La mordida

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Estaba abstraído cuando sintió un dolor en la pierna derecha. Volviendo a la realidad, notó que un perro se escabullía entre dos hombres y entraba en la casa. Ellos se mantenían hablando como si nada, ofreciendo inmunidad al can que huía. No había podido dar una buena patada al animal.
Se viró y vio a un calvo, conversando con un hombre de pelo canoso peinado hacia atrás, mostrando unas claras entradas. Se dirigió al primero, como supuesto dueño:

— ¿Es suyo el animal que acaba de morderme?

El de la brillante chola respondió afirmativamente, para añadir:

— Ese animal es muy noble, pero los alumnos de la Escuela de Economía lo molestan mucho y por eso le ha mordido a Ud.

No lo podía creer:

— ¿Le parezco acaso un estudiante?

Luego, en el Cuerpo de Guardia, que estaba vacío, cosa rara, fue atendido por uno de los galenos que se encontraba finalizando su guardia y esperaba ansiosamente por su relevo. Con voz cansada, indagó:

— ¿A ver, mi amigo, qué le sucede?

La respuesta no se hizo esperar:

— Me acaba de morder un perro.

Con seriedad, el doctor preguntó:

— ¿Trajo al perro?

Pensó que era una broma, le refirió que no, solo había traído la dirección de la casa. Se hizo el sueco y le dijo:

— Tiene que traer al perro, de lo contrario no puedo hacer nada.

Se levantó enfadado y le dijo, en mala forma:

— Me voy a buscar otro médico; si sigo aquí, voy a coger la rabia.

Fue hasta el policlínico; el médico le estaba esperando:

— La Dra. Conchita me contó su caso. Llamé a Zoonosis y se harán cargo del perro.

Todo el tiempo estuvo pensando en el animal, se había adueñado de su mente. Al otro día, después de múltiples intentos, le contestó una voz femenina:

— Zoonosis, buenos días, ¿dígame?

Le explicó el caso y le dijo que llamaba desde Electromedicina, muy cerca de allí. Ella le contestó:

— Su caso está registrado. Ayer visitaron al perro y le explicaron al dueño. Hoy deben volver para comprobar. Denos un tiempo, tiene que venir en persona por el resultado. Aunque le adelanto que el perro tiene un comportamiento muy extraño.

Le dio las gracias y colgó.

Al mediodía fue hasta las oficinas de Zoonosis. Sentía una enorme dolor de cabeza, debido al nerviosismo y la presión; esperaba lo peor del caso. La recepcionista, con la que había hablado antes, le preguntó:

— ¿Ud. es el compañero de Electromedicina? Le estuvimos esperando. El técnico que atiende su caso está por llegar.

Pasados diez minutos, llegó un hombre de unos 23 años y le dijo, ofreciendo su mano:

— ¿Ud. es el de la mordida? Soy Omar.

A lo que se apuró en responder:

— Estoy a su disposición, soy José.

El joven le refirió:

— Fui a ver el perro, y el animal no tiene rabia, se lo puedo asegurar.…

Le resultó grato escuchar la noticia, pero preguntó:

— ¿Cómo puede estar tan seguro?

La respuesta no demoró:

— Estuve con él hasta que tomó agua. De estar infestado, no hubiera podido hacerlo.

Se apuró en darle la mano, en gesto agradecido, al tiempo de responder:

— No sabe Ud. el peso que me ha quitado de encima. Le estaré muy agradecido.

Se dirigió al trabajo. Las cortinas estaban corridas y el cielo se encontraba nublado, con la llegada del primer frente frío de la temporada. Armandito notó su presencia contemplando el panorama y, con voz amistosa, hizo la observación:

— Ingeniero, la tarde esta “acoñazada”. Acompañando la frase con un simpático gesto.

Se pusieron de acuerdo para “acoñazar” la tarde, era algo que se merecían. Dos botellas de coñac Arará eran una buena opción. Realizó un brindis por su retorno a la calma. Ellos habían arreglado el equipo y él había ahogado la angustia que le había ocasionado la mordida.

2 Comentarios

  1. Los perros no pueden andar sueltos, se debe tomar medidas con los dueños que no cumplan con lo establecido , asi mismo muerde un niño o un anciano que son más vulnerables y pueden tener mayores consecuencias… Saludos.

  2. Me inagino mordida del perro con el miedo que les tengo y así sin más ni más, viene un can y porque los “estudiantes” o cuaquier otra pesrona lo moleste , éste se ensañe en mí y me propine una mordida, si es a mí me llevan infartada al hospital, pero además, la reacción del dueño la considero inconsecuente, sin molestarse a ayudar al mordido por su can .Es una moda ahora tener los perros en las calles y pasearlos sin bozal, pero además hasta a las grandes aglomeraciones de personas, colas etc llevan a los canes y como el de esta historia “es un perro noble”, pero propinó una mordida a quien nada le hizo, ¿es que los perros no tienen dientes????, mire usted, lo que pasó a este hombre.

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