Las mentiras del 11 de Septiembre y del «éxito» en Afganistán

Trajo la recta conclusiva de 2019 dos importantes noticias que corroboran, por enésima vez, el edificio de mentiras sobre el cual está sustentada la política norteamericana.

La primera fue dada a conocer a inicios de septiembre y da cuenta que “por primera vez los bomberos de Nueva York reconocen que las Torres Gemelas fueron demolidas con explosivos”.

Los bomberos neoyorkinos adoptaron unánimemente una resolución que pide una nueva investigación sobre todos los aspectos del 11 de Septiembre y citan las “pruebas abrumadoras” de la presencia de explosivos en las torres. La resolución establece que los comisionados del consejo de bomberos de distrito “apoyan plenamente una investigación completa por parte del gran jurado federal y el procesamiento de todos los crímenes relacionados con los atentados del 11 de septiembre”.

“Fue un asesinato en masa”, sostuvo el comisionado Christopher Gioia en una entrevista. “Tres mil personas fueron asesinadas a sangre fría”, recordó. “No vamos a dejar a nuestros hermanos atrás. No los olvidamos. Ellos merecen justicia y nosotros lucharemos por ella”, sentenció.

La revelación, de alto peso noticioso e histórico (aunque ignorada por los grandes medios corporativos de ese país y del mundo; solo seguida por cabeceras alternativas), es la confirmación de la hipótesis de muchos especialistas en torno a la autoría interna de los hechos del 11 de Septiembre de 2001. Y significa un giro del todo contrario a la tesis oficial.

Alan Sabrosky, ex profesor de la Escuela Superior de Guerra del Ejército de EE.UU. y de la Academia Militar de EE.UU., uno de los tantos que han hablado al respecto, manifestó su convicción de queel 11 de Septiembre es una “operación clásica orquestada por el Mosad israelí y el gobierno de EE.UU”.

“La voz de Sabrosky suena, repercute y se transmite con fuerza dentro de los círculos de los veteranos del Ejército de EE.UU., quienes están asqueados por las infames guerras a las cuales se ven implicados y deben cumplir, todo esto a causa de una mentira: la mentira del 11 de Septiembre o como fueron también las mentiras de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, es decir mentiras y más mentiras”, subraya el investigador francés Laurent Guyénot.

La segunda noticia aludida sí vino de la voz de un gran medio corporativo: The Washington Post, cotidiano que develó este lunes, en reportaje investigativo, cómo los gobiernos estadounidenses han engañado, durante 18 años consecutivos, a su nación y al mundo en torno al conflicto militar en Afganistán.

El periódico norteamericano revela cómo a lo largo de los 18 años de la invasión pretextada por los ataques del 11 de Septiembre las administraciones de George W. Bush, Barack Obama y Donald Trump dibujaron una historia épica, de canto de gesta, sobre victorias que no existieron nunca sobre el terreno.

Se basa el rotativo capitalino en 2 mil páginas de notas inéditas y más de 400 transcripciones de entrevistas del documento clasificado de defensa Lecciones aprendidas (2014), que el gobierno se vio obligado a publicar, a tenor con  la Ley de Libertad de Información y después de perder un litigio con The Washington Post, el cual a la postre  lo obtuvo y lo reveló.

En la que constituye la guerra más extensa de su historia reciente, EE.UU. mantiene 13 mil soldados en la nación invadida, sin éxito sustancial de ningún tipo, salvo el atropello de un país aplastado por la bota militar del imperio.

Ya de la situación en ese escenario se tenían buenas pistas desde 2010, cuando The War Logs –un archivo de documentos militares clasificados que abarcaban seis años de la guerra de Afganistán, subidos a internet por la organización Wikileaks– informaba sobre el desastre afgano.

Como recuerda Noam Chomsky en su artículo Ecos de Vietnam en la guerra de Afganistán, sobre otra invasión estadounidense –Filipinas, en 1989– Bruce Cumings, historiador especializado en Asia de la Universidad de Chicago, hizo una observación aplicable a la situación de Afganistán: “Cuando un marino ve que su ruta es desastrosa cambia de rumbo, pero los ejércitos imperiales hunden sus botas en arenas movedizas y siguen marchando, aunque sea en círculos, mientras los políticos adornan el libro de frases de los ideales estadounidenses”.

Julio Martínez Molina

Julio Martínez Molina

Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Periodista del diario 5 de Septiembre y crítico audiovisual. Miembro de la UPEC, la UNEAC, la FIPRESCI y la Asociación Cubana de la Crítica Cinematográfica

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