Lone Survivor, material de propaganda del Pentágono

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El objetivo manifiesto del filme es el reclutamiento, sobre la base de ponderar hasta la idolatría a los Navy Seals
El objetivo manifiesto del filme es el reclutamiento, sobre la base de ponderar hasta la idolatría a los Navy Seals

Hollywood, brazo ideológico del sistema, suele recibir órdenes directas del Pentágono en materia de cine bélico. Salvo excepciones a la manera de Pelotón (1986), de Oliver Stone, u otras pocas películas, el género siempre ha seguido los dictados políticos, lo mismo fuese en el cine de propaganda militar facturado durante la II Guerra Mundial que en obras de cineastas de prestigio como La caída del Halcón Negro (2001) del maestro Ridley Scott, allí vendido al alto mando castrense por un puñado (gordo) de billetes. La institución, sin ambages, le financió ese filme tan imperialista en sus ideologemas como rabiosamente bien hecho en el plano técnico y narrativo, la verdad sea dicha.

Pero no todos tienen el talento del realizador británico y cuanto predomina en el cine norteamericano de guerra son las bagatelas patrioteras, que en la práctica fungen como convocatorias para alistar a los incautos en el ejército imperial causante de las principales carnicerías verificadas en el planeta.

Peter Berg (gestor de una olvidada gran comedia negra de título Malos pensamientos) es el director y guionista de Lone Survivor (2013), filme bélico cuyo objetivo manifiesto es reclutar sobre la base de ponderar hasta la idolatría a los Navy Seals: paradigmas de buenos guerreros, heroicos e impolutos, defensores de “América” y los “americanos” hasta las últimas consecuencias, bla, bla, bla.

Es una pena que la segunda parte de su película (determinante en tesis, subtextos y desarrollo del conflicto) haya derivado en un abominable panfleto ditirámbico de los buenos soldaditos de Washington, porque el trecho inicial – todavía cine y no propaganda-, acusa fibra, nervio, pragmática fisicidad y un cuidado meritorio de cada uno de los apartados técnicos. Pero esta no era la película de Berg; sino un encargo del Pentágono. Y las órdenes, man, no se discuten.

2 Comentarios

  1. Delvis, como sabes, justo en esa franja indie que mencionas, tanto como en cierta parte de la teleficción, el cine asiático, el europeo y el latinoamericano, descansa el futuro del audiovisual fílmico contemporáneo. Nada que ver ese mañana con el mainstream y los blockbusters. Saludos, Julio.

  2. Qué triste: el arte al servicio de los poderosos se convierte en un hecho vacío y sin pasión en la mayoría de los casos.
    Por eso las mejores apuestas miran hacia el cine independiente; los directores hacen suyo el trabajo y miran con desiterés los resultados de cada proyecto.

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