La magnolia, flor de encanto

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Árbol florcido de magnolias

En Manacas, pequeño pueblo cubano de la provincia de Villa Clara y poblado donde nací, se pavoneaba por las calles de la localidad una hermosa mujer. Aunque treintañera, aquella beldad acaparaba las miradas de quienes la veíamos pasar, con su andar cadencioso y el donaire del porte femenil, aunque en sus coterráneas lugareñas provocaba comentarios insinuantes…

Magnolia se llamaba aquella belleza manaquense. Sonoro y melodioso les resultaba a todos la denominación de la joven. Algunos neófitos en el originen de los nombres decían que provenía de la nomenclatura celestial; por su parte, los entendidos en la semántica se encargaban de aclarar la naturaleza botánica del apelativo.

Con el tiempo, por simple curiosidad, quise indagar si existía alguna relación entre las dotes físicas de aquella mujer con la flor de la planta de marras. Al final comprendí que estaba más que justificado bautizar a mi conciudadana con el nombre en cuestión, y no sólo por la exquisitez de su apariencia física, si no también por otras cualidades escondidas a la vista humana.

Magnolia es un género con alrededor de 120 especies de plantas de la familia de las Magnoliáceas, localizadas principalmente en el este de Estados Unidos, México, Centroamérica, sudeste de Asia y Sudamérica.

Varían los colores de la flor.

A la memoria de Pierre Magnol (1638-1715), un botánico de Montpellier, en Francia, se debe el nombre, quien la describió por primera vez. Sin embargo, la historia da cuenta de que la primicia de la especie identificada de este género fue M. virginiana, encontrada por unos misioneros enviados a Norteamérica en la década de 1680. También allí se encontró la M. grandiflora, ya en el siglo XVIII.

Como dato curioso añadir que el origen de la familia Magnoliaceae data de hace 95 millones de años, incluso se han encontrado especímenes fosilizados de M. acuminata de 20 millones de años atrás. Su evolución comenzó muchos antes que aparecieran sobre el planeta Tierra las abejas, antecedente que llevó a pensar a los investigadores la posible polinización de las flores realizada a través de escarabajos.

En fin, hablamos de un árbol perennifolio que puede llegar a más de 35 m de altura, ramificado desde la extrema base. Las hojas son simples, ampliamente ovadas, de 12-20 cm de longitud y 6-12 cm de ancho con los márgenes enteros, de color verde oscuro y textura coriácea que se tornan pardos cuando llega el invierno, manteniéndose hasta que las nuevas las reemplazan en primavera. Las fragantes flores son grandes y de color blanco alcanzando los 30 cm con 6-12 pétalos y textura cerosa.

Y para que vea, otra característica distintiva de las flores es la ausencia de sépalos o pétalos; en su lugar poseen tépalos, término que se acuñó para referirse a este elemento intermedio.

El uso más generalizado de la magnolia es como árbol ornamental en las regiones donde los inviernos no son demasiado severos, debido a su origen subtropical. Es muy popular en el sudeste de los Estados Unidos, por sus atractivas hojas y flores.

Por su parte, la madera es utilizada en la construcción, aunque su lento crecimiento encarece la producción a gran escala. En Costa Rica crece, entre otros parajes, en zonas montañosas de altura, hasta 2 500 metros sobre el nivel del mar, entre las que se encuentra la zona sur de la Meseta Central: El Empalme, Dota y se le puede ver en la reserva forestal Tapantí-Parque Nacional de la Amistad.

Sin embargo, el poder utilitario de la magnolia va mucho más allá del aprovechamiento decorativo en jardines y parques. Son muy notorias las propiedades medicinales para el tratamiento de disímiles padecimientos del organismo humano.

Remedio natural

Además de constituir una hermosa flor e inspirar al nombre de muchas bellas féminas, la magnolia posee varias propiedades medicinales que la distinguen en el campo de la medicina natural y tradicional, en especial su aplicación milenaria en China y Japón.

