Mentiras

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"Cuando se descubri贸 que la informaci贸n era un negocio, la verdad dej贸 de ser importante". - Ryszard Kapuscinski

Verbo dilecto de los centros de poder, mentir siempre ha formado parte del ABC de las fuerzas hegem贸nicas. Es algo sabido, y practicado, desde los tiempos antiguos. La informaci贸n ap贸crifa se emple贸 no m谩s rayar los albores de las formaciones econ贸mico-sociales, por 谩reas de inteligencia cuya labor activa propiciaba, indistintamente, confundir a todo o a determinado tipo de receptores, propiciar favores de los pueblos o intimidar al adversario.

Antes de Gutt毛nberg, las mentiras se fabricaban con mucho tiempo de antelaci贸n, para que los veleros la transportasen a otros continentes en el plazo de cuatro o cinco meses; o para que un jinete la difundiese entre naciones cercanas al cabo de varias semanas. La llegada del papel, y de la prensa peri贸dica -veh铆culo rey en la propagaci贸n del sofisma-, contribuy贸 notablemente a aligerar la tarea, como cada paso tecnol贸gico emprendido hasta esta actualidad de internet, las fake news, la posverdad y las redes sociales de la catarsis emotiva, donde la mentira se propala en segundos.

Estados Unidos emple贸 su m谩s temible misil ideol贸gico, Hollywood, para emprender fort铆sima labor de propaganda deshonesta durante la II Guerra Mundial, per铆odo en el cual la naci贸n sent贸 las bases para su poder铆o econ贸mico, tras sacar auspiciosos beneficios, al evitar desangrarse en la conflagraci贸n y solo intervenir hacia las postrimer铆as, cuando la Uni贸n Sovi茅tica casi ten铆a de rodillas a la Alemania nazi. All铆, Hitler, Goebbels u otros ide贸logos hicieron de la repetici贸n de la mentira reiterada arma de transmisi贸n de su mensaje. En la actualidad el imperio norteamericano sigue al pie de la聽 letra los instrumentos de persuasi贸n del fascismo, al cual (prevalezca la justicia hist贸rica) antecedieron en m茅todos que convirtieron el pretexto anclado en la mentira como pie para la intervenci贸n en diversas conflagraciones.

De la autoexplosi贸n del acorazado Maine a marzo de 2003 en Irak y el reciente bombardeo a una base militar siria, so pretexto de darle una respuesta al gobierno de ese pa铆s por 鈥済asear鈥 a su propio pueblo (lo cual, todo indica -y su despeje total no demorar谩 mucho en llegar, dado el inter茅s de Rusia en sacar la verdad a la luz-, lo perpetraron los propios terroristas financiados por Washington), media abismal historia de excusas injerencistas de la naci贸n del Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe y el Excepcionalismo.

Ahora la mentira adopta nombres m谩s bonitos, menos directos, como parte de los grandes eufemismos de la historia asesina de ese imperio depredador (鈥渄a帽os colaterales鈥, 鈥渁rmas inteligentes鈥, 鈥渉echos alternativos鈥濃).

Los presuntos significantes y la deconstrucci贸n etimol贸gica y sem谩ntica de su concepto son mucho m谩s floridos, 鈥渁cad茅micos鈥, con cierto margen a la ambig眉edad. Pero, a la larga solo devienen neologismos para 聽calificar un proceder natural del poder imperial, que hoy d铆a se vale de un desmedido aparato de propaganda medi谩tico que permite repetir la misma irrealidad, sin frenos y cortapisas, desde The New York Times hasta la mayor parte de los peri贸dicos de Am茅rica Latina (dirigidos por la derecha m谩s retr贸grada del planeta); desde el Nuevo Herald de Miami hasta ABC/El Pa铆s/El Mundo y todas las grandes cabeceras espa帽olas y del resto de Europa.

La mentira abierta, con mayor o menor grado de elaboraci贸n pero invariablemente repetida una y otra vez, representa el recurso fundamental del terrorismo medi谩tico, incluso en la era de la 鈥減osverdad鈥, cuando en la articulaci贸n del enga帽o cobran especial fuerza las apelaciones a las emociones. No por gusto, Noam Chomsky ya hablaba en sus 10 Estrategias de Manipulaci贸n, de la utilizaci贸n del aspecto emocional, mucho m谩s que la reflexi贸n, como t茅cnica cl谩sica para causar un cortocircuito en el an谩lisis racional y en el sentido cr铆tico de los individuos.

La ausencia de base f谩ctica alguna (incluso de un cuerpo armado solo a partir de la mendacidad) en la construcci贸n del sistema de argumentaciones falsas ha tra铆do por resultado en la actualidad acciones tan semejantes como la invasi贸n a Irak por 鈥減oseer armas de destrucci贸n masiva鈥 鈥搃nexistentes, cual se demostr贸 con posterioridad-; y el bombardeo a la base de Ash Shairat.

Por eso, resulta de inigualable significaci贸n ideol贸gica (raz贸n vital, mejor dicho) para la mayor parte de los pueblos del mundo que son enga帽ados, el desmontaje del sofisma en todos los soportes, de forma tan sistem谩tica como seria en el suministro de elementos que contrarresten la mentira. Es labor de pensadores, polit贸logos, pol铆ticos, periodistas, intelectuales, personas serias de cualquier profesi贸n a quienes les preocupe el destino compartido de la especie.

2 Comentarios

  1. Roxana, uff…, me pusieron rojo -y mira que soy indio negro-, tus lindas palabras. Me elevas mucho de seguro, pero igual gracias. Esta profesi贸n, como apuntas, tiene algo de sacerdote y de sacerdocio. Se le lleva dentro y ese mismo cari帽o te hace encaminar las palabras. Palabras que no buscan competir, puesto que eso en este mundo como en todo a la larga es puro polvo en el viento, sino decir en el momento necesario de una 茅poca. Gracias por tu comentario. Saludos del autor.

  2. Me encanto este articulo.Julio Mart铆nez es una de las figuras m谩s representativas(a mi entender) del periodismo cubano actual. Ajeno a la vulgaridad, c贸mplice de la excelencia acumulada. Sacerdote de la coherencia, que asume t谩cticas novedosas para proscribir lo absurdo de ser valiente. Su verbo es perfilo, letra en茅rgica que resucita el deseo insaciable por una prensa estricta, cruda, sin sombras鈥

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