Los tijeretazos de las agencias de viajes

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Hace unos días Lester extravió los boletines para viajar a Las Tunas. Rebuscó por todas partes en su casa y nada. Ante la desesperación corrió hacia la terminal para recobrar, de alguna manera, su derecho a viajar; un derecho que ya pagó. La respuesta institucional fue simple: tiene que volver a abonar el 100 por ciento del costo del pasaje en caso de pérdida o deterioro.

Lester es un personaje irreal que pudiera llamarse de cualquier otra forma o incluso portar otro género. Pero a pesar del halo de ficción que lo envuelve, miles de cubanos se miran en el mismo espejo y experimentan igual desconcierto ante una normativa que lejos de ayudar al cliente le tijeretea injustamente los bolsillos.

Un boletín puede perderse por muchas razones, entre ellas la irresponsabilidad. Lo absurdo es pagar por esa causa el costo íntegro o quedarnos sin viajar, cuando meses antes se realizó la reserva en cualquiera de las agencias habilitadas para ello: Viajero u Ómnibus Nacionales. En Cienfuegos esta última es la que presta el servicio.

A finales de enero del presente año, el colega José Alejandro Rodríguez publicó en la versión digital de Juventud Rebelde, la respuesta a una queja similar. En esta ocasión  Alberto Ramos Miranda, subdirector general de la Empresa de Ómnibus Nacionales explicó lo establecido en el Reglamento Comercial de la entidad y citó el artículo 135, el cual expone los pasos y requerimientos a realizar.

El principal motivo para la existencia de una disposición obsoleta e inadecuada para nuestras economías familiares, es que no esté concluido el sistema de reservación y venta de capacidades de modo automatizado en toda la Isla. El funcionario antes citado, le argumentó al periodista que “en cambio, existe la posibilidad de reintegro del boleto hasta 30 días posteriores a la fecha de viaje, en cualquier agencia del país, al mostrar la identificación del cliente, se recupera el 75 por ciento del importe del pasaje, lo que constituye una posibilidad para la evasión del pago del pasaje, enmascarándose como una pérdida del boletín”. También manifestó que en marzo de 2016 quedaría implementado un nuevo procedimiento para el tratamiento a las pérdidas de los boletines, el cual sería informado oportunamente a la población.

Dos meses después la historia sigue igual: la perspectiva de avance en la automatización del sistema da pasos de tortuga. En Cienfuegos los boletines continúan siendo minúsculos pedazos de papel expedidos por una máquina anquilosada y escritos a mano, y las personas si pierden su pasaje, deben pagarlo de nuevo.

Según información de Marianela González Jiménez, especialista comercial de la ya citada empresa, “el nuevo procedimiento está implementado, pero no habilitado, en las diferentes unidades  empresariales de base (UEB) en las provincias”. Hecho que no resuelve el problema de los usuarios, que de no presentar un “caso excepcional”, no podrán salir ilesos.

González Jiménez, se refirió, además, a la reciente creación de un contraboletín de tres partes que exonera al usuario del pago y que pronto estará oficializado a lo largo del país. Mientras llega ese momento deberían adoptarse otras medidas menos costosas y que prescindan al menos un poco del burocratismo que nos entorpece. Entre ellas, quizás, la libertad para que las UEB decidan y no solo se subordinen a políticas dictadas por una empresa nacional. De esta forma, tal vez, se pudiera establecer en estos casos el pago de un porcentaje mínimo del costo total del pasaje, porque la irresponsabilidad debe tener un precio, pero que nos permita disfrutar de tan necesario servicio.

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