Martí, Cienfuegos y la Guerra de Independencia

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El Apóstol y sus compatriotas van madurando la idea del alzamiento simultáneo en toda la Isla, lo que requiere un largo y minucioso proceso de reestructuración del dispositivo clandestino. Parte de ese dispositivo se encuentra en la zona central del país./Foto: Perlavisión

En la zona cienfueguera de Aguada de Pasajeros existió la indiscutible presencia martiana en la Guerra de Independencia, comenzada el 14 de febrero de 1895 en ese territorio.  Entre los partidarios de la independencia en Cienfuegos estaban los veteranos de la Guerra de 1868 y los “pinos nuevos” de que hablara Martí cuando organizaba esta contienda, como Higinio Esquerra, Alfredo Rego, Pablo Rousseau, Carlos Trujillo, Rafael Cabrera López-Silvera y tantos otros.

Todos resultaron decisivos, pero el eje fundamental fue el contacto directo que desde 1891 establecieron con el grupo de emigrados que encabezaba José Martí.

El Apóstol envió a Cienfuegos a un hombre de su absoluta confianza, el tabaquero Agapito Losa (que algunos autores escriben Loza) y con singular maestría suma Martí a los patriotas sureños para organizarlos a favor de la libertad de la Isla.

En la difusión del mensaje martiano se destaca Losa, quien tiene un modesto puesto de tabaco y cigarros en la calle Santa Isabel, cerca del puerto y allí despliega una magnífica labor conspirativa.  Éste establece una línea de comunicación directa con Martí, una vía secreta con Nueva York, a través e un patriota que labora en el vapor “Cienfuegos” de la línea Ward, que viaja entre las dos ciudades.

La magnitud de este vínculo se refleja en las cartas que Martí escribe en agosto de 1892 a Gerardo Castellanos, y en 1893 a Máximo Gómez,  en las que habla de …  “la buena gente que tenemos por Cienfuegos”,  y aprecia “la llama de rebeldía que existe no sólo en cabecera sino también en Lajas, Cruces, Aguada y Cumanayagua”.

El Apóstol y sus compatriotas van madurando la idea del alzamiento simultáneo en toda la Isla, lo que requiere un largo y minucioso proceso de reestructuración del dispositivo clandestino que permita la viabilidad del plan.  En tal dispositivo está contemplada la comunicación con la zona central del país, de la que Losa es un puntal esencial.

Precisamente este vínculo sirvió para que Martí lograra impedir la continuación de la impaciencia de los cienfuegueros, los grupos de Lajas y Ranchuelo que promueven un alzamiento extemporáneo, fuera del contexto general proyectado por el Maestro, y éste llama a Losa para que “sujete  a Cienfuegos”.

Esto ocurre cuando el General Antonio se encuentra en Cuba, se entera del alzamiento de Lajas, prematuro, viaja a nuestra ciudad desde Santiago, y consulta con Martí si se trataba de su orden, algo previsto por él, y es entonces que Martí contacta con Losa para sujetar a los impacientes y los desautoriza a actuar por resultar peligroso para el alzamiento general que proyecta.

También cuando ocurre el desastre del puerto floridano de La Fernandina, se interrumpen los contactos martianos con Cienfuegos, pero el coronel Pedroso en Aguada se entera de la fecha del alzamiento previsto por Martí a través de un contacto que mantiene con Matanzas, y es así que Pedroso se alza con treinta hombres armados en la Sabana de los Charcones el 24 de febrero de 1895 siguiendo sus instrucciones y es otro de los alzamientos simultáneos con que ese día comienza la Guerra de Independencia.

Entonces esta es la presencia martiana de los cienfuegueros en la Guerra de Independencia.  Sabemos que esta guerra es llamada “Grito de Baire”, tal como la de 1868 es conocida como “Grito de Yara”, pero el historiador Emilio Roig de Leuchsenring aclaró oportunamente que no debe llamarse así, sino Guerra de Independencia, porque en esta ocasión, escogida para reiniciar la batalla por la libertad, se produjeron varios alzamientos en diversos puntos el país, no solo en Baire, por la orden transmitida por nuestro Héroe Nacional que así lo previó para que resultara efectiva, corta y humanizada.

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