Liga Antimperialista de Cuba: vindicación de la libertad y la justicia social

En el local de la Asociación de Estudiantes del Instituto de La Habana tuvo lugar en julio de 1925, la histórica reunión de los miembros fundadores de la Liga Antimperialista de Cuba (LAC). Julio Antonio Mella fue nombrado organizador o primer secretario; Alejandro Barreiro, financiero; Carlos Baliño, vocal. Entre sus precursores se encontraban también Rubén Martínez Villena y Juan Marinello.

Nacida como sección en la Isla de la Liga Antimperialista de las Américas, la LAC desempeñó un importante papel en la maduración de la conciencia unitaria de los diversos sectores populares y en la profundización del sentimiento antimperialista del pueblo en la Mayor de las Antillas.

La Liga Antimperialista de las Américas, había surgido en México entre 1924 y 1925 y repercutió con rapidez en el movimiento obrero y popular cubano el cual, desde 1923, realizaba significativas acciones políticas, unido a los sectores intelectuales y estudiantiles.

Fundadores y dirigentes de la Liga Antimperialista de Cuba tuvieron la influencia del pensamiento martiano unitario, latinoamericanista y antimperialista, y así incidieron en el resto de los miembros y la sociedad en el curso de la lucha contra el tirano Machado.

A lo largo de distintas etapas, la Liga se mantuvo fiel a las dos ideas centrales proclamadas desde su surgimiento: “Contra el imperialismo. Por la justicia social”. Además, trabajó de manera incansable en la concertación de verdaderas alianzas sociales hasta la formación de un frente único para la lucha contra el neocolonialismo.

Apegada al legado teórico y político de Mella y Rubén, en la medida de su maduración la LAC fortaleció sus luchas con sentido clasista, unitario e internacionalista, sobre todo a partir de 1932 y hasta el final de su existencia en 1935, como resultado de la represión desatada tras la huelga general de marzo de aquel año.

A los objetivosanteriores añadió la exigencia de importantes demandas económicas y sociales, en tanto patentizó su respaldo a la guerrilla sandinista y se proyectó en defensa de la Unión Soviética cuando estuvo amenazada por el fascismo, motivo por el cual desplegó un fuerte movimiento contra la guerra y llegó a convertirse en una organización imprescindible para el combate popular y partidista durante los gobiernos que sucedieron al de Machado.

Aunque hubo de desintegrarse, la Liga de Cuba brindó un aporte excepcional a la lucha política y al fortalecimiento de la preparación teórica de sus miembros y de las masas populares, incluso a escala continental, al promover iniciativas en América Latina con una base social y un perfil claramente definidos.

Promotores e integrantes de la LAC lucharon por hacer realidad lo expresado en el Manifiesto-Programa:

Triunfaremos, reivindicando la libertad y la justicia social o pereceremos en la demanda, pero no como seres envilecidos besando la planta que nos humilla, sino como quería el Apóstol: DE CARA AL SOL”.

Yudith Madrazo Sosa

Periodista y traductora, amante de las letras y soñadora empedernida.

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