¡Maferefún Otmara!

Esta es la historia de una cubana de Cienfuegos que lleva el apellido de uno de los más relevantes músicos de esta ciudad. Hija de Efraín Loyola, flautista, y una personalidad reconocida como parte del entramado musical de esta urbe del centro sur de la Isla, conectado a agrupaciones tan importantes como la Orquesta Aragón o el Conjunto de Sones Los Naranjos; Osmara tiene mucho más que contar porque supo abrirse su propio camino en la vida

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Foto: Juan Carlos Dorado

Quizá fue el sonido de la flauta el que le aportó espiritualidad y fuerza a Osmara Loyola Rodríguez, una mujer que aún a sus 76 años es fuerte como un roble y tiene mucha energía para dar. Hija del músico cienfueguero Efraín Loyola, no siguió los pasos del padre en la música, sin embargo, desbrozó su propio camino a fuer de voluntad.

“Mi vida es la Enfermería, la ejercí durante 40 años. Era enfermera anestesista en el Hospital Pediátrico, y hasta cumplí misión en otros países. Tuve en mis manos la vida de muchos niños, sentía esa responsabilidad y por eso mi trabajo siempre fue de mucha seriedad. Pero aunque jubilada, sigo sintiendo el oficio, me gusta curar de las mil maneras en que sé hacerlo.

“Practico la religión Yoruba y tengo santo hecho: Shangó, que es fuerte y guerrero como yo. Ahora no cuesta decirlo, ahora ser santero da hasta popularidad. Pero hace unos años no era tan fácil reconocer que eras enfermera y santera; aunque nunca lo oculté, de eso nada, eso me viene de mis ancestros”, conversa y me muestra sus collares.

Se dice que Shangó es el Orisha más fuerte, popular y conocido del panteón Yoruba, una de las deidades principales. Es guerrero, gobierna los truenos, los relámpagos y el fuego. Suele tener una voluntad fuerte, y ello hace que una de las características de los hijos de Shangó es que sean personas de alta energía. Resulta el dios de la justicia. Y en realidad la descripción es muy parecida a la personalidad de Osmara, quien se identifica con su comunidad y su gente.

“Estoy aquí en solidaridad con los médicos de la familia de mi barrio, hoy se reinaugura el nuevo consultorio, que lo compartirán dos doctores. Ha quedado precioso y cómodo. Yo ayudo en lo que puedo: la campaña de vacunación, contra el mosquito que trasmite el dengue y en lo que sea…, porque todavía me siento enfermera, esa es mi profesión para siempre”, comenta y sonríe con satisfacción.

Fue la esposa de José Caridad, un hombre que trascendió en Cienfuegos como uno de los fundadores del Plan Mango, ese centro productivo que auguró mejoras en la alimentación del pueblo y que produjo variedades de la fruta que hizo aún más célebre a la ciudad. Un hombre fuerte y comprometido con la Revolución, a quien muchos todavía recuerdan. Con los ojos húmedos por la tristeza comenta que perdió un hijo, y sin dar más detalles agrega: “Es muy duro para una madre, nunca se supera, se vive con ese dolor clava’o en el alma”.

El día que la conocí resaltaba entre la multitud, enfundada en un vestido colorido, el pelo trenzado, un bastón en el cual apoyarse y su ildé y collares de santo, que lleva sin ostentación, pero sí como una religiosa de fe. Se paseaba entre los suyos con orgullo, muchos le pedían su bendición, la misma que ella le otorgaba al consultorio donde dos médicos velarán por el bienestar de los vecinos allí en La Juanita.

“Esta noche le doy un tambor a Shangó como ofrenda a mi santo, estás invitada” —me dijo con toda la diafanidad del mundo, como si me conociera de siempre. “Es para bendecir esta obra y esperar el 26 de julio”. Me excuso, apenada por tener otros planes, pero en la despedida le digo: – ¡Maferefún Osmara!, ofreciéndole a la “deidad” de los Loyola y de La Juanita, la bendición.

4 Comentarios

  1. una historia muy interesante y lo que dice Osmara es cierto con la religión y el pasado reciente. No solo ser santero sino practicar cualquier religión en Cuba años atrás era la puerta al ostracismo. Y lo digo porque mi familia somos evangélicos y aparte de que nos cerraron los seminarios en toda Cuba, incluyendo Los Pinos Nuevos en Manacas en la antigua provincia de Las Villas, eramos algo así como los mal mirados del barrio y la sociedad. Ir por la calle y que te gritaran “ahí van los aleluya gusanos”, que nos tiraran huevos para dentro de la iglesia cuando celebrábamos culto o escuela dominical. Gracias a Dios eso quedó atrás, pero la historia está ahí.

    • La religiosidad es parte de la espiritualidad de los seres humanos y los ateos muchas veces no entienen. También le cuesta a algunos entender que a pesar de no ser esta una religión que nos venga desde los ancestros, como la Católica y la Yoruba, la Evangélicaque data de la reforma protestante. Es un tema complicado estimado Luciano, y sucede que en nombre de la religión se han cometido excesos en el mundo entero, y sin justificar, porque no tiene justificación el exceso, muchos no tenían fe ni creían en ella. Fueron años duros para la Revolución, que se debatía entre enemigos de todo tipo. Pero por suerte el panorama ha cambiado, y hoy en día en Cuba tenemos sincretismo regigioso en total armonía, aunque tengamos que lamentar, como en todas partes, que no todos son lo comprometidos y virtuosos feligreses que cada religión espera, gracias por acercarse a nuestro sitio web y comentar, bienvenido, la autora

  2. Me gusta la gente de pueblo, original, solidaria, bonita por dentro, sin trabas al decir y hacer, Osmara muy Cubana y simpática, para que más.Con gente como esta por toda Cuba, se respira diferente. Excelente trabajo para la prensa. Gracias !

    • Gracias, por acercarte y comentar, te has convertido Midaimys en una lectora fiel, por eso apreciamos tus opiniones. Osmara tiene mucho que contar: mujer, negra, santera, enfermera, internacionalista, hija de un músico célebre… pero son su sencillez y su humildad lo que habla de ella, tal como dices

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