Los carretilleros y el control en forma de chapillas

Acuerdos, mecanismos de observación, regulares inspecciones, grupos de enfrentamiento… Para frenar las manifestaciones ilícitas en la venta de productos agrícolas y sus precios desorbitados, ya los métodos parecían agotarse hasta que, el pasado mes de enero, autoridades del Consejo de la Administración Provincial (CAP) anunciaron la señalización de las carretillas autorizadas a ejercer esa actividad, especialmente en el municipio de Cienfuegos.

Con la participación de la Dirección Estatal de Comercio (DEC), la delegación de la Agricultura y el Grupo de atención al trabajo por cuenta propia fueron identificados los titulares y se procedió a la elaboración de las chapillas, las cuales están siendo colocadas ahora mismo en los diferentes consejos populares de la Perla del Sur, con una numeración específica para cada una.

Diana Serpa Díaz, secretaria del Consejo de la Administración Municipal (CAM), explicó que aunque el territorio registra unos 150 carretilleros, se diseñaron más chapillas para incluir a vendedores legales que aparecen inscritos en otros municipios, pero operan en la ciudad cabecera. “Estos, incluso, dispondrán de una numeración diferente, de manera que las personas puedan reconocerlos”, dijo.

La funcionaria advirtió que “a partir del 1º de marzo, quienes no posean la señalización correspondiente, no podrán entonces circular ni estar; el pueblo sabrá que son ilegales y tendrá la posibilidad de notificar su existencia al Gobierno, la Dirección Integral de Supervisión y la DEC, al margen de las obligaciones que le conciernen a estas propias instancias”.

Diana Serpa Díaz, secretaria del Consejo de la Administración Municipal, explicó los pormenores asociados a la colocación de las chapillas a los carretilleros./Foto: Juan Carlos Dorado
Diana Serpa Díaz, secretaria del Consejo de la Administración Municipal, explicó los pormenores asociados a la colocación de las chapillas a los carretilleros./Foto: Juan Carlos Dorado
Control del descontrol

Junto a los actores gubernamentales, un grupo de trabajadores por cuenta propia contribuye a la colocación de estas chapas en Cienfuegos. José Eddys Ares Hernández es uno de ellos. “Si todos ponemos nuestro granito de arena —dijo—, podemos evitar que, al llegar a una carretilla, la libra de tomates nos cueste 25.00 pesos CUP. Eso no puede continuar así.

“Tengo relaciones de amistad con muchos y las reacciones ante el nuevo proceso son diversas: algunos lo asumen tranquilamente, otros un poco alterados, hay quienes dicen que eso no sirve; pero también están aquellos que no desean quedarse sin trabajo y saben que bajando los precios pueden vender más. Ahora falta que el pueblo actúe y denuncie”, agregó.

Para Lázaro Rafael Marrero Santos, carretillero del Centro Histórico Urbano, la medida solo busca identificar cuáles son los legales y los ilegales. “Es nada más que eso y para mí no representa ningún problema, afirmó. Lo que sí debemos luchar por ajustar los actuales importes, porque al costo que nosotros cogemos los productos, ¡imagínate tú!”.

“La mercancía está dura, pero dura no la compro. ¿Voy a invertir caro para vender caro?… ¡No, qué va!”, opinó Alexander Acosta Ramos, otro de los vendedores ambulantes de productos agrícolas que transita por zonas céntricas de la ciudad de Cienfuegos. A su juicio, “las chapillas nos benefician, pues existen miles de ilegales que joden a uno, se meten por los lugares por donde nosotros vendemos y nos roban la clientela”, apuntó.

En 2017, luego del paso del huracán Irma por varias provincias del país —que dejó afectaciones significativas en la agricultura local—, el Gobierno de la región centro sur de Cuba adoptó el Acuerdo 276, con el cual quedaron topados los precios de los productos agrícolas para las distintas formas de comercialización, incluidos los carretilleros.

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Tras poco más de dos años, la normativa mantiene su vigencia pese a resultar un tema incontrolable. Así lo reconoció Serpa Díaz, al comentar que “a veces por dondequiera, hasta en un rincón, encontrabas una carretilla. Por eso ahora sí debemos lograr un mejor control”, subrayó.

La secretaria del CAM destacó la cooperación de algunos cuentapropistas inscritos en la modalidad de vendedor ambulante de productos agrícolas, los cuales —dijo— se mostraron dispuestos a ser identificados. “Tropezamos con otros titulares que administraban varias carretillas en franca violación a lo establecido legalmente. A estos les explicamos que solo podían salir con una y, por consiguiente, procedimos a la señalización de una de sus carretillas”, precisó.

