Maceo es devuelto al exilio; ¿antes visitó Cienfuegos? | 5 de Septiembre.
lun. Oct 21st, 2019

Maceo es devuelto al exilio; ¿antes visitó Cienfuegos?

Foto tomada en 1892 en Costa Rica. De pie, de izquierda a derecha: Antonio Collazo, Flor Crombet, Antonio Maceo, Agustín Cebreco y José Barrenqui. Sentados, en el mismo orden, Martín Morúa Delgado, Rojas, Pedro Castello, Peña y José Rogelio Castillo.

Foto tomada en 1892 en Costa Rica. De pie, de izquierda a derecha: Antonio Collazo, Flor Crombet, Antonio Maceo, Agustín Cebreco y José Barrenqui. Sentados, en el mismo orden, Martín Morúa Delgado, Rojas, Pedro Castello, Peña y José Rogelio Castillo.

Luego del fracaso de la Guerra Grande y su posterior salida a Jamaica tras las jornadas amargas que sucedieron al Pacto del Zanjón, y después de diez años de forzado exilio, el Mayor General Antonio Maceo Grajales volvió a Cuba. Fueron siete meses exactos en la tierra amada, los del tiempo transcurrido entre el 30 de enero y el 30 de agosto de 1890, fecha en que fue de nuevo obligado a abandonar el país por temor a las simpatías que despertaba entre sus compatriotas aquel que había encumbrado el honor cubano a la sombra de los mangales de Baraguá.

Aprovechando las garantías ofrecidas por el Gobernador español en la Isla, Manuel Salamanca, el General Antonio regresó a la Patria. Procedente de Haití llegó a Santiago el penúltimo día del primer mes de aquel año. Esa misma noche recibió a escondidas la visita de Flor Crombet y otros patriotas.

Hay que considerar que, pese al visto bueno ofrecido, los gobernantes españoles mantenían una estrecha vigilancia sobre el Titán. Y por esta causa, y para no afectar a los patriotas que permanecían en la Isla ‒también muy controlados‒, tenían que actuar con suma discreción y utilizar todas las habilidades adquiridas en el trabajo patriótico clandestino.

De esa etapa se recuerda su alojamiento en el habanero hotel Inglaterra y los encuentros con los jóvenes patriotas de la acera del Louvre a su llegada a la capital, el 5 de febrero. A su arribo recibe un efusivo recibimiento por parte de patriotas y ciudadanos, tal como lo reconoce un documento confidencial de las autoridades españolas de Seguridad, que siguen sus pasos. El informe en cuestión expresa: “Lo aclaman considerable número de familias criollas, y algunas de notable posición social y económica, pero especialmente la juventud criolla que no se oculta en manifestar su adhesión al caudillo mambí”.

Otros muchos papeles secretos hallados en el Archivo Histórico de Madrid corroboran lo muy estrechamente vigilado que estuvo Maceo todo el tiempo. No obstante, pudo evadir a los enemigos en múltiples ocasiones para celebrar importantes entrevistas con jefes mambises que no debían ser detectados por los servicios de Seguridad españoles.

De esa primera estancia suya en la Isla se presume su presencia ocasional en Cienfuegos, cuando la goleta de cabotaje en que hacía el viaje Batabanó‒Santiago de Cuba bordeando la costa sur, tocó puerto en la que 71 años antes había nacido como Fernandina de Jagua.

Se dice que aquí contactó con Antoñico Argüelles, uno de los puntales en el proceso organizativo de la guerra necesaria en esta comarca, pero lamentablemente no existen documentos probatorios de ese presunto primer encuentro de Maceo con la Ciudad del Mar.

En total, el viaje del jefe mambí a la Isla, aprovechando las facilidades españolas después de la terminación de la Guerra de los Diez Años, le permite comprobar que aunque existen condiciones para desatar la gesta revolucionaria, todavía es indispensable limar asperezas, ganar en disciplina y erradicar otros diferendos que pueden dar al traste con los esfuerzos principales, y se precisa perfeccionar la unificación de todos los factores.

Ello será logrado sobre todo después de la creación por Martí del Partido Revolucionario Cubano. Pero, entretanto, España cambia a su Capitán General en la Isla, y cuando asume el mando el General Camilo Polavieja, éste se asusta por los informes sobre las muestras de simpatía con que cuenta el General Antonio, por lo cual decide su inmediata deportación, hecho que ocurre el 30 de agosto de aquel año 1890, a los siete meses exactos de su fructífera estancia cubana y a poco de su nunca probada primera visita a la Perla del Sur. Sale desde Santiago de Cuba rumbo a Costa Rica en un vapor norteamericano de la Ward Lines, un buque que, curiosamente, lleva por nombre “Cienfuegos”, ciudad a la que el Titán regresará tres años más tarde, en noviembre de 1893, en visita probada y bastante bien documentada.

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2 comentarios en “Maceo es devuelto al exilio; ¿antes visitó Cienfuegos?

  1. Tal vez no exista algo concreto que demuestre que Maceo estuvo en La Plata durante la època en que reseña el comentario y lo de su relación patriótica con Antoñico Argüelles, pero tampoco existe algo concreto que demuestre lo contrario. Un hecho tan bien contado pudiera ser ficticio, pero tampoco hay evidencias de que no sea real. La figura de Antoñico Argüelles es clave para dilucidar la duda, y cabe la posibilidad de que la historia haya sido contada por él mismo. Los historiadores trinitarios (Bárbara, Venegas et al) pudieran arrojar luz al respecto. Se precisa una mayor investigación. Para conocer sobre Antoñico ver aqui:
    https://www.ecured.cu/Antonio_Nicol%C3%A1s_Arg%C3%BCelles_Ferrer

    1. Sofía, sobre la visita de Maceo a que ud. hace alusión no hay duda alguna. Está más que bien documentada por nuestros historiadores, como apunta este post en su cierre. Hay incluso una tarja develada el 7 de diciembre de 1936 en el sitio donde estuvo alojado: el hotel La Plata. Lo que sucede es que aquí se habla de un presumible (no hay prueba factual que lo confirme) primer encuentro entre Maceo y Antoñico Argüelles -en una fecha tampoco esclarecida- en ese lapso de siete meses entre el 30 de enero y el 30 de agosto de 1890. Se piensa que ocurrió durante el viaje de regreso del General Antonio a Santiago, a bordo de una goleta de cabotaje que acostumbraba a tocar puerto aquí en Cienfuegos en la travesía desde Batabanó hasta la ciudad oriental. Hablamos de una cita entre ambos jefes mambises, tal vez bastante fugaz por la corta duración de la estadía de esa embarcación en su periplo costeando la ribera sur de la Isla, producida tres años antes de la que usted bien alude. Comoquiera que a poco de regresar a Santiago de Cuba Maceo fue obligado a partir de nuevo al exilio, se pudiera asumir, a priori, que ocurriera en los días anteriores a este 30 de agosto. Le prometo que en noviembre, en este propio espacio de efemérides, daremos cuenta de los detalles de la segunda y, aunque también clandestina, bien documentada estancia de Maceo en Cienfuegos amparado con los documentos de identidad de su cuñado Ramón Cabrales. Gracias por su comentario.

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