En la segunda fase más disciplina, prudencia y responsabilidad en Cienfuegos

Junto a varias provincias del país, Cienfuegos transita por la segunda fase de la etapa de recuperación pos covid-19.  Sin dudas, un paso de avance, una muestra de que las estrategias aplicadas para hacerle frente a la pandemia van rindiendo frutos, los cuales pueden ser mucho mejores si los indicadores establecidos por el Ministerio de Salud Pública para aconsejar el cambio de fase se cumplen al pie de la letra.

Cierto es que ya disímiles actividades amplían sus servicios como es el caso de la Dirección de Justicia, Comercio y Gastronomía, Transporte, Turismo, Salud y Educación. Verdad irrefutable resulta el hecho de que la economía se empina buscando resultados que denoten eficiencia y calidad, mientras que la producción de alimentos se respalda desde polos productivos y ganan fuerza de manera paulatina. Tras todos esos empeños hay un pueblo trabajador que ha dado una respuesta positiva.

En términos generales ha sido adecuada la disciplina colectiva, pero en el orden individual he apreciado algunos “deslices” que no podemos permitirnos. Menciono el uso incorrecto del nasobuco; aun cuando en la actual fase solo debe portarse en sitios donde existan aglomeraciones de personas, como por ejemplo las colas, todavía hay quienes en ese escenario lo usan colgados al cuello o sencillamente no lo utilizan.

A lo anterior añado que las colas no logran tomar la forma que les corresponde si no están presentes los agentes del orden; en no pocos sitios son solo tumultos, gentes prácticamente agolpadas unas sobre otras, sin necesidad alguna. 

Debemos ser prudentes, y no es ocioso reiterar que aunque los números bajan, nuestro sentido de la responsabilidad debe crecer para evitar rebrotes u otras complicaciones. No hay exageración alguna en lo dicho; varios ejemplos allende nuestras fronteras dejan bien claro el costo de confiarse demasiado.

Otro asunto vital es la utilización del hipoclorito de sodio, tanto para las manos como para los zapatos.  No basta con que a la entrada de centros laborales y establecimientos de servicios de todo tipo estén, si no existe alguien que al menos se cerciore de que está siendo utilizado como es debido. En esa misma cuerda, no nos pongamos bravos cuando en el ómnibus el chofer nos exija la desinfección de las manos. ¡Es por nuestro bien!

Con la fuerza de toda Cuba, enfrentamos la etapa más candente de la pandemia y hemos logrado salir adelante.

Ahora toca más prudencia, disciplina y responsabilidad, para no retroceder ni un milímetro. 

Por si no lo tiene claro || ¿Qué cambió en Cienfuegos en la segunda fase de la recuperación?

Tay Beatriz Toscano Jerez

Periodista.

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