La economía naranja en Cienfuegos no es tan solo un color

La economía creativa o economía naranja, con sus Industrias Culturales y Creativas (ICC) y las Ciudades Creativas, representan una oportunidad en el modelo económico cubano y en el diseño de las Estrategias de Desarrollo Municipales de nuestro territorio. Es por eso que merecieron el análisis en el I Taller de ICC, celebrado recientemente y auspiciado por el Grupo Coordinador Municipal de Proyectos de Desarrollo Local, en el municipio cabecera. Durante el fórum, efectuado en el marco de la III Conferencia Científica Internacional organizada por la Universidad Carlos Rafael Rodríguez de Cienfuegos, se pudieron conocer las experiencias de proyectos de desarrollo local que apuestan por estas actividades económicas. En el encuentro los autores explicaron las experiencias que se acometen en otras regiones de Cuba. También se contó con los análisis y propuestas de investigadores internacionales y de la provincia, que son estudiosos de estas actividades económicas.

Algunos pueden preguntarse: ¿Acaso hablamos del colonialismo cultural o la mercantilización del arte? ¡Para nada! Es cierto que las llamadas industrias creativas surgen en el contexto del proceso de globalización neoliberal, donde lo económico acaba preponderando sobre lo social. Emergen en medio de un modelo que aboga por disminuir el papel del Estado, reducir los gastos sociales, entre ellos los destinados a la actividad cultural; la adopción de programas de privatización y otros postulados que pueden conducir a la mercantilización del arte. No obstante, su implementación en Cuba, bajo las condiciones del socialismo, puede ser tenida en cuenta recordando siempre el ideario de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro referente a que “la cultura es lo primero que hay que salvar” y que esta “es espada y escudo de la nación cubana”. Al respecto, me sumo a los criterios del presidente de la UPEC, Ricardo Ronquillo Bello, cuando preguntaba: “¿Sería viable en Cuba un modelo de industria cultural y de empresas de comunicación para la participación protagónica, para la emancipación, de amplio e inclusivo carácter socialista?” Y a continuación argumentaba: “Concordamos ahora mismo con aquella idea guevariana de que el socialismo debía apropiarse de las formas innovadoras de los monopolios capitalistas. Sabemos que no fue de los llamados enlatados o de la emergente industria mundial del entretenimiento —o del embrutecimiento como algunos la denominan— de donde bebieron los venerables que honran la cultura nacional cubana. ¡Pero cuidado!, algo de la espectacularidad y del divertimento, coloreado con aguas propias, ha de servir también para digerir de entre todo eso, en aras de hacer menos denso el panorama de nuestras vidas. No vaya a ser que como ya expresara también aquí —parafraseando a José Martí—, de tan puros, el aldeanismo nos mate de aburrimiento”.

Otros se preguntan ¿Abarcan las ICC solo al arte propiamente dicho? ¡Pues no! El término está vinculado a los círculos de creación, producción y distribución de bienes y servicios en sectores donde la creatividad es una dimensión esencial y en otros vinculados al ocio. Incluye la música, las artes escénicas, la artesanía, el cine, el video, la radio, la televisión, la arquitectura, el mercado editorial, los museos, las galerías de arte y las antigüedades; además del diseño, la moda, los softwares de entretenimiento, la publicidad, la gastronomía y el deporte espectáculo.

¿Que son las Ciudades Creativas? Vuelven a preguntar algunos. Estas conforman una red en todo el mundo, que incluye hasta la fecha más de 249 ciudades reconocidas por la Unesco. Entre ellas se encuentran las urbes cubanas de Trinidad, prestigiada por el valor de su la artesanía; así como La Habana y Santiago de Cuba, ambas honradas por la música.

En el caso de Cienfuegos, el fomento de la economía creativa es relativamente reciente, y ya se considera como un espacio para el desarrollo local, reconociendo su encadenamiento con el turismo, lo que se presentó en el Taller. La provincia posee potencialidades para el desarrollo de las Industrias Culturales y Creativas, y nuestra Ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad tiene la oportunidad y el reto de optar por la condición de Ciudad Creativa. Por supuesto que, para alcanzar tan nobles propósitos, nuestras Estrategias de Desarrollo Municipales requieren incorporar políticas y programas que propendan a fomentarlas. Estas deben ser innovadoras y fruto de un trabajo multidisciplinario que genere diálogos entre los diversos actores económicos y sociales del territorio, sin formalismos y “exprimiendo la naranja hasta la última gota de zumo”.

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Andrés Martínez Ravelo

Ingeniero civil. Miembro distinguido de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba.

3 Comentarios en “La economía naranja en Cienfuegos no es tan solo un color

  • el 14 noviembre, 2021 a las 1:40 pm
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    Bueno conocer que Cienfuegos lucha en todos los frentes posibles para lograr un desarrollo integral y poder así aportar al fortalecimiento de nuestro proyecto social y al logro de la mayor justicia social posible. Éxitos con la economía naranja

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    • el 14 noviembre, 2021 a las 3:24 pm
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      Muchas gracias Orlan por tus valoraciones. Tus criterios siempre son y serán un estimulo para mi.
      Un abrazo

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  • el 14 noviembre, 2021 a las 12:59 pm
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    La «economía naranja» que se impuso en Colombia «a pupitrazo» en el congreso de la República y que además ha sido reglamentada a toda marcha por el desgobierno de Duque, atenta contra la defensa de la cultura, las artes y el patrimonio en el marco de los TLC entreguistas. Pero además «decreta» un mercado inexistente y una «industria» que ni siquiera es incipiente en muchos lugares donde apenas se vislumbran actividades artísticas aisladas y diezmadas por la falta de apoyo estatal. La entrega del patrimonio material (murallas y fortificaciones, por ejemplo) a operadores del turismo puede compararse con la entrega del patrimonio natural protegido a explotación comercial mal llamada «sostenible» y que pone en riesgo dichos espacios por la resignificación de los mismos. El Palacio de la Proclamación en Cartagena de Indis, por ejemplo, ahora es más una especie de centro comercial que un espacio patrimonial de relevancia histórica. La «disneyficación» de las fortificaciones de Cartagena va en marcha. Si ya hasta dicen en un vídeo propagandístico que «no ven la sangre de los esclavos en la muralla»

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