La huella menos evidente de las tormentas tropicales

Cuba figura, hasta ahora, como una de las víctimas menos dañadas por la tormenta tropical Eta. Aun sin estar considerado de los más intensos en la actual temporada, este evento ha dejado una estela trágica a su paso por Centroamérica: más de 3 millones de personas afectadas, estiman organismos de la región dedicados a la prevención de desastres naturales.

Los perjuicios causados al hombre por los fenómenos hidrometeorológicos son los más visibles; aquellos que más rápidamente pueden ser evaluados y, salvo las vidas perdidas, revertidos.

Sin embargo, el deterioro de los ecosistemas constituye otra de las consecuencias, menos evidentes, de los ciclones tropicales; una cara oculta que pone en peligro la diversidad biológica y el equilibrio medioambiental.

Por la gran variedad de especies que acogen, los arrecifes de coral ocupan el tercer puesto entre los más importantes tipos de ecosistemas del planeta.

Bajo las aguas al sur de Cienfuegos, estos mundos sumergidos guardan invaluables tesoros naturales. A escasos siete metros de profundidad, desde la terraza marina se levanta el mayor coral de columna de América Latina. Es apenas un ejemplo de cuánto pudiera estar en riesgo, debido al impacto que producen tormentas y huracanes.

Desde el Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos, la master en biología marina Yenizeys Cabrales, ha dedicado parte de su trabajo al estudio de los corales, particularmente en el área de Rancho Luna.

La huella de las tormentas tropicales

La Ms.C en Biología Marina, Yanisey Cabrales, ha desarrollado importantes investigaciones sobre la salud de los arrecifes de coral en Cienfuegos.

La experta asegura que en la década de los ´90 se produjo, en Cuba y en la región del Caribe, una alta mortalidad en las especies de coral, que son formadoras de la cresta (coral cuerno de ciervo y cuerno de alce), lo cual también fue evidente en Cuba. Agrega que las poblaciones de estas especies en la zona de Rancho Luna se encuentran deterioradas por los altos porcentajes de mortalidad antigua que presentan las colonias, según investigaciones realizadas en 2014. “La cresta continúa funcionando como primera barrera protectora ante el oleaje, y las estructuras muertas sirven de sustrato a otros organismos bentónicos del arrecife”.

En la medida en que aumentan las temperaturas globales, los estudiosos sugieren que las tormentas tropicales serán más frecuentes e intensas en las próximas décadas. Unido a esto, el aumento potencial del nivel del mar se percibe como una amenaza para la existencia de las comunidades arrecifales.

Durante los últimos años, el interés por la vitalidad de los arrecifes coralinos en el centro sur del archipiélago ha concentrado el trabajo de especialistas del Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos, el Centro de Buceo de Faro Luna y de la Organización Mundial de la Energía Atómica.

La huella de las tormentas tropicales

A pesar del impacto de fenómenos ambientales como el calentamiento global y las tormentas tropicales, los arrecifes de coral en Cienfuegos están catalogados de favorables y resilientes.

Afortunadamente, la evaluación de indicadores ecológicos en el arrecife ha revelado un alto porcentaje de cubrimiento por coral vivo, agrega la experta del Centro de Estudios Ambientales. La densidad y diversidad confirman la existencia de condiciones favorables para el desarrollo de estos. Las especies dominantes han sido consideradas entre las principales formadoras de arrecifes en buen estado de conservación para Cuba y el Caribe.

“A pesar de las afectaciones que han sufrido con el paso de los años los arrecifes de Cienfuegos, estos indicadores resultaron ser favorables, para que estos sean catalogados como arrecifes resilientes”, concluye la investigadora.

La huella de las tormentas tropicales

El monitoreo aportó importantes datos para el estudio de estos ecosistemas.

La resiliencia es la capacidad de estos organismos de recuperarse de impactos negativos. Sin embargo, algún tiempo ha transcurrido desde el último monitoreo a la fecha.

La tormenta tropical Eta representa la continuidad de un proceso natural. Pareciera que cada de uno de estos fenómenos cierne una sombra de preocupación sobre la comunidad científica. “La única manera de saber los efectos de Eta y otros fenómenos anteriores es ir al agua y verificar con nuestros propios ojos, tomar datos y comparar con los resultados previos”, dice la experta, con quien comparto el interés por los fondos marinos y el buceo.

A fin de cuentas, son estas terrazas sumergidas y sus arrecifes, testigos milenarios del nacimiento y desarrollo de la vida en el Mar Caribe.

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