La peligrosa manera en que mata el Aedes

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La oscuridad te abarca paulatinamente: los nervios ya no envían señales al cerebro, los músculos van perdiendo la capacidad de responder, como si fueses un títere despojado de los hilos que te mueven. Eres incapaz de sentir dolor, calor, otras sensaciones, y luego te paralizas, primero unos músculos, después otros, hasta quedar completamente inmóvil. La causa: el síndrome de Guillain-Barré que puede aparecer luego de haber padecido el virus del Zika.

Existe un trastorno neurológico llamado microcefalia. Un niño puede tener un desarrollo normal en el vientre materno, hasta que un mosquito ataque a la madre y entonces la circunferencia de su cabeza termina por hacerse en extremo pequeña. Eso también lo causa el Zika.

El Dr. Moisés Santos Peña, del equipo de dirección del hospital y dedicado a los estudios epidemiológicos, prefiere no usar más el término de “percepción de riesgo”, sino el de “severidad”. La situación es seria y no amerita solo miles de campañas repetitivas o fallidas, amerita, además, que todo ser humano interiorice la posibilidad real de que algún familiar pueda morir.

“La eliminación del vector es lo más efectivo, lo primero; pero es difícil porque él mismo ha mutado de sus lugares normales y hoy convive donde quiera. Lo segundo, y no menos importante, es el aislamiento de los casos sospechosos. Un paciente puede tener uno o varios de los síntomas de la enfermedad y al aislarlo tenemos la posibilidad de evitar la trasmisión de esta. Nadie debe negarse o evadir el ingreso; hoy puedo ser yo, pero puede ser mi hijo, mi mujer, mis nietos”, advierte el Dr. Santos Peña.

“Casi todos los países de la región están complicados con Zika, Miami es una de las más complicadas, también todo el Caribe, América del sur y central. Así que la vigilancia del control sanitario internacional se impone. En Cuba fue declarado que en Holguín existió un brote autóctono, entonces la posibilidad de que pueda existir algún caso entre nosotros crece, por los viajes interprovinciales”.

¿Existe en Cienfuegos algún caso confirmado de Zika?

“En estos momentos hay cuatro casos confirmados de Zika, ninguno es autóctono y no existe transmisión hasta ahora”.

Santos Peña ofrece una serie de señalamientos importantes a no perder de vista. “La erupción que produce el Zika se parece mucho a cualquier sarpullido y por eso hay personas que no le prestan atención, porque se confunde con cualquier erupción de la piel provocada por el calor. La fiebre no es alta y una parte de los casos pasan asintomáticos. Otro padecimiento común es el ojo rojo, un tipo de conjuntivitis sin secreción; también puede dar dolores articulares.

“La mayoría de las personas se están negando al ingreso. Se niegan porque no tienen síntomas, pero sí existen las sospechas”.

¿Realmente están creadas las condiciones hospitalarias para los ingresos?

“Las condiciones quizá no sean las óptimas, pero yo creo que primero debe estar la voluntad humana de evitar la trasmisión. Por nuestra parte debemos dar cumplimiento a las ordenanzas sanitarias, al código penal, para en definitiva proteger a la población. No podemos estar opuestos. Las salas que tenemos son de aislamiento, no son de enfermos. Tenemos una torre completa del hospital, de cuatro salas, que se están reparando y entregando en condiciones mucho mejores para los pacientes. Hemos buscado que la mayoría de las salas estén en los pisos más altos y contamos con el personal completo.

“Hasta el momento todos los casos están en el hospital. Nosotros le llamamos arbovirosis porque estamos vigilando varias enfermedades y a la vez dando tratamiento. Atendemos a las embarazadas del primer y segundo trimestre. Quizá se decida otro centro para ellas, porque solo hay que vigilarlas, no tienen síntomas”.

Es probable que para toda persona que haya padecido dengue o, ahora el Zika, el peligro se haga más tangible. Pero a cualquiera de nosotros pueden contarnos los hilos, basta una simple, rápida e imperceptible picada de mosquito.

2 Comentarios

  1. El trabajo periodístico muy bien tratado, nos da “percepción de riesgo” que debe ser el objetivo. El Dr. Moisés muy claro, como suele ser un especialista de su talla profesional y un comunicador innato, pero me asalta una duda; primero, como periodista y luego como lectora y posible paciente: ¿Es preciso ingresar y “gastar” recursos solo por una posibilidad? No hay otra manera de aislar a los posibles casos en sus viviendas, con la supervisión del Sistema Primario de Salud? Lo mismo pasa con todo el que acude al Hospital con diarreas, lo ingresan en la sala de “cólera”; yo creo que eso es una desmedida, el país no está como para eso, pienso yo. ¿No existe algún tipo de prediagnóstico hasta tanto estén las pruebas conclusivas? En fin, porque por miedo a estar debajo de un mosquitero, en una sala de Hospital, mucha gente pone en riesgo su vida y la de sus congéneres. Yo le llamaría fenómeno bumerang. ¿No se puede hacer diferencia entre el cólera y la cetoacidosis?, por ejemplo, porque la glicemia es un análisis rápido, y solo pongo un ejemplo cercano. Quizás las ordenanzas sanitarias así lo ordenan, pero no creo que llenando los centros asistenciales de posibles casos se resuelva el problema, porque a la gente no le gusta estar ingresada y ahí está el problema. Y ¿cuántos inmunodeprimidos hay en un hospital, niños recién nacidos, embarazadas, personal médico y de servicios, estudiantes de Medicina y de otras especialidades? ¿No se corre menos riesgo en casa, tomando las medidas, tomando muestras y analizando en los laboratorios de los policlínicos? ¿No es la mayor fortaleza del sistema cubano de Salud la Atención Primaria? ¿Entonces?

  2. Muy bueno tu trabajo Melissa, muy necesario en los tiempos que corren. Hace falta que la población de Cienfuegos, y cubana en general, interiorice lo que dice el doctor Moisés. Gracias!!!!

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