social, que no es perfecto, pero muy superior a otros en todos los aspectos estas cosas hay que cortarla de raíz. Espero poder dar seguimiento al tema, que ese es otro mal de nuestra prensa.

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    el 21 septiembre, 2016 a las 8:31 pm
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    Mira a ver si en la capital dejan ese arroz desastrozo, allí la cosa es distinta y siempre mandan del argentino o brasileño. El país gasta millones cada mes para que se de una canasta básica de calidad y se pierden por un grupo de incapaces. Esta tambien es una forma de hacer contrarevolución y crear el malestar en el pueblo. Esperamos las medidas administrativas y judiciales respectivas con los responsables.

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  • zulariam
    el 21 septiembre, 2016 a las 2:34 pm
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    Hoy habrá una conferencia de prensa sobre el tema para aclarar las causas. Esperemos otras respuestas, otras soluciones.

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    el 21 septiembre, 2016 a las 9:59 am
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    Está claro que en algún lugar de “la cadena” un eslabón falló y entraron a la circulación sacos de arroz de pésima calidad para el consumo del pueblo. En muchas cuestiones de la vida cotidiana en Cienfuegos, y en Cuba, existe corrupción e impunidad. Solo un estricto control, acompañado de vergüenza, honestidad e intransigencia, pueden acabar con este peligroso flagelo.

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