Las imágenes del caos

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1952
José Saramago
José Saramago

Leer a Saramago debilita. Algo te impide avanzar, algo llamado párrafos enormes o la ausencia total de ellos. El choque con su narrativa llega a ser tan violento que irrita que muchas reglas gramaticales no existieran para el portugués o simplemente no le importaran. Pero si logras sobreponerte a esa sucesión inevitable de palabras, entonces Saramago te atrapa y las reglas comenzaran a importarte un carajo.

Ensayo sobre la ceguera (publicada por primera vez en 1995) conlleva a la par de la interpretación de lo que subyace bajo sus líneas, un proceso de adaptación riguroso porque el autor se divirtió olvidando el punto y aparte, los guiones, los nombres propios…Olvidó cómo contar tradicionalmente y narró desde otro ángulo tan válido como elusual.

El libro comienza en un pare de semáforo, un conductor queda ciego, un mar blanco le baña los ojos y todo a su alrededor desaparece en él. Alguien le brinda su ayuda, lo lleva al hogar del primero y luego le roba el auto, para quedar más tarde invidente también. El primer ciego, visita a un médico y todos los que allí estaban terminan por padecer el mismo mal, incluido el galeno. Solo la mujer de este último, conserva hasta al final la visión.

Portada del libro Ensayo sobre la ceguera
Portada del libro Ensayo sobre la ceguera

La ceguera blanca se esparce por todo el país ficticio. Explicaciones: ninguna. La epidemia se propaga y comienzan las primeras medidas para contenerla. Medidas que crean tensión pero que no logran evitar el mal general. Los primeros ciegos y quienes estuvieron en contacto con ellos son aislados en un manicomio en el cual, dada la elevada posibilidad del contagio, ellos mismos tendrán que sobrevivir y recoger en la entrada los alimentos y otros artículos necesarios que el ejército deposite allí con cautela. Quienes infrinjan la ley de no acercarse al exterior morirán, es esta una de las tantas reglas que se repiten cada cierto tiempo por los altavoces.

Esta historia es un estudio de la condición humana, de la psiquis y los modos de comportamiento de los hombres cuando escasea la comida y las más mínimas regulaciones morales. El contexto del manicomio hace aflorar el lado primitivo de los ciegos.Ya avanzada la trama un grupo acapara los recursos y comienza a cobrar primero en dinero y joyas, luego violan a las mujeres como si fuese un derecho del más fuerte.

La situación afuera es similar y solo llegan a descubrirla cuando escapan de su cautiverio luego de un incendio. La ciudad ha quedado en brazos del desamparo, al igual que sus habitantes que pululan en busca de comida y se abocan hacia prematuras muertes.

En relación al estilo, el nobel de literatura (1998) inserta los diálogos separados por comas y con inicial mayúscula, una manera de diferenciar a quienes se comunican. Los personajes no poseen nombres que los distingan, pero si frases como: la chica de las gafas oscuras, el médico, el primer ciego, la mujer del primer ciego…

Quizás si la novela fuera más corta la tensión constante ejerciera más efecto, pero la reiteración es uno de esos errores a los que no escapa Saramago. Al final la ceguera cede, poco a poco las imágenes llegan a cada uno para sembrarlos en el caos, solo que el lector ya no verá las reacciones…

2 Comentarios

  1. Esta novela es semejante a “Las intermitencias de la muerte”: un texto donde el caos prima. Ese es el quid de la cosa.
    El estilo narrativo al que se alude no es más que algo así como una aliteración de elementos que aportan más confusión, más complejidad, más caos en definitiva al cuerpo narrativo de Saramago. Por supuesto, al menos yo lo pienso así, el escritor está consciente siempre de ello. No es algo casual ni mucho menos; es más bien esencial.
    Cuando termine de leerme “In nomine Dei” (su obra de teatro más abrumadoramente dramática) quizá destape asuntos de interés que enriquezcan más lo que conozco en cuanto a la prosa de este excelente escritor.

  2. Saramago le echó a Cuba. Lo publicó en el periódico El País, de España, y no lo hizo en Avante, órgano del Partido Comunista de Portugal, siendo él de esta filiación. Después puso marcha atrás. No se requiere mucha imaginación para darse cuenta que el Partido u otros comunistas le reprocharían su aventurerismo. Yo resolví rápido: le tiré una tonelada de tierra encima. De cualquier forma no me alcanza el tiempo que me queda para leer todo lo bueno que me falta.

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