Por ejemplo, en Michoacán, Puebla, Tlaxcala y el Estado de Veracruz en México, la especie es utilizada particularmente para atender padecimientos del corazón; en tal caso se bebe como té la decocción de las flores. En ocasiones, se hierven las flores junto con la corteza.

Tal es así que, en el siglo XVI, el médico y botánico español Francisco Hernández de Toledo la menciona y sostiene que “esta planta es de naturaleza caliente y seca, fortalece el corazón, el estómago y estriñe notablemente el vientre suelto”. Y agrega el investigador: “el cocimiento mezclado con otras plantas e infundido en el útero es un remedio excelente a favor de revertir la esterilidad”.

La flor y otros partes de la planta tienen uso medicinal.

En otras partes del planeta, donde crece y se desarrolla, la magnolia es empleada para calmar los nervios, aliviar cólicos, dolor de pies y tratar la bilis.

A finales del siglo XVIII, Vicente Cervantes Mendo, también médico y botánico español, señala que las hojas son astringentes y corroborantes, su cocimiento es magnífico para combatir la gota.

En el siglo XIX, el destacado médico, botánico, político y filántropo en la ciudad mexicana de Monterrey, José Eleuterio González Mendoza, recomienda la infusión de las flores como antiespasmódica, y la tintura, tónica. Añade: “se han usado en la epilepsia y la neurosis en general con muy bue acierto”.

Muchos destacan el poder antiinflamatorio, y es utilizada para tratar la fiebre, el dolor de cabeza, el asma, la congestión, la gripe común, el dolor de muelas y el dolor de la sinusitis.

Sedante por excelencia y más

Por otra parte, la magnolia es usada a menudo para tratar la ansiedad, el estrés y la depresión. Los entendidos en la materia han considerado la planta hasta 5 veces más potente que antidepresivos y ansiolíticos conocidos, como el diazepam. Como beneficio añadido, su ingestión no provoca una relajación muscular ni todos los riesgos generados de la dependencia de este tipo de medicamento.

Otro de los beneficios del vegetal es su capacidad de influir en la acetilcolina del cerebro, clave en el desarrollo del mal de Alzheimer. Según estudios, la escasez de este compuesto nos hace más propensos a sufrir la enfermedad. Luego, actúa ayudando al cuerpo a generar más de ese compuesto.

Entre las cualidades de la especie de la familia de las Magnoliaceaes, muchos investigadores mencionan su capacidad para ayudarnos a perder peso. Si bien los estudios científicos no son concluyentes, el consumo regular de compuestos herbales con partes de la planta ayudaría a que el aumento de peso sea menor, así como también a perder más kilos si estamos siguiendo una dieta.

Según las pesquisas realizadas, los estudiosos del tema han llegado a la conclusión de que puede disminuir los niveles de cortisol, una hormona que está directamente relacionada con los problemas de sobrepeso. De cualquier manera, lo cierto es que el consumo de la magnolia, en cualquiera de las variantes de ingestión, nos permitirá tener un sistema digestivo funcionando eficientemente, evitando el estreñimiento.

Desde el punto de vista químico, en las hojas y corteza de la Magnolia grandiflora se han aislado un aceite esencial, los alcaloides aztequina, talaumina y tiramina, el sitosterol beta-sitosterol, y el componente costunólido.

Por último, es ideal para todas aquellas mujeres en etapa de la menopausia, ya que con el uso de esta planta encontrarán alivio a los síntomas más comunes: calores, insomnio, ansiedad, depresión, irritabilidad, sequedad vaginal y falta de libido.

En lo que respecta a los beneficios de la magnolia en el campo de la belleza, esta se utiliza en muchos productos cosméticos naturales para blanquear la piel, así como también para reducir la irritación que pueden producir algunos compuestos químicos que muchas veces aplicamos sobre la piel.

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