Mercedes Fonseca Hernández: Volvería a ser médico y pediatra

La Dra. Mercedes Fonseca Hernández, especialista de II Grado en Pediatría, jefa del servicio de Respiratorio del Hospital Pediátrico de Cienfuegos, investigadora y profesora auxiliar, es médico asistente en primer lugar, porque los tantos títulos y la proximidad de recibirse como Doctora en Ciencias, no la alejan de sus pacientes, a los que ausculta con un oído prodigioso del que la dotó la Naturaleza, y que perfeccionó con la experiencia, para escuchar estertores, roncus y sibilancias, los ruidos pulmonares que “dicen” en las enfermedades respiratorias.

Graduada como médico en 1989, acumula más de 36 años en el oficio de curar y sanar a los niños, pero dejemos que ella nos cuente su historia:

“Provengo de un hogar muy humilde, soy la menor de diez hermanos, nativa de un asentamiento rural en Contramaestre, provincia Santiago de Cuba. En mi hogar no había siquiera electricidad, crecimos con muchas limitaciones, sin embargo, contaba con el empeño y apoyo de mis padres para que estudiara, y el mío propio de que debía salir adelante. Fui a una beca para hacer la Secundaria y luego accedí a ‘Los Camilitos’, en Holguín, ya nos habíamos mudado a Granma, a un pueblito de campo también, y esta escuela me marcó, definitivamente, allí adquirí verdaderos hábitos de estudio.

“Resultaron tiempos difíciles, desprenderme del hogar y salir al mundo, pero entendí muy temprano que el sacrificio valía la pena. Al terminar el Preuniversitario, un hermano que vivía en Cienfuegos, me trajo para acá, ya tenía otorgada la carrera de Medicina, y entonces comencé una nueva vida a la que me costó adaptarme, fue un salto salir de un ambiente rural para una ciudad, y recuerdo que se burlaban de mi acento oriental”.

Mercedes cuenta sobre su vida, y los ojos adquieren ese brillo que da la nostalgia y que matizan los recuerdos. Casi la secuestré de un evento científico para hacer la entrevista, una conversación pendiente que la Covid-19 había impedido.

“Desde el segundo año de la carrera conocí a mi esposo de toda la vida, Luis Alberto*, estudiábamos juntos, participábamos del deporte en la facultad, las actividades científicas y culturales, y al graduarnos nos casamos. Obtuvimos las especialidades por vía directa, él Medicina Interna y yo la Pediatría, y al terminar, nos ubicaron en Aguada de Pasajeros, un lugar del que guardo mucho cariño y el afecto de su gente, conservo allí amistades que son familia. Al cabo de dos años regreso a Cienfuegos y comienzo a trabajar en el ‘Paquito González’, en el Servicio de Respiratorio, estoy hablando del año 1994. Ya había nacido mi hija Mercedita”.

Un niño enfermo es su responsabilidad, auscultación a cambio de un caramelo./Fotos: Magalys Chaviano Álvarez

Para ese año comienza una etapa de crecimiento profesional en la vida de la Dra. Fonseca, hace el II grado de la especialidad, adquiere la categoría docente y se involucra en varios proyectos de investigación, como el de la vacuna del neumococo, en el trabajó en una vigilancia de la enfermedad neumocócica invasiva, parte de un proyecto nacional liderado en Cienfuegos, con resultados muy favorables. Y pasó el tiempo… entonces llegó la epidemia de Covid-19, producida por el virus respiratorio del SARS-CoV-2, y mi entrevistada se va a la primera línea:

“Como jefa del Servicio de Respiratorio me solicitaron un especialista para permanecer en el Centro de Especialidades Ambulatorias (CEA), Hospital Covid para entonces, en la zona roja. No lo pensé dos veces, marché hasta allá en enero de 2021, cuando la enfermedad comenzó a incrementar la incidencia. El nexo con el CEA y su personal fue maravilloso, con médicos, enfermeros, estadísticos, personal de admisión y de servicios, con todos, un gran equipo al que ya por siempre tengo en mi corazón; allí estuve hasta el 20 de julio, fecha en la que se trasladó la atención pediátrica para el HPU.

“El segundo piso de la institución resultó habilitado para positivos, y yo dirigía allí el trabajo, un team muy profesional, somos una familia, con sólo mirarnos nos entendíamos. No hubo descanso, muchas horas de trabajo, de lunes a lunes, pero con la satisfacción de que no se nos complicaron los pacientes.

¿Enfermó de Covid-19 en los días difíciles para Cienfuegos?

“No, me protegí y cuidé a la familia, tengo una nieta pequeña, y ninguno de ellos enfermó, lo que demuestra que, si se siguen con responsabilidad las medidas, estas surten efecto. En el trabajo nos cuidábamos entre nosotros a la hora de mover a un paciente y tomar decisiones, creo que el deseo de salir de la situación de crisis, del dolor de ver a tantos niños enfermos y a sus familiares sufrir, fue siempre superior al miedo de contagiarnos”.

