Juan Almeida: Revolución y Música
jue. Nov 21st, 2019

Juan Almeida: Revolución y Música

“Juan Almeida y sus canciones”, primer álbum que reúne una selección de sus composiciones, interpretadas por Elena Burke, Fernando Álvarez, Gina León, Hermanas Valdivia y Amelita Frades. Foto: Cortesía de la autora.

Revolución y música parecieran constituir dos vocaciones dispares para ser asumidas por una misma persona, si se piensa en el alto nivel de compromiso, disciplina, talento y entrega que ameritan una y otra. Merecer, entre valientes, el grado de Comandante de la Revolución Cubana a base de coraje y convicción profunda en la justeza de las ideas que se defienden y, al mismo tiempo, no sólo componer, sino popularizar decenas de piezas en la médula de un pueblo tan musical como el cubano, son dos condiciones que rara vez vienen juntas. Sin embargo, el Comandante Juan Almeida Bosque logró conciliarlas.

“[…] en la clandestinidad componía para mí solo con la esperanza puesta en el combate y en el tiempo”[i]

El tiempo llegó, el combate se ganó y esas composiciones escritas en la tensa tregua de los fusiles, los asaltos y las emboscadas, vieron la luz. Ya en septiembre de 1959, el diario Revolución[ii] anuncia la salida de un disco sencillo (45 rpm) grabado por el sello Discuba (filial de la RCA Víctor) con dos temas de Juan Almeida en la voz de Amelita Frades y el acompañamiento de la orquesta de Bebo Valdés: Hoy sé reír y La Lupe, primer gran hit del Comandante compuesto en tierras mexicanas en el año 1956.

“Y ahora que me alejo
para el deber cumplir,
que mi tierra me llama
a vencer o a morir,
no me olvides, Lupita;
ay, acuérdate de mí.”

Aunque es evidente que la prioridad de Juan Almeida residía en consolidar la transformación social y política de su país, no solo no dejó de componer a lo largo de su vida, sino que el gran tema de su prolífica obra autoral no fue la canción de barricada, sino el amor. Canciones, baladas y boleros reflejan esa preferencia de Almeida por abordar en sus textos la gama de momentos felices, frustraciones y desencuentros que experimenta toda relación amorosa.

Un buen ejemplo de lo dicho, es Juan Almeida y sus canciones, primer álbum que reúne una selección de sus composiciones, interpretadas –¡nada menos!– por Elena Burke, Fernando Álvarez, Gina León, Hermanas Valdivia y Amelita Frades.  Esta rareza discográfica fue editada bajo la numeración 1004 por la Imprenta Nacional de Cuba [iii] con dirección y orquestación de los maestros Adolfo Guzmán y Rafael Somavilla. Pero detengámonos en la mayoría de los títulos y saquemos conclusiones: Ya no te extrañe, Yo quisiera tenerte, Un beso de recuerdo, Fue anoche, Yo no te olvido, Hablo a tu corazón, Fui dichoso  y Tiempo ausente.

Negro enamorado

Disco instrumental dedicado a la obra de Juan Almeida, a cargo de la fabulosa agrupación Los Amigos. /Foto: Cortesía de la autora.
Disco instrumental dedicado a la obra de Juan Almeida, a cargo de la fabulosa agrupación Los Amigos. /Foto: Cortesía de la autora.

Hay una tendencia a llamar autores sociales a los que reflejan determinadas formas de lucha en sus composiciones, pero se es social cuando se le canta al exilio como cuando se refleja una costumbre. No debería haber divorcio entre los compositores. A fin de cuentas es la sociedad la que condiciona al autor. Milanés y Matamoros son autores de reflejo social, cada uno en la época en que ha vivido”[iv]

¡Nunca más claro ni mejor dicho! Y como Almeida era un hombre de su tiempo y de su patria, gozosa y bailadora, sin abandonar la veta romántica, en 1966 el famoso grupo de percusión Los Papines populariza de su autoría, Negro enamorado. Aunque me adelante un poco en el tiempo, es necesario anotar que este número se incluiría hacia los ochenta en un disco instrumental dedicado a su obra a cargo de la fabulosa agrupación Los Amigos, integrada por Frank Emilio al piano, Orlando López Cachaíto en el bajo, Tata Güines, en las congas, Guillermo Barreto en la batería y para completar la nómina de lujo, Gustavo Tamayo en el güiro[v]. La selección musical de este fonograma evidencia la incursión del compositor en los géneros bailables de su Isla. Especial mención merece la guaracha Que baile sola el son, una verdadera joya de la discografía cubana.

