La historia de Cayo Loco

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El otrora Distrito Naval del Sur de Cayo Loco, fue escenario de las acciones de la sublevación armada de marinos y civiles el 5 de septiembre de 1957./Foto: Ismary Barcia (Centro de Documentación)

Aquel min√ļsculo cayuelo de la bah√≠a de Jagua, asentado con el nombre de Cayo G√ľije, pero popularmente conocido como Cayo Loco, tiene una historia civil y una militar, e incluso una leyenda particular llamada de “La Venus Negra”.

Honorato Bouy√≥n la empadron√≥ oficialmente como “G√ľije” el 22 de diciembre de 1813, antes de nacer Fernandina de Jagua. En 1814, un bergant√≠n de guerra espa√Īol lleg√≥ al puerto sure√Īo para cargar maderas con destino a la Armada hispana. Durante su permanencia, cinco tripulantes enfermaron y murieron de fiebres contagiosas, y sus cad√°veres fueron enterrados en el peque√Īo cayo, a partir de entonces pocas personas lo volver√≠an a visitar. Con el tiempo pas√≥ de mano en mano por diferentes propietarios que lo usaron como lugar de recreaci√≥n familiar, lugar para celebrar fiestas y verbenas populares los fines de semanas, hasta que el farmac√©utico F√©lix Lanier lo traspas√≥ al Ayuntamiento local y √©ste, a su vez, se lo cedi√≥ a la Marina de Guerra para que instalara un apostadero naval all√≠.

Antes de esto √ļltimo, la leyenda teji√≥ la fantas√≠a de La Venus Negra recogida como parte de las tradiciones cienfuegueras de los primeros tiempos de la Fundaci√≥n. A partir del 21 de febrero de 1868, Cayo Loco se petrifica como cuartel.

Aquel apostadero naval con el tiempo se convertiría en una de las principales comandancias de la Marina de Guerra del sur de la isla. Resultó el Distrito Naval del Sur, de la Marina de Guerra Nacional, aunque nunca perdió el apelativo popular de Cayo Loco, pese a que ya no se sumergía y emergía al compás de las mareas y de los mares tormentosos. Ello fue debido a que al área original se le sumó, con los continuos rellenos, una superficie mucho más extensa.

Su √°rea f√≠sica aument√≥ varias veces su tama√Īo original y crecieron las edificaciones y sus muelles y atraques para buques de mediano calado. Hacia el final de la guerra hispano-cubana-norteamericana en 1899, se cre√≥ el Servicio de Guardacostas de la Marina de Guerra, desaparecen los puntos de atraque de naves militares en la Playa de Marsill√°n y del Muelle Real, y se colocan esas embarcaciones en Cayo Loco.

Con la re-estructuración de la Marina de Guerra en 1914, y en especial luego, durante la Segunda Guerra Mundial (1914-1918), ese Distrito Naval adquiere mayor importancia, se construyen los edificios que existen hoy y muelles y atraques. Aquí atracarán las naves torpederas caza-submarinos que Estados Unidos entrega a sus países aliados en la guerra contra Alemania hitleriana; se afianzan las corrientes militaristas tras el golpe de Estado de Batista, y crece el arsenal militar de Cayo Loco.

Pero aquí se inicia también el movimiento opositor al déspota que surge entre marinos, cabos y sargentos de la guarnición que, en su desarrollo, pasan a conspirar junto al Movimiento 26 de Julio y comienza aquí el 5 de septiembre de 1957 el levantamiento que asumió toda la ciudad y que conmocionó a la tiranía batistiana que dispuso que su aviación y fuerzas blindadas castigara a la ciudad rebelde.

Numerosos marinos unidos a la Revolución ese día resultan muertos en los combates o asesinados por el ejército de varias provincias lanzados contra ellos, que ahogan en sangre la sublevación popular; otros muchos marinos son encarcelados, o separados de sus filas, en dependencia con las pruebas de su participación en la sublevación popular. Cuando la Revolución triunfa, las puertas de las prisiones se abrirán para los marinos rebeldes sobrevivientes.

Con la Revoluci√≥n, Cayo Loco pasa a ser Escuela Nacional de Pesca. Despu√©s, Distrito Naval Central, y en 1980 se convierte en lo que es hoy: el Museo Hist√≥rico Naval, √ļnico de su tipo en el pa√≠s, hoy Patrimonio local.

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