Al decir de autoridades gubernamentales, la numeración permitirá a los vecinos de los repartos de la ciudad de Cienfuegos familiarizarse con los vendedores que circulan por sus barrios y favorecerá su detección ante cualquier irregularidad. Advirtieron también que serían muy rigurosos con los que permanecen de forma estacionada o transitan por áreas y vías donde está prohibido ejercer ese tipo de comercio.

¿Más de lo mismo?

Si colocásemos en una balanza la reacción ciudadana al nuevo método de fiscalización, el escepticismo parece llevarse todo el peso. Salvador Andrés Cardona, residente en La Juanita, considera que lo importante no es identificar, sino hacer. “¡La cebolla a 10.00 CUC, hermano mío! De no controlar, vamos seguir en la misma mahomía, dictando resoluciones y al final de la contienda sin ver el resultado.

“Los carretilleros, los ilegales, se ríen de la institucionalidad del país, añadió. Quizás constituya un deber social denunciarlos, pero lo hacemos una, dos, tres personas; el resto desgraciadamente compra el tomate a 10.00 y 25.00 CUP, porque todo el mundo quiere una ensalada de tomates y, además, nuestros mercados agropecuarios continúan vacíos. No basta con señalarlos ni establecerles un listado de precios, hay que tomar medidas que sean rigurosas”.

Un criterio similar compartió Dámaso Madrazo Rodríguez, vecino de Junco Sur: “Puedes identificar al carretillero, ponerle un número a este y al otro, pero hay cosas que no cuajan en la práctica. El tomate está caro y si me hace falta lo compro, aunque otros no cuenten con esa posibilidad. Ayudaría, tal vez; mira los motorcitos amarillos, tienen una numeración, una chapa… ¿y qué?”, expresó.

Fidelina Labrada Ercia, residente en el Consejo Popular de Caunao, es mucho más optimista: “Sabremos al menos quiénes son los legales y los ilegales, cuáles de ellos cumplen con los precios topados. Sin embargo, debe revisarse esta tarea y darla a conocer a la población, que sufre todo el daño”, dijo.

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De acuerdo con funcionarios del CAM, las chapillas fueron firmadas por los carretilleros, con el compromiso de mantenerlas a la vista de los clientes junto al listado de las tarifas en vigor.

“A todos les aclaramos que la llamada de un usuario representa un hago constar e iremos hasta el final a esclarecer la situación. Muchos están preocupados en este sentido, pero si tuviéramos que prescindir del trabajo de ellos, lo haremos”, enfatizó Serpa Díaz.

“La alteración del número de la chapilla supone el retiro inmediato de la patente, esto en una actividad que ya fue suspendida definitivamente por el país”, concluyó.

Será entonces nuestra agitada cotidianidad la que vuelva a poner a prueba esta peculiar iniciativa. Su eficacia dependerá del rigor con que se asuma por parte de organismos, autoridades y ciudadanos, mientras nos enfocamos a resolver el problema de raíz: ese que palpita en los campos.

Roberto Alfonso Lara

Roberto Alfonso Lara

Licenciado en Periodismo. Graduado en la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas en 2013.

3 Comentarios en “Los carretilleros y el control en forma de chapillas

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    24 febrero, 2020 en 11:24 am
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    La solución pasa por las chapillas ?
    Y la producción en sí de los alimentos ?
    Y los mecanismos de pago a los productores en tiempo?
    Y el burocratismo ?
    Y la logística eficiente para que los costos de operación sean adecuados ?
    Si no podemos prescindir de los intermediarios, al menos logrando una cadena de suministros adecuada, los precios de las carretillas serán adecuados también. Por eso lo importante es la producción , lo demás son patadas de caballo ahogado.

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    24 febrero, 2020 en 9:02 am
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    Ojala esta nueva iniciativa de resultado y de unas vez por todas acabemos con tanto abuso de estos carretilleros , de no ser así considero que lo mejor seria quitar esta modalidad de cuenta propia y regresar al mercado libre campesino esta provincia tiene condiciones para ello, cuenta con numerosas plazas distribuidos en todos los repartos que la mayor parte del año sus estantes y anaqueles permanecen vacíos . Ahí seria mas eficaz el control y la exigencia . Estoy seguro que nuestro pueblo lo agradecería . Recuerden que en los años de la década de los 80 lo hicimos y se vendía todo tipo de viandas vegetales, productos cárnicos como aves y cerdo.

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    23 febrero, 2020 en 8:54 am
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    Le ponen chapillas ..bien..y quien controla á los que venden y revenden ..ahora..después de las 6 de la tarde ..para que nadie los controle??

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