Liga Nacional de Fútbol: En espera de la próxima travesía

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Renier "Coco" Cerdeira, bujía indiscutible de los Marineros. /Foto: Carlos Ernesto Chaviano

Terminó la aventura para la nave marinera en la Liga Nacional de Fútbol. A pesar de ganar su último desafío dos goles por uno ante Isla de la Juventud, los dirigidos por Frank Pérez Espinosa no pudieron lograr el objetivo de incluirse en la siguiente etapa del certamen, pues el empate de Camagüey ante Pinar del Río otorgó a los agramontinos la última papeleta del Grupo B.

Tanto camagüeyanos como cienfuegueros finalizaron con 17 puntos, pero los primeros estuvieron mejor en el gol average contra los nuestros, y ello inclinó la balanza a su favor.

A la postre, el actual monarca Santiago de Cuba (26 unidades) y Sancti Spíritus (16) lograron la clasificación por el Grupo 1, Pinar (22) y Camagüey (17) lo hicieron por el apartado 2, mientras Ciego de Ávila (23) y Granma (18) se hacían del pasaje por la llave 3.

Cienfuegos quedó ubicado en la séptima plaza del país, y mantuvo su permanencia en la Liga, junto a Las Tunas, Guantánamo y La Isla, además del sexteto que discutirá las medallas.

Llama poderosamente la atención el dúo que cerró la tabla general y, por ende, tendrá que enrolarse en el próximo Torneo de Ascenso. Por segundo año consecutivo La Habana decepciona a sus seguidores, acostumbrados a ver a su once en los lugares de privilegio durante décadas.

Y si lo de los capitalinos asombra, qué decir del Expreso del Centro, precisamente el plantel más laureado del fútbol cubano, que ahora se mostró totalmente desconocido y cerró en el último lugar de la eliminatoria, con discretísimo balance de tres victorias, un empate y ocho descalabros, 13 goles a favor y ¡27! en contra, para average de -14.

Pasando revista a la actuación de los Marineros, es justo resaltar que, luego de una primera etapa bien discreta, mejoraron con creces su nivel de juego y estuvieron a punto de colarse en el sexteto de privilegio, algo que (también es oportuno aclararlo) pudieron lograr por méritos propios.

En sentido general su rendimiento sufrió muchos altibajos. Comenzaron con dos éxitos la fase jugada en Camagüey, e increíblemente solo lograron un empate y tres derrotas, para culminar ese momento con apenas siete rayas.

Ya en el “Luis Pérez Lozano” sumaron diez, gracias a tres sonrisas y otra igualada, aunque el par de reveses resultaron muy costosos, sobre todo ante el ya diezmado Pinar del Río, al que vencían cómodamente con pizarra de dos goles por cero al culminar el primer tiempo de juego.

Se ha hablado de las pésimas condiciones que tuvieron que enfrentar en territorio agramontino, algo que pudo atentar contra un mejor desempeño allí. También las fechas FIFA frente a Nicaragua se presentaron en un momento inoportuno, pues el alto mando sureño tuvo que prescindir de los talentosos Ray Charles Herrera y Neisser Sandó, y del mismísimo Yordan Santa Cruz, (incorporado para la etapa en Cienfuegos), trío que pudieran haber cambiado la historia de los dos primeros choques frente a Camagüey (1-4) y Pinar del Río (0-0).

Incluso el arbitraje hizo de las suyas, y en varios partidos incidió negativamente en los resultados, sobre todo en jugadas donde cayeron goles tras claras posiciones adelantadas. Hasta en las sanciones se fue severo con los nuestros, y el mejor ejemplo es que el DT Pérez Espinosa estuvo alejado del banquillo en ¡8! de los doce desafíos. La última amonestación: dos partidos suspendido, mientras jugadores camagüeyanos que agredieron al público con piedras, solo perdieron una jornada posterior.

Pero en verdad, otras lagunas afloraron en la selección, como el confundir el sistema de juego tradicional de toques y colectivismo, para abusar de balonazos al espacio que bien poco produjeron. También se notó la inmadurez de varios jóvenes, necesitados de horas de vuelo sobre la grama, así como la inefectividad en el manejo de los tiempos cuando el equipo estaba arriba en el marcador.

Para nadie es un secreto que la mayor debilidad se mostró en el área de la portería, y más de un partido tuvo el sello de malas actuaciones de los cancerberos de casa. Lamentable situación en una provincia reconocida por su “escuela de guardametas”, y que actualmente no cuenta prácticamente con jugadores de nivel bajo los tres palos.

En el orden individual, otra vez las palmas para el incombustible Reinier “Coco” Cerdeira, nuevamente un gladiador sobre la grama, que derrochó entrega y talento en cuanta posición tuvo que jugar, en dependencia de las necesidades de su equipo. De contención, enganche, delantero, y hasta de ¡portero! se vistió el jugador de Pueblo Griffo, el cual parece ser invisible para los técnicos de la selección nacional.

Además de Ray, Neisser y Yordan (este último muy participativo y entregado), llamó la atención Serguey Campillo, quien sentó cátedra en la defensa central, además de Yoelvis Armenteros, prometedor futbolista con detalles que limar, pero de evidentes potencialidades que lo llevaron a comandar la ofensiva de la nave, con seis goles según nuestras cuentas.

Estos jugadores, además del refuerzo mayabequense Alejandro Portal, otro que defendió con todo la casaca marinera, pudieran estar convocados como refuerzos por las selecciones que lidiarán por la corona. El resto, a esperar una nueva travesía, ojalá más provechosa, por el bien de una disciplina que aquí es mucho más que un deporte.

Muchos esperarán por una nueva temporada. /Foto: Carlos Ernesto Chaviano

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