¿Podría ilustrarnos con alguna anécdota?

“Son muchas, incontables, pero entre tantas, recuerdo a Daniela, una niña que padece una enfermedad autoinmune, muy conocida en el Pediátrico por los tantos tratamientos, pues Daniela enfermó, llegó un día al CEA, era reportada de grave, con tantos riesgos; verla allí con Covid me estremeció. Nos puso en tensión a los pediatras e intensivistas, a quienes hay que reconocerles su entrega, y salió, viva. Su madre siente mucho agradecimiento, y eso reconforta en medio del dolor.

“Cuando comenzamos el ensayo clínico para vacunación con los niños convalecientes, un día se nos apareció la madre con Daniela, nos dijo que confiaba en nosotros y en los científicos cubanos, y ese fue un lindo gesto. Al final no se pudo incluir, por su régimen de transfusiones, pero la anécdota cuenta”.

Mercedes se siente realizada, está inmersa en un proyecto doctoral, en el tema de seguimiento a pacientes convalecientes de Covid-19 y vacunación, que incluye el ensayo clínico, con mucho éxito:

“La epidemia, a pesar de todo, tiene algo de positivo, y es que nos ayudó a crecer como profesionales, a medir fuerzas, a sentirnos más humanos, identificarnos con nuestros colegas, pacientes y familiares, resultó un impulso a nuestra profesión y preparación. En lo personal, también soy muy feliz, tengo un matrimonio de casi cuarenta años, si cuenta el noviazgo; dos hijos, Mercedita, Residente de tercer año de Neurología, quien ya nos dio una hermosa nieta, y Luis Alejandro, estamos orgullosos de ellos, de sus valores y consagración”.

La epidemia no termina, las noticias recientes anuncian una nueva cepa del SARS-CoV-2, la Ómicron, y se imponen interrogantes a esta conocedora pediatra, especialista en Respiratorio: ¿Se siente preparada para asumir la atención a pacientes pediátricos si ocurriera lo peor? ¿No está cansada? ¿Opina que los servicios médicos permanecen dispuestos?

La Pediatría es una familia, estamos siempre dispuestos a asumir cualquier reto, realmente es una amenaza, pero contamos con la preparación adquirida en los momentos difíciles, las experiencias adquiridas nos permitieron diseñar estrategias, y puedo afirmar que sí, que estamos preparados, no nos podemos permitir el cansancio, no para un médico”.

Y al final, ¿qué mensaje trasmitiría a los padres sobre el cuidado y la protección de la salud de sus hijos, en general?

“En estos momentos tenemos un alza de enfermedades respiratorias agudas, de bronquiolitis, para los más pequeños; de catarro común y neumonía para los más grandecitos, y funcionan igual las medidas de distanciamiento social, el uso de mascarillas, no asistir a las escuelas o círculos infantiles con síntomas, entre otros. No nos podemos confiar, están apareciendo casos, nuevas cepas, mutaciones, y el éxito radica en la protección y las vacunas, si algún niño no se ha vacunado, por favor, que acudan a los centros de salud, porque esas son las armas para combatir esta guerra, no hay otras”.

¿Volvería a ser médico?

“Sin dudas, la Medicina es lo mejor que sé hacer y que ha dado sentido a mi vida, y Pediatra en particular, el amor que te retribuyen los niños resulta incomparable; hoy precisamente, durante el pase de visita, hablaba con mis estudiantes sobre el tema, siempre trato de enamorarlos de la especialidad, que no hay otra más linda y agradecida, los tratas, transcurre el tiempo y entonces te toca atender a sus hijos, y acuden con un cariño enorme. Vuelvo a ser médico y pediatra en otra vida, si la hubiera”.


Nota al pie:

*Se refiere al Dr. Luis Alberto Corona Martínez, médico, especialista en Medicina Interna, docente y Doctor en Ciencias, uno de los internistas más reconocidos de Cienfuegos y en el país.

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Magalys Chaviano Álvarez

Periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Cienfuegos.

5 Comentarios en “Mercedes Fonseca Hernández: Volvería a ser médico y pediatra

  • el 8 diciembre, 2021 a las 3:17 pm
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    Dulce y profesional médico que se gana el cariño de sus pacientes y padres!!!

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    • el 2 diciembre, 2021 a las 5:11 pm
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      Orgullosa siempre de mis padres,a ellos les debo mi amor al arte de curar.Lindo artículo a quien ha dedicado lo que lleva de vida a la salud de los pequeños.

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      • el 6 diciembre, 2021 a las 1:15 pm
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        Muy orgullosa puedes sentirte Mercedita, son extraordinarios

        Respuesta
    • el 6 diciembre, 2021 a las 12:57 pm
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      Gracias Gualterio, se trata de una profesional excelente y mejor ser humano

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