Judo cienfueguero: ¿Termina la inmovilización?

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Todas las categorías entrenan de conjunto en aras de un solo objetivo: recuperar el terreno perdido. /Foto: Carlos Ernesto

Cuesta creer los lugares que exhibe hoy el judo cienfueguero. Territorio que a lo largo de la historia se ha distinguido por resultados de primer nivel; cantera indiscutible de varias generaciones de excelentes judocas; provincia que en determinado momento llegó a ser reconocida por su “escuela femenina”, esa de donde emergieron las subcampeonas olímpicas Yanet Bermoy y Anaisis Hernández, o la monarca panamericana Sheila Espinosa, por citar ejemplos de renombre…

El retroceso en los últimos años es más que apreciable, y basta pasar revista a las últimas actuaciones de los nuestros para reafirmar esa tesis. En los pasados Juegos Escolares los cienfuegueros se mantuvieron en picada y del lugar 14 pasaron al 15. En el caso de los juveniles el descenso resultó más estrepitoso, pues de la séptima plaza fueron a parar a la decimocuarta. Paradójicamente, la categoría social mejoró del escaño nueve al siete, y los pioneriles terminaron segundos en su torneo zonal.

En busca de respuestas fuimos a uno de los locales de entrenamiento, exactamente el gimnasio ubicado en la calle San Fernando, otrora bastión en el deporte de los judoguis y tatamis.

Allí conocimos que el actual período competitivo lo enfrentan con una matrícula de 43 atletas, los cuales son atendidos por cinco avezados entrenadores, bajo la dirección de Alfredo La Guardia, comisionado provincial.

“Anteriormente contábamos con la Pre Eide y varios concentrados, nos dice el federativo. Eso nos permitía hacer más sistemática la preparación. Ahí radica una de las razones del retroceso”.

“La pirámide del Alto Rendimiento, que comienza por la base, se ha perdido, agrega Julio Lamelas, jefe de cátedra de la disciplina y uno de los entrenadores con mayor historial en el territorio. No solo es la ausencia de la Pre Eide, que nos surtía de muchos talentos, sino la labor general en esta instancia, que hoy es mala. Además, perdimos la ESPA, lo que incide en la falta de motivación de los atletas. Porque hay muchachos que podían llegar, sino al equipo nacional, sí a la ESPA nacional, y se mantenían en la estructura. Ahora, terminada la categoría juvenil, si no son captados para selecciones cubanas, los perdemos totalmente”.

“También nos ha golpeado la falta de topes y confrontaciones, algo que influye en el factor psicológico. En las últimas competencias veíamos cómo algunos atletas comenzaban ganando sus combates, y apenas a 20 o 30 segundos del final perdían increíblemente. En la actualidad contamos con el apoyo del departamento de psicología de Medicina Deportiva, la propia Eide y la Facultad de Cultura Física para hacer énfasis en ese aspecto”, informa el comisionado.

A ello hay que sumar las condiciones de entrenamiento, verdaderamente deplorables en los últimos años. Por fortuna, el panorama comienza a mostrarse más halagüeño.

“El deterioro era mayúsculo, reconoce La Guardia. Practicábamos en colchones con aserrín, pasando mil vicisitudes, sin ningún tipo de medios indispensables para este deporte”.

LO QUE FUE Y NO ES…

Aunque desvinculada de la actividad, tuvimos la suerte de encontrarnos con Sheila Espinosa, una de las más destacadas judocas de Cienfuegos, quien posee sus argumentos para tratar de entender el descalabro de la disciplina.

“Ha decaído considerablemente, y a mi juicio influyeron la situación de las instalaciones y la falta de interés por parte de los atletas. Llegan al tatami, no prestan atención, están ajenos a lo que se está orientando y exigiendo. Creo que también debe haber mayor empeño de los entrenadores, porque aunque algunos lo siguen intentando, otros se han desmotivado debido a los resultados de los últimos años.

“Hoy el judo es diferente al que practicaba mi generación. Sigue siendo el mismo deporte de combate, pero las reglas de arbitraje han cambiado mucho y se exige más la realización de técnicas. Ni agarrones se ven, pues una mala postura o un mal agarre lleva penalización, por lo que hay que ser mucho más cuidadoso en ese sentido.

“Según mi visión, el judo cubano también ha cedido terreno, aunque lo achaco en gran medida a la renovación que han sufrido las selecciones nacionales. No obstante, cada año surgen nuevas figuras de diferentes divisiones en todos los países, las que intervienen en buen número de eventos de nivel. Esto conlleva a mayor rivalidad y desarrollo. Y ahí también radica el problema, que podemos traerlo a Cienfuegos. La limitación de competencias y topes se convierte en una barrera que limita el crecimiento”.

¿FUTURO MEJOR?

Hoy la Perla del Sur cuenta con cuatro atletas, dos de cada sexo, en la Estructura Nacional, mientras aquí en la base, aun cuando varios poseen potencialidades, solo Jennifer Veloz, subcampeona cubana escolar, ostenta la condición de Perspectiva Inmediata.

“Estoy dedicada por completo a las prácticas, ahora que tenemos tatami nuevo hay que aprovechar y dar lo máximo”. Igual piensa su compañero José Alberto Méndez, tambien medallista de plata en los Juegos Escolares. “Sin dudas, el mejoramiento de las condiciones es vital para nosotros. Además de evitar las lesiones, te sientes más motivado para hacer las cosas”.

El comisionado aclara que gracias a la ayuda de la Comisión Nacional y las máximas autoridades de la provincia, hoy cuentan con salas renovadas en la Eide y el gimnasio, mientras otras instalaciones también pronto se unirán por el bien del judo.

“Todavía nos faltan cosas, comenta Lamelas. Aquí mismo no tenemos agua, las luces son insuficientes, hay afectaciones con el vestuario, pero es un paso de avance”.

Es de esperar que el retorno de los sureños a los lugares cimeros de antaño no será de inmediato, pero existe confianza en recuperar el terreno perdido.

Jennifer adelanta que va por el oro. “Esa es mi meta y esta vez no voy a dejar escapar esa medalla”. José Alberto confiesa que aspira al podio, “pues la categoría está bastante dura”.

“Pienso que vamos por el camino correcto, enfatiza el jefe de cátedra. Y no se trata de mejorar una categoría u otra, sino de rescatar el judo cienfueguero de manera integral”.

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