Isla Bella, una agrupación que se construye

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Foto: Cortesía de la agrupación musical.

∗Escrito por Jorge Luis Urra Maqueira.

En todos los tiempos, Cienfuegos ha sido un buen refugio para la música cubana. Intérpretes y compositores sureños, al estilo de Anita Aguado, la Aragón, Beny Moré (es hora de que su seudónimo sea escrito como él lo hacía, con una única n), Eusebio Delfín, el ignorado Generoso Jiménez, Los Naranjos, Paulina Álvarez, Efraín Loyola, Inocente Iznaga (El Jilguero de Cienfuegos), Carlos Fariñas, Lázaro García, Rosa Campo y Alexander Abreu, por citar unos pocos, han signado parte de esa identidad nacional y los pulsos creativos de nuestra  región; unas veces a través de artistas con formación académica, otras por autodidactas, pero siempre defensores de nuestra riqueza melódica, ese cóctel tan singular de alturas y ritmos, diversidad de estilos, de compositores dramáticos, populares y sinfónicos. Es una historia que aún aporta sus frutos y anuncia sorpresas para las décadas venideras.

Sin arribar a su madurez o las excelencias técnicas, la joven agrupación Isla Bella (denominación poco recomendable por las conflictos que impone el derecho de autor y el número de grupos que así se nombran) ha venido a colocarse prometedoramente en los feudos de la música local. Se trata de un equipo con seis miembros: Yoenlis Peña Fernández (director, voz líder y principal autor de los temas), Yordanky Rodríguez Sánchez (guitarra y coro), Frank Abel Fernández Rodríguez (percusión y coro), Juan Pablo Ferrer Reyes (guitarra tres con pedal), Sandy Cedeño Estela (guitarra bajo y clave con pedal) y Carlos Enrique Señor Chaviano (trompeta y coro), cuyo repertorio es básicamente de su autoría, aunque interpretan obras del legado tradicional cubano y compositores latinoamericanos. De estratégicamente variada pudiéramos calificar sus propuestas, con disímiles géneros afines a sus registros, entre los que figuran el son (Canto a mi pueblo), bolero (Pide tú), merengue (Te voy a querer), la salsa (Mala), cumbia (La cosita), bachata (Amor de loco), balada pop (Más que amigos), son-guaracha (Canten), el chachachá (El bodeguero), fusión (Se mueve), entre otros; si bien debieran despojarse del ensamble musical que tanto recuerda a las bandas sinaloenses. Esta diversidad pudiera traducirse como falta de estilo o temperamento; empero, su voz líder está marcada por un personal espectro de armónicos y las ejecuciones de los instrumentos tienen una sonoridad que restauran lo mejor de la tradición orquestal criolla y caribeña.

Isla Bella se origina en la municipalidad de Cumanayagua, en el 2010, y recién logró establecerse en el catálogo de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos Rafael Lay, de Cienfuegos. El eminente tresero Pancho Amat reconocería el swing que les distingue al tocar el son y es creciente la aceptación que tienen en aquellos espacios donde han actuado (Hotel Club Amigo Rancho Luna, Café Teatro Terry, Centro Cultural El Cubanísimo y Centro Cultural de las Artes Benny Moré, de la Sucursal ARTex S.A. de Cienfuegos). Estos éxitos le merecieron sitios en varios programas de la televisión nacional, como Piso 6, Talla joven y Mediodía en TV, así como en el recinto expositivo Expocuba. Justo este año fue estrenado su primer video clip Hablemos, realizado por el sureño Ariel Pernas, joven graduado de la Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior del Arte, y debutan en el proyecto cultural que dirige Roly Martínez Varens en “El cubanísimo” de ARTex.

Los miembros de la ascendente agrupación aún deben pulir su imagen y esforzarse en la ejecutoria de sus instrumentos de viento y cuerda; pero poseen aquella energía que urge la industria de la música, matizada por la búsqueda de los signos que distinguen la tradicionalidad, especialmente el uso formal de eslabones métricamente heterogéneos y dominados por el ritmo, por la evidencia de elementos acentuados y no subrayados dentro del sistema de unidades que se reiteran a intervalos entre ellos.

A todas luces, Isla Bella, a disposición cada viernes en la noche, en el citado patio de ARTex, resulta una de esas promesas que se avistan en el paisaje musical perlasureño; esperemos que perduren en sus ambiciones como colectivo (lo que hubiese evitado la desaparición de valiosos grupos, como Shekere (un oasis en el reservorio musical de Aguada de Pasajeros) y puedan dejar algún rastro en la historia de la música local.

∗El autor es crítico de arte en Cienfuegos.

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