Los nerds “migran” al Norte

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1961

Un amigo insistió con vehemencia en que leyera a Junot Díaz, dijo que La Breve y maravillosa vida de Óscar Wao (The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, 2007) era una lectura fascinante para conocer República Dominicana. Y entonces se dedicó a contarme lo poco que vio en sus visitas.

Yo no quería conocer República Dominicana.

Durante algún tiempo tuve aquel libro, con su deprimente edición cubana, arrojado junto a otros que quizás nunca lea (especialmente los premios Alejo Carpentier de novela). Lo tomé, miré la portada que alguien en casa osó dibujar con lapicero; unas marcas breves se hendían en la cubierta, huellas de bolígrafo casi huérfano de tinta. Me llené de ira y decidí leerlo antes de que alguien resolviera de la misma manera copiar un número de teléfono en una de sus páginas, destruirlo o regalarlo.

Con la misma modorra de quien no está interesado en el tema, empecé. Las primeras hojas hablando de la maldición del fukú hicieron que lo dejara, para retomarlo meses más tarde.

Sin poder evitarlo Junot me recordaba a Mario, Díaz a Vargas Llosa. Su Breve y maravillosa… a La fiesta del chivo. Su Hypatía Belicia Cabral a Urania Cabral, a pesar de las diferencias. Dos libros que de distantes se me parecían, no en estilo, no en historia, pero sí relacionados invisiblemente. Y si te gustó uno te podía gustar el otro.

Y me gustó.

La breve y maravillosa vida de Oscar Wao es una mezcla del estilo del Boom latinoamericano y de lo que vendría después y se consideraría como el postboom; la generación y el estilo McOndo* también posee puntos de contacto con la obra de Díaz. Aunque ambas estéticas son dicotómicas por sus naturalezas, Junot Díaz las mezcla, quizás inconscientemente, porque las fórmulas para describir el antes y el ahora de la comunidad dominicana se precisan magia y globalización. El trauma que origina la inmigración no puede contarse de otra manera.

La historia de un nerd a la vez otaku (Óscar León) es la superficie bajo la cual se trenza una Dominicana con reminiscencias del Trujillato y una diáspora marcada por esos recuerdos y producto de la fusión de ambas culturas. La novela también responde a ese mestizaje entre pueblos. La familia León-Cabral pertenece a una segunda generación de inmigrantes, no por esa lejanía con la era de Trujillo logran desprenderse de las maldiciones de la isla caribeña.

En ella comienza y acabó todo.

Un hecho curioso para quien nunca ha leído a Junot es el narrador que usa. Yunior, amigo de Óscar cuenta los sucesos como si los presenciara, aunque así no sea. Maravillosa es la jerga que emplea, el desparpajo con que cuenta, fusionando con desinhibición el español y el inglés (Spanglish), y expresando todo lo que piensa con una naturalidad aterradora. Unido a esto están las constantes alusiones a la literatura manga y al cine, pinceladas sin las cuales el libro no expresaría su potencial para “englobar” la globalización y reflejar las complejidades de las vidas de quienes tienen raíces en Estados Unidos y en cualquier otra parte.

Para el estudioso John Maddox el lenguaje que él considera Afro-McOndo “(…) renueva la magia que Carpentier ‘des-cubre’ en la Española, no la borra. Le permite a Yunior expresar, si no explicar, la historia de la esclavitud, el trujillato y las injusticias que continúan en la isla y en los Estados Unidos hasta hoy en día”.

El dolor es uno de los motores que mueve la trama. Cada uno de los personajes lo experimenta desde su individualidad, la pubertad es uno de esos ejemplos, hasta convertirlo en un sentimiento que atrapa y traza los caminos de los León-Cabral y quienes los rodean.

Un libro que en palabras de su propio autor solo se vendía a “los nerds dominicanos y a algún profesor. Todos los periódicos principales ni se dieron cuenta de que existía la novela”, se convirtió en un Pulitzer de ficción un año después y en la biblia para entender el fenómeno migratorio dominicano a Estados Unidos.

*McOndo: Movimiento y estilo surgido en 1996 que desde sus orígenes es una contraposición al realismo mágico. La visión cosmopolita de este movimiento creado por autores latinomericanos nacidos después de 1959, los define como post-todo. “El país McOndo es un “continente urbano” con toda la tecnología, violencia y drogas que forman parte de esa realidad” (John Maddox).

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