En cuanto a sus composiciones de contenido político, camino que también trasegó, escribió piezas como El gran día de enero, A Santiago, Hiroshima y Nagasaki o Elegía al mayor General Antonio Maceco.

No me grites

“Melodía”. Foto: Cortesía de la autora.
“Melodía”. Foto: Cortesía de la autora.

Durante los sesenta, setenta y ochenta Juan Almeida dio a conocer un amplio repertorio de inspiración romántica que ha logrado permanecer en el gusto popular y más allá. Cuando un tema, o fragmentos de él, se escapan de su marco estrictamente musical y se convierten en códigos referenciales del habla cotidiana entre la gente de a pie, estamos en presencia de un fenómeno que en el lenguaje coloquial se denomina “pegar”, y en serio. Es el caso de Mejor concluir, más conocida como: No me grites…que no hay por eso más razón en lo que dices… Alce usted la voz en cualquier lugar de Cuba y no le extrañe escuchar esa socorrida estrofa a manera de respuesta y tate quieto.

Decide tú, Me acostumbré a estar sin ti, Este camino largo, Dime, ¿eres tú? Es soledad, Cómo le explico yo a mi corazón y Mejor diciembre –además de las arriba mencionadas– son algunas de esas canciones, baladas y boleros que siguen tarareando varias generaciones de cubanos. Además, como bien dice mi amiga, la editora y escritora Olga Martha Pérez: “Juan Almeida era muy melodioso”. No es mera casualidad, que Beatriz Márquez, La Musicalísima, incorporara a su repertorio y “pegara” en toda la Isla numerosas obras del Comandante. “Siempre sentí que [las canciones de Almeida] estaban hechas para que yo las cantara”[vi], expresó Beatriz, una de las voces más afinadas y melodiosas de Cuba entera.

Pecado de omisión

“Una manera mejor”, trabajo coral bajo la dirección de la maestra Digna Guerra y Entrevoces. Foto: Cortesía de la autora.
“Una manera mejor”, trabajo coral bajo la dirección de la maestra Digna Guerra y Entrevoces./ Foto: Cortesía de la autora.

Ahora bien, enumerar las agrupaciones e intérpretes que cantaron a Almeida dentro y fuera de Cuba, no solo ocuparía gran espacio, sino que se corre el riesgo seguro de “pecar por omisión”. Baste decir que, desde cancioneras como Elena Burke, Omara Portuondo y Farah María, hasta orquestas de música popular bailable como La Aragón, Rumbavana, Los Van Van, Irakere, Original de Manzanillo, Adalberto Álvarez y Sierra Maestra, entre muchas otras, abordaron su obra.

Por otra parte, Juan Almeida cuenta con una discografía dedicada por entero a sus composiciones en distintos formatos y desde diversas aproximaciones. En 1978 la EGREM lanza Beatriz canta a Juan Almeida, fonograma que recoge sus canciones románticas más populares hasta ese momento, acompañada por orquesta de gran formato dirigida por Tony Taño, con arreglos de Vicente Rojas.

En una senda similar al mencionado álbum de Los Amigos, en 2003 el sello Abdala apuesta por el jazz latino instrumental en una selección de temas con arreglos de Miguel Ángel de Armas, José Marcos Grecco y Gabriel Gómez Dihigo. Un año antes el mismo sello había editado Una manera mejor, trabajo coral bajo la dirección de la maestra Digna Guerra y Entrevoces. N.G La Banda interpreta canciones de Almeida es un disco EGREM de 2007, con orquestaciones del destacado músico José Luis Cortés, El Tosco. Otro C.D compilatorio de su obra es editado por los Estudios Siboney de Santiago de Cuba en 2015, a propósito del medio milenio de esa ciudad que tanto significó en la vida del Comandante Almeida.

