Juan Manuel Planas, un escritor de ciencia ficción poco valorado | 5 de Septiembre.
vie. Nov 15th, 2019

Juan Manuel Planas, un escritor de ciencia ficción poco valorado

Aunque muchos críticos de manera peyorativa lo tildan cual una copia de Verne, el escritor cienfueguero creó una obra original y atractiva.

A pesar de constituir un pasaje poco conocido en la historia literaria de la región, a Cienfuegos le nació un escritor apasionado por la ciencia ficción: Juan Manuel Planas y Sainz. Considerado el Julio Verne de Cuba, vio la luz en la otrora Villa de Fernandina de Jagua el 24 de noviembre de 1877.

El hecho de haber nacido en esta ciudad rodeada de mar y poblada por marineros, donde abundaban las leyendas de piratas, contrabandistas y tesoros escondidos, y a donde no tardaron en llegar los relatos del “Genio de Nantes”, marcó la formación intelectual del joven, quien realizó los estudios de segunda enseñanza en Santa Clara y luego partió hacia Bélgica con la finalidad de cursar ingeniería eléctrica.

Una vez concluida la carrera, regresó a Cuba. Impartió clases de francés en Pinar del Río y compartió la labor docente con la agrimensura y la escritura.

De acuerdo con los investigadores Miguel Bonera Miranda y Victoria Gallardo Rubí, en 1923 ingresó en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de Cuba con el discurso: El estudio del Mar, publicado después como folleto.

Con tal ensayo, iniciaba el autor una línea investigativa y divulgadora que devendría una constante de su creación científica y literaria. En la propia Academia presentó también otras investigaciones relacionadas con el mar y la oceanografía.

En ese mismo período publicó Planas su novela de aventuras e intriga La Cruz de Lieja, ambientada en la Bélgica de la I Guerra Mundial. Dos años más tarde, apareció el relato La Gobernadora, sobre Isabel de Bobadilla, la esposa del adelantado Hernando de Soto, texto con el cual daba evidencias de un gran apego por los acontecimientos del pasado. La novela costumbrista Flor de Manigua, cuyo escenario fue su ciudad natal, salió a la luz en 1926.

Hombre de letras y ciencias, otra relevante acción de Planas fue la fundación, en 1928, de la Revista de la Sociedad Geográfica de Cuba, así como el inicio de una serie de exploraciones a los sistemas cavernarios de la isla. Por esta misma fecha comenzó a colaborar con la publicación francesa L’ Illustration.

A partir de 1932 fundó y dirigió el Boletín de la Sociedad Cubana de Ingenieros y, seis años después, instauró la revista Cátedra. En el mismo período comenzó a editar, como folletín del periódico Avance, de Ciudad Habana, su novela de anticipación científica El Sargazo del Oro cuyo tema rondó otra vez la explotación de las posibilidades del mar.

Aunque no ha sido ponderada por los historiadores de la literatura científico técnica en la isla, la obra describe las peripecias de dos jóvenes a quienes un inventor ofrece la mano de su hija a cambio de que le traigan las algas de las cuales desea sintetizar el contenido áureo. Al final descubre que la flora marina encierra otros tesoros y constituye una verdadera riqueza.

Planas trabajó también para las revistas Bimestre Cubana, Bohemia y Carteles. Y en 1945 vio materializarse uno de sus sueños: la fundación de El Instituto del Mar, en tanto se graduó de la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Marques-Sterling.

Además, apoyó con sus obras a la institución y la Revista de la Biblioteca Nacional José Marti; mientras en 1955 publicó allí su estudio histórico-geográfico Isla de Pinos no es la Isla del Tesoro. Conocedor y admirador de Julio Verne, dictó conferencias sobre el autor francés.

Juan Manuel Planas y Sainz, fallecido en 1963, no goza del renombre otorgado por críticos y lectores a ciertos escritores. Si bien su obra ha sido poco estudiada y divulgada, algunos estudiosos que se acercan a su quehacer no vacilan en calificarlo como pionero de la novela científica en La Mayor de las Antillas.

Su fecunda producción literaria, científica e histórica aún espera una valoración exhaustiva y adecuada. Según Miguel Bonera y Victoria Gallardo, aunque muchos críticos de manera peyorativa lo tildan cual una copia de Verne, el escritor cienfueguero creó una obra original y atractiva, llena de sabor y gracia muy cubanos.

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