Mella vivo en la Revolución

¿Quién puede asegurar que Mella está muerto, cuando tanta juventud en Cuba forma parte del bando de los que crean y construyen en pos de un mejor país?

¿Acaso Gerardo Machado, el “Asno con garras”, creyó que ordenando su asesinato el 10 de enero de 1929 en México apagaría la intensa luz revolucionaria y antimperialista de quien hizo mucho en su corta existencia?

Nada lo detuvo, no podía permitírselo mientras el imperialismo sumía a su país y a otros muchos en la más absoluta miseria. No es de extrañar, entonces que—precisamente— durante uno de sus viajes a la Patria de Juárez, allá por 1920,comprendiera la doble moral imperialista que declaraba el “panamericanismo” y la “democracia”, en tanto mantenía sus tropas de ocupación en Nicaragua, Haití y República Dominicana.

Basta repasar la Historia para comprender que Julio Antonio Mella fue un creador. Sus inquietudes revolucionarias lo ubicaron en el epicentro del hervidero universitario, escenario importante de su quehacer revolucionario.

La revista Alma Mater supo de sus primeros trabajos periodísticos, mientras que fue el líder, en 1923, de la lucha estudiantil por la reforma universitaria.

La Federación Estudiantil Universitarios (FEU), el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, la Universidad Popular José Martí y el Partido Comunista de Cuba, tienen la huella fundadora de Mella; pero no fueron esas la únicas acciones y organizaciones en las que estaría presente, y eso no lo podía permitir el tirano de turno.

En 1926, Mella fue expulsado de la Universidad de La Habana por sus acciones revolucionarias y de rebeldía. Detenido por las autoridades, en la cárcel se declara en huelga de hambre, acción que generó toda una campaña, cuyo resultado final fue su liberación.No había otra posibilidad, debía marchar al exilio y nuevamente lo acogería la tierra azteca, en cuyos predios se intensifica el quehacer revolucionario del joven cubano.

Y en medio de ese torbellino por un mejor destino para la humanidad y su Cuba querida, Mella conoce y vive, en apenas cuatro meses, el amor de Tina Modotti, su “cara Tiníssima”.

Y justo del brazo de su amante le sorprende la muerte, “por la espalda” como el mismo predijera.

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“Muero por la Revolución”, fueron sus últimas palabras; pero su muerte solo física, lejos de opacarlo lo engrandeció mucho más.

Noventa y siete años después de su acto fundacional, la FEU de Cuba sigue los pasos de Mella y como él, sus integrantes están en el epicentro de la obra revolucionaria.

Creador, joven, atlético, impetuoso, pero por sobre todas las cosas revolucionario y antimperialista; así podría definirse a Nicanor Mac Portland, según su inscripción en el Registro Civil.  Para todos los cubanos, sencillamente Julio Antonio Mella; vivo en la Revolución.

Tay Beatriz Toscano Jerez

Periodista.

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