Que están bailando

Fonograma “Mi música” (2003): “Dame un traguito ahora chico, que están bailando”. Foto: Cortesía de la autora.
Fonograma “Mi música” (2003): “Dame un traguito ahora chico, que están bailando”. Foto: Cortesía de la autora.

Aunque es incomparable con el volumen de sus composiciones románticas, también en el ámbito de lo popular bailable Juan Almeida conquistó más de un hit a nivel nacional e internacional, cuestión para nada fácil, pues dar en el clavo y seducir con el bendito coro o estribillo, alma y nervio de los sones y guarachas, es cosa complicada. No pocos compositores darían la camisa porque un buen día les fuese revelada esa pequeña estrofa de simplicidad pasmosa pero, como el Ave María, llena de gracia. “Dame un traguito ahora chico, que están bailando”.

Así de simple, así de misterioso y así de cubano.

El traguito, en la versión del conjunto Sierra Maestra cantada por ese sonero de cepa que fue José Antonio Rodríguez, contagió con su gracia a toda Cuba, justo cuando se daba una etapa de cierta recesión en la música popular bailable a comienzos de los ochenta del pasado siglo. Qué le pasa a esa mujer, también del mismo período, contó con una versión del famoso sonero venezolano Oscar D’León. Déjala que baile sola y Lo que te dice un guajiro, interpretada por Los Van Van, son ejemplos de la exitosa incursión del compositor Juan Almeida en la música para el baile.

Cuando calla el son

Pero Este son homenaje es, sin duda, el himno más sentido que haya dedicado compositor alguno al canto sonero, así por su texto, como por la emocionante dramaturgia que poco a poco teje la melodía ascendente, delicada y conmovedora. Definitivamente no es un son para ser bailado.

Este son no se ha escrito para el baile
es un póstumo homenaje
al que tanto son cantó
lleno de gracia sonera.
Miguel Cuní se llamó.

Este son es sentimiento sonero
que resulta una ocasión
para recordar entero
a aquél que siempre cantando
a la vida dijo adiós.

A la vida dijo adiós
con sentimiento sonero
el que tanto son cantó,
Miguel Cuní se llamó.

Cuba pierde a un trovador,
el son pierde su sonero
y yo pierdo al compañero
que en la vida me enseñó.
¡Miguelito!

La Original de Manzanillo, Adalberto Álvarez y su son, con Elena y Omara, y Pablito Milanés interpretaron ese son de altura para respetar.

“La muerte de Cuní fue algo que nos dolió a todos los músicos[vii]”, expresaría el Comandante Juan Almeida Bosque, en quien se dio una inusual convergencia entre la Revolución y la Música.


Notas:
[i] En Cubadebate, 14 de septiembre de 2009. Entrevista realizada por la periodista venezolana Lil Rodríguez en 1988. La Habana.
[ii] En Revolución, 23 de septiembre de 1959, p. 15. La Habana.
[iii] La Imprenta Nacional de Cuba se funda en 1959, primero para editar libros y luego incorpora la edición de discos. Infiero que este Larga Duración debió salir entre 1961 y 1962.
[iv] En Cubadebate, 14 de septiembre de 2009.op cit
[v] Carlos Averhoff y Oscar Águila fueron músicos invitados en este fonograma. Saxofón y corneta china respectivamente.
[vi] Juventud Rebelde, 12 de septiembre de 2009, La Habana. Entrevista a Beatriz Márquez
[vii] En, Cubadebate, 14 de septiembre de 2009. Op cit
Fuentes:
Lil Rodríguez, Cubadebate, 14 de septiembre de 2009. Entrevista realizada al Comandante Juan Almeida en 1988. La Habana
Adriana Orejuela Martínez, El son no se fue de Cuba, Claves para una historia 1959-1973. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2006.
Revolución, 23 de septiembre de 1959, p. 15. La Habana
Juventud Rebelde, Septiembre de 2009
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