La licencia del amor o el viaje de la Caravana
mié. Jul 17th, 2019

La licencia del amor o el viaje de la Caravana

Gail Frances Walker, directora ejecutiva de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria IFCO/Pastores por la Paz. /Foto: Camilo Villalvilla

Gail Frances Walker, directora ejecutiva de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria IFCO/Pastores por la Paz. /Foto: Camilo Villalvilla

Varios hilos de sudor corrían por el cuello y se unían en la profundidad del pecho. Otras gotas salían a la luz pública y mojaban escandalosamente la blusa de flores carmelitas. La anchura entre una trenza y otra simulaban un canal por donde las glándulas sudoríparas segregaban el líquido transparente, para luego caer sobre la cara. Había calor, pero estábamos a la sombra.

¿Fue el café cubano? Nunca tuve temor a las entrevistas, me gusta hablar mucho”, dice Gail Walker, directora ejecutiva de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria IFCO/Pastores por la Paz, mucho antes de que la grabadora marcara el inicio del diálogo.

A decir verdad, un café a media tarde ya no es recomendable en Cuba. Demasiado sol sobre nuestras espaldas tatúan un sueño impostergable: una cerveza que haga sudar al vaso.

Es domingo de verano y en Cienfuegos la Caravana Pastores por la Paz tiene jornadas intensas de intercambio cultural. “Mi primer viaje a esta Isla fue con la Brigada Venceremos, en la primavera de 1992. Mi papá (Lucius Walker) fue un activista y luchador de las causas justas. En casa hablábamos de muchos países, de mucha gente, de África, de Panamá, de Nicaragua, pero esta nación siempre tuvo un lugar especial en nuestro hogar (…)

Representamos a la mayoría del pueblo norteamericano. Soy la cara que siempre ven en los medios, pero estas otras caras son las de la resistencia del pueblo norteamericano. La verdadera razón por la que continuamos viniendo año tras año es por todas esas personas de Cuba que confían en nosotros (…) Ustedes son nuestra familia. No importa lo que diga el gobierno de los Estados Unidos, vamos a continuar viniendo, sin licencia, sin permisos, mi padre siempre decía que nuestra licencia es de amor”, enfatizó Gail Walker.

Desde 2007 los caravanistas no pisaban tierra cienfueguera. No solo visitaron sitios históricos, sino que comprobaron el uso social de edificaciones emblemáticas de la urbe. Entre los recorridos estuvo el Hotel Meliá San Carlos, uno de los demandados en un tribunal norteamericano a partir de la activación del Capítulo III de la Ley Helms-Burton.

Esa ley está obsoleta, es vieja y arcaica. Ha sido frustrante para nosotros la resucitación de esta normativa, porque sabemos que su fin es ahogar a Cuba. Ello ilustra ese pensamiento norteamericano del destino manifiesto de ser los dueños del mundo (…) Nosotros sabemos que esas políticas lejos de beneficiar solo aíslan más a los Estados Unidos.

Romper barreras

Los medios de comunicación han cubierto de papeles la nación cubana; solo hablan de violaciones de derechos, de injusticias, de tráfico humano… De igual modo dicen que no hay iglesias ni buena educación. No hablan la verdad, en todo caso tergiversan buena parte de la realidad”, alega Gail Walker, quien después de la muerte de su padre asumió la total responsabilidad del proyecto, que en esta ocasión reclutó visitantes de México y Canadá.

Sobre una eventual retirada ante la hostilidad manifiesta del gobierno de Donald Trump ella deja claro su postura: “Hemos traído la intención de que sin bloqueo o con bloqueo somos capaces de romper barreras y llegar al pueblo de Cuba con un mensaje de amistad, amor y justicia.

Nuestro compromiso se va a mantener siempre hasta que logremos vencer el bloqueo. Siempre nos han acompañado muchas asociaciones y grupos sociales en estas batallas”.

Cienfuegos los recibió con todo su calor. Cienfuegos les enseñó cuánto atesora, porque nunca se ha dicho que es una urbe adormecida o que esconde sus encantos, más bien todo lo contrario.

Esta es una ciudad hermosa, con una historia atípica en Cuba. El intercambio ha sido maravilloso y la gente muy amable. El mundo tiene que saber que existen estos sitios, y para ello solo hace falta la licencia del amor, con eso se llega a cualquier parte. Los gobiernos no son los dueños del mundo, nosotros somos los dueños del mundo… y no lo podemos olvidar”, agrega y vuelve sobre el sorbo de café, mientras las gotas de sudor corren, aún tan de prisa.

Gail es una mujer bien conversadora. Aquí en animada plática con el Héroe de la República de Cuba y presidente del Instsituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Fernando González Llort. /Foto: Modesto Gutiérrez Cabo (ACN)
Gail es una mujer bien conversadora. Aquí en animada plática con el Héroe de la República de Cuba y presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Fernando González Llort. /Foto: Modesto Gutiérrez Cabo (ACN)
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