Los palos de Lapulapu en Cienfuegos

0
516
Es esta una pr√°ctica poco conocida dentro de las artes marciales en Cuba. /Foto: Juan Carlos Dorado

Similar al resto de las artes marciales en la fluidez de movimientos y rutinas, la eskrima kali se diferencia de estas en el uso del kahoy, de nombre en apariencia complejo y cotidiana traducci√≥n: un palo, de dimensiones cercanas al metro de longitud, utilizado como un arma de defensa personal. Proviene de una tradici√≥n filipina, de cuando la lucha de los nativos contra el colonialismo espa√Īol en el siglo XIX, y constituye una modalidad relativamente novedosa en el pa√≠s y tambi√©n en la ciudad de Cienfuegos, aunque ya aqu√≠ cuenta varios a√Īos de existencia.

En √°reas de la otrora escuela Roberto Casales tiene hoy su espacio el grupo de practicantes m√°s asiduos y de forma organizada. Sorprende la presencia de varios ni√Īos, dadas las tipicidades del ejercicio, y otro tanto le a√Īade al asombro conocer que, despu√©s del profesor, un peque√Īo de apenas 13 a√Īos es el m√°s avezado en el manejo de dichas ‚Äúarmas‚ÄĚ.

H√°bil en sus ejecuciones y elocuente en el trato con sus compa√Īeros, Jes√ļs Manuel Fajardo Le√≥n muestra muchas reservas para la entrevista. Se resiste a las preguntas, mas no le sirven las t√°cticas de defensa tantas veces ensayadas. No le queda de otra; entonces responde.

‚ÄúPasaba por aqu√≠, los ve√≠a entrenando y me llamaba mucho la atenci√≥n, comenta. Un d√≠a me decid√≠ y entr√©. Me gusta la forma de combatir, sobre todo en manos libres y tambi√©n con distintas armas. Ya llevo cuatro a√Īos y en todo este tiempo le he puesto mucho inter√©s, por eso aprend√≠ tanto. Siempre ayudo a los dem√°s con cualquier duda: ‘Jes√ļs, ven ac√°’, me dicen y yo voy y les explico. Uno se siente responsable cuando otras personas dependen de ti‚ÄĚ.

Cerca, L√≠dice Le√≥n Casales, la mam√° de Jes√ļs, contempla su desenvolvimiento. ‚ÄúEl tema de las armas, los kahoy, siempre es dif√≠cil de asimilar para cualquier madre, asegura. Sin embargo, el profesor es muy serio y eso me tranquiliza. Adem√°s, el ni√Īo es muy cuidadoso.

‚Äú√Čl est√° muy contento en el deporte, ha avanzado much√≠simo, insiste. Antes era un poco distra√≠do, t√≠mido; te imaginar√°s, criado por m√≠, debajo de mi saya como se dice‚Ķ El deporte le ha puesto l√≠mites: sabe hasta d√≥nde llegar en cada situaci√≥n, nada de guaper√≠a ni violencia, conoce las medidas. De hecho, solo practica aqu√≠, con su profesor, nunca en la calle‚ÄĚ.

Atractivos m√°s, reservas a tono, la filipina variante suma adeptos ente los m√°s j√≥venes. ‚ÄúEs diferente, no todo el mundo puede hacerlo, explica Isabel Rodr√≠guez Castro, de diez a√Īos. Primero empez√≥ mi hermano, N√©stor Oscar y por curiosidad fui a una exhibici√≥n de ellos y me gust√≥. Reci√©n empec√©; hasta ahora solo s√© el desplazamiento y un poco del uso de los kahoys‚ÄĚ.

EL VIAJE

Como acontece con sus similares, la finalidad de la eskrima kali no radica en la acumulación mecánica de pericias, sino el desarrollo de ciertas habilidades, tanto físicas como mentales, necesarias en un eventual combate.

‚ÄúSoy cinta negra en karate y en taekwondo, pero en ellas no ten√≠a el dominio de estas armas y por eso me cautiv√≥ la eskrima kali, sostiene Dael Monz√≥n Mart√≠nez. Como toda arte marcial tiene su reglamento y en √©l proh√≠ben utilizar los kahoys en la calle, a no ser en un caso extremo, al ser agredido y a modo de defensa‚ÄĚ.

‚ÄúIncluso en situaciones de ese tipo, ya en un momento muy cr√≠tico, persuadimos de golpear al oponente en el brazo o la pierna; nunca en la cabeza, se√Īala Francisco Manuel P√©rez D√≠az, el maestro guru y primer rango del grupo. Esa es nuestra concepci√≥n y tenemos mucho cuidado: lo primero es la seguridad‚ÄĚ.

Ante tales argumentos y con el consabido dominio de las ‚Äúarmas‚ÄĚ como factor determinante en el ascenso dentro del deporte, surgen algunos cuestionamientos. Si bien es el kahoy el instrumento b√°sico, los atletas tambi√©n emplean t√©cnicas del cuerpo e incluso armas blancas. ¬ŅAcaso es permitido en lo concerniente a los menores de edad?

‚ÄúLos rangos (del noveno al primero) exigen un n√ļmero de requisitos a superar, detalla el maestro P√©rez D√≠az. En el caso de los ni√Īos, como el de Jes√ļs, su evaluaci√≥n est√° detenida pues no pueden utilizar armas de verdad. Como paliativo en el entrenamiento, confeccionamos implementos de aluminio o madera para desarrollar las habilidades; pero nunca tocan un arma de verdad. De hecho, ninguno de los aqu√≠ presentes est√° capacitado para manejar armas de verdad‚ÄĚ.

Sin las condiciones materiales adecuadas ‚Äďtema complejo en tiempos actuales-, sin un espacio apropiado o al menos una iluminaci√≥n suficiente persisten, cada lunes, mi√©rcoles y viernes, los habituales y curiosos por esta singular expresi√≥n de las artes marciales.

‚ÄúA Cuba entr√≥ en 2002, informa P√©rez D√≠az. A Cienfuegos lleg√≥ cinco a√Īos despu√©s; aunque algunas personas lo practicaban desde antes, oficialmente se recoge esa fecha. Como escuela, nos estrenamos en 2012, un 22 de diciembre y como ver√°, ya cumplimos cuatro a√Īos. La nombramos Lapulapu, en honor al cacique filipino, el primero en utilizar los kahoys al enfrentarse a la dominaci√≥n espa√Īola.

‚ÄúEmpezamos con cuatro ni√Īos y en la actualidad contamos con personas de todas las edades. Hoy conforman el grupo unos catorce integrantes y ya tenemos 32 exhibiciones en diferentes lugares y eventos. Incluso nos visit√≥ el Presidente Mundial de la disciplina. Tambi√©n se practica en Aguada de Pasajeros, en ‚Äė1ro de Mayo‚Äô y ahora en enero pretendemos abrir otra escuela en √°reas de ‚ÄėFrank Pa√≠s‚Äô, con un muchacho graduado de aqu√≠‚Ķ Esa es la idea: fomentarnos, expandirnos‚Ķ‚ÄĚ.

Jes√ļs (izquierda) e Isabel (derecha): del m√°s experimentado a la novata del grupo. / Foto: √Āndez
Jes√ļs (izquierda) e Isabel (derecha): del m√°s experimentado a la novata del grupo. / Foto: √Āndez

Dejar respuesta