José Caridad Vives Brunet: Su majestad, el rey del brillo

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Foto: Magalys Chaviano

José Caridad Vives Brunet es uno de esos personajes que nos recuerdan cuánto está la identidad de un barrio ligada a su gente. ¿Quién no le conoce en Pastorita? Pequeño, negro como el ébano y un saludador natural, se pasea por todo el barrio con su cajón de limpiabotas, en un entorno en el que cada vez son menos los zapatos a lustrar. Pero Vives, como todos le conocen, es además humilde, sencillo y buena persona, títulos que lo engrandecen. Y aunque se dedica desde la jubilación a dar brillo, tuvo antes otros oficios.

“Yo me hice maestro, lo estudié durante cinco años, uno en Minas del Frío, dos en Topes de Collantes y dos en La Habana, fue una etapa linda de mi vida. Al terminar, trabajé unos años enseñando, pero tú sabes, me ubicaron en la ciudad y yo quería el campo, y eso como que me desanimó un poco, y entonces busqué otra cosa que hacer”, cuenta mientras le da brillo a unas botas de trabajo y sus manos se mueven al lustrar con energía, y todo aquel que pasa lo saluda. Es domingo en la mañana, jornada de faena para el limpiabotas del vecindario.

Comenzaba a inicios de los años 70 la construcción y montaje de una Planta de Fertilizantes en Cienfuegos, símbolo de tiempos nuevos, de industrialización, proyecto al que se sumaron muchos jóvenes, entre ellos José Caridad. “Dejé el aula y me fui a ‘Ferlizantes’. Comencé como ayudante de mecánica. Pero quién te dice que cuando vieron en mi expediente el título de maestro, me dieron la misión de dar clases a trabajadores que tenían un bajo nivel cultural. Entonces el país tenía una Campaña para elevar la educación de los obreros. Y ahí volví a ser educador, en tiempo extra, antes y después de culminar la jornada laboral; y no acepté una moneda por hacerlo”.

Foto: Magalys Chaviano

Y así transitó por la vida José Caridad, volvió a enseñar en un aula, en la que esta vez no se sentaban niños, sino sus propios colegas de oficio, y para ello madrugaba y se acostaba tarde; al tiempo que llaves, destornilladores, tuercas y tornillos completaban su jornada.

“Soy de una familia de once hermanos, recuerdo que cuando pequeño asistía a la escuela descalzo y eso me apenaba, un día le dije a mi madre que no iría más; pero mis maestros me ayudaron, me regalaban camisas del colegio de los Maristas, zapatos de uso, estaban muy interesados en que no abandonara los estudios porque sacaba buenas notas. Entonces fue que comencé como limpiabotas en los ratos en que no tenía clases, y con lo que ganaba, pagaba el comedor escolar, un par de tennis para el año y daba algo para contribuir al sustento familiar”.

Son casi las 11 de la mañana y Vives termina la faena de domingo. Comienza a guardar los atriles en su cajón, y se me antoja que son objetos tan humildes como su propia existencia. Le comento que Malcom X fue limpiabotas en el famoso club neoyorquino Lindy Hop; y que incluso la primera fotografía donde aparecen personas refleja a un limpiabotas en plena faena, y fue tomada, según fuentes, en 1839 por Louis Daguerre al Boulevard du Temple en París, desde una ventana. Sonríe y comenta:

“Este es un oficio importante y antiguo, fíjate que lo desempeñé de niño y ahora en mi jubilación. Tengo un hijo que necesita de mí, su madre falleció cuando tenía dos años, ya es un hombre claro, pero la crianza ha sido dura, porque al faltarle ella desde pequeño, confronta problemas de trastornos de la personalidad, pero ahí vamos, sacando de lo que aprendí como maestro, con mucha constancia y mi cajón al hombro, porque con dignidad y decencia la vida se lleva, no digo yo”, se despide y me quedo mirándolo, con su andar lento, pequeño, septuagenario, saludando a la gente del barrio a ambos lados de la calle, y se me antoja compararlo con un monarca al que reverencian, y por qué no, José Caridad es el Rey del brillo.

Foto: Magalys Chaviano

4 Comentarios

  1. Gracias Magalys por tu artículo
    Jose Caridad. El Rey del Brillo
    Una historia conmovedora
    Un hombre que pasara a la historia y se quedará en el corazón de todos los que lo conocemos
    Abrazo y bendiciones para ti y familia
    Olga Muñiz

    • Gracias Olguita, por acercarte a nuestro sitio web y comentar, cienfuegueraza, con tu opinión contamos, con tus comentarios, desde el amor que le profesas a este trozo de tierra y con tu sensibililidad, nos nutrimos los periodistas. Hombres como estos merecen el reconocimiento de sus semejantes, gracias

  2. MUCHAS GRACIAS POR HACER UN RECONOCIMIENTO A LAS PERSONAS QUE DIA A DIA LUCHAN POR SACAR ADELANTE UNA FAMILIA, CON TODA LA HONESTIDAD Y EDUCACION NECESARIAS, SIN HUMILLAR NI ABUSAR DE SU SEMEJANTE, SOLO ACORDANDO QUE ES UN SER HUMANO CAPAZ DE HACER CON LA FRENTE EN ALTO. ES UNA LASTIMA QUE NO PODAMOS MUCHAS PERSONAS QUE LEEMOS ESTE ARTICULO, DARLE UNA MANO MATERIAL AL REY DEL BRILLO; ESA ESTRELLA QUE LO ILUMINA, LO SIGA HACIENDO Y QUE CUENTE CON LA MAYOR RIQUEZA DEL MUNDO: SALUD PARA SEGUIR ADELANTE. ¡QUE DIOS LO BENDIGA! MIS SALUDOS Y REVERENCIAS. LA HUMILDAD Y HONESTIDAD SON ARMAS QUE MUCHOS PIERDEN, POR LO QUE FRACASAN EN LA VIDA. ADELANTE SIEMPRE CON LA FRENTE EN ALTO.

    • Gracias estimado lector, por acercarse a nuestro sitio y comentar. En verdad José Caridad es un hombrazo, de esos que a pesar de las las difíciles circunstancias y coyunturas por las que atraviesa hoy la familia cubana, existen y transitan con la frente en alto, sin perder la dignidad. Vives es un hombre que mucho ha aportado a la sociedad, y tiene el reconocimiento de sus semejantes y lo traje a nuestras páginas para que muchos más le conozcan, le rindan tributo y lo imiten, gracias, la autora