Mariana Grajales Coello, la madre de los Maceo y de los cubanos

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Monumento a la Madre de la Patria en el cementerio Santa Ifigenia./Foto: Radio Reloj

Gracias al valor de las investigaciones hist√≥ricas que no se detienen, quedan en claro los hechos que conforman la relator√≠a patria. As√≠ sucedi√≥ cuando hace relativamente poco tiempo fue hallada la partida bautismal de Mariana Grajales Coello, la madre de los Maceo y de los cubanos, que prueba que naci√≥ el 12 de julio de 1815 en Santiago de Cuba. Se corrige as√≠ el error que mantuvimos durante muchos a√Īos cuando se sosten√≠a que hab√≠a nacido el 26 de junio de 1808.

También quedó probado que Marcos, el padre de los Maceo, no era venezolano como se creyó, sino que también nació en Santiago de Cuba y quedó determinado que la fecha fue el 25 de abril de 1808 también.

De modo que el hogar de Marcos y Mariana fue de ra√≠z santiaguera, por parte de ambos, y fragua de titanes por la ense√Īanza que eman√≥ hacia todos sus hijos, los tres del primer matrimonio de Mariana con el fallecido Regueiferos, y los diez con Marcos: los trece como propios, como ‚ÄĚhijos de le√≥n y de leona‚ÄĚ al decir de Mart√≠. Realmente Mariana procre√≥ 14 hijos, porque la n√ļmero 14, Mar√≠a Dolores, naci√≥ y muri√≥ en 1861.

Analizando la frase completa de Mart√≠, vemos que refleja cu√°nto tienen que ver los padres en la formaci√≥n de la familia; dijo el Maestro: (los hijos de Mariana y Marcos) ‚Äúfueron felices porque vinieron de le√≥n y de leona‚ÄĚ. Ahora sabemos que de leones santiagueros, ambos.

A fuerza de sudor y machete, Marcos y Mariana ampliaron la peque√Īa estancia adquirida en 1852 llamada ‚ÄúEl Desenga√Īo‚ÄĚ hasta expandirla y convertirla en la hacienda ‚ÄúLa Esperanza‚ÄĚ, aleda√Īa a la anterior y luego adicionada a ‚ÄĚLa Uni√≥n‚ÄĚ, comprada en 1861. En ella trabaj√≥ muy duro toda la familia, padres, hijos e hijas, todos por igual; cada cual participando como pod√≠a seg√ļn su edad, tanto en las atenciones a los cultivos, como en el manejo de los animales, de tiro, de arrias o de corral… Mariana y Marcos los educaron a todos en el trabajo, las obligaciones diarias en el hogar, y en las virtudes, que inclu√≠a pensamiento y actuaci√≥n familiar y social.

Adem√°s, Marcos ense√Ī√≥ a los varones la esgrima del machete, en lo cual √©l era un experto; el machete no solo como arma¬† de trabajo, sino tambi√©n como arma de guerra, de combate cuerpo a cuerpo; tambi√©n en la doma y monta de caballos, actividades todas de enorme utilidad en la guerra. En los atardeceres y las noches, Marcos y Mariana les hablaban a todas y todos de los ideales de la libertad, para la persona, la familia y la Patria. Sobre la igualdad y la fraternidad. Les le√≠an para luego comentar, buenos libros como novelas de Alejandro Dumas, biograf√≠as de Bol√≠var, del l√≠der haitiano Louvertoure, historias de la Revoluci√≥n francesa, y muchos otros que elevaban su cultura hist√≥rica e ideol√≥gica.

A los ojos de sus hijas e hijos, Mariana siempre fue la compa√Īera del padre, jam√°s la esclava. Ambos analizaban los asuntos familiares y los problemas, y tomaban decisiones de mutuo acuerdo, despu√©s de analizarlos desde todos sus √°ngulos. Siempre estuvieron juntos en la felicidad y el dolor.

Juntos acudieron todos al llamado de Carlos Manuel de C√©spedes para liberar a la Patria. Todos se fueron a la guerra, los padres, las hermanas hembras, la esposa de Antonio, los varones todos, incluso ni√Īos a√ļn, que deambularon estos √ļltimos con Mariana por los campamentos y tras los mambises. El padre, y los hijos Justo, Julio y Miguel, cayeron en la Guerra de los Diez A√Īos. Ferm√≠n y Rafael, en la Guerra Chiquita. En el espacio de la ‚Äútregua fecunda‚ÄĚ perecieron las hijas Mariana y Baldomera. La madre, Mariana, falleci√≥ en el exilio de Jamaica.

Todo lo entreg√≥, lo que m√°s amaba, orgullosamente por su Patria. Durante la guerra de 1895 cayeron Antonio y Jos√©. S√≥lo Tom√°s, Felipe, Marquitos y Dominga, sobrevivieron, aunque los tres varones fueron heridos, y solo ellos cuatro pudieron ver el fin de la dominaci√≥n espa√Īola sobre la Isla.

¬ŅPodr√≠amos dudar de la educaci√≥n patri√≥tica de todos ellos plantada desde las canciones de cuna? De esa estirpe nacimos los dem√°s cubanos. As√≠ hemos de educar a nuestra prole de hoy. Para que sean leones y leonas en la defensa de la Patria socialista.

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