Informar

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Sí, lamentablemente el demonio existe. No es un cuento de los católicos.

Y el mal también lleva prensa; no sea que el silencio le aliente a mayores fechorías.

Aunque Cuba constituya uno de los escenarios de m√°s seguridad ciudadana a escala continental ‚ÄĒdebido a la pol√≠tica de preservaci√≥n de la integridad ciudadana establecida por el r√©gimen social instaurado en 1959 y la existencia de uno de los ministerios del Interior de mayor solidez del planeta‚ÄĒ, suceden asesinatos premeditados con sa√Īa y alevos√≠a que no entienden de ideolog√≠as ni de nada en este mundo y que, por su magnitud, sacuden a la sociedad.

Durante parte de los a√Īos ’80 y el primer lustro de los ’90 del siglo anterior, cuando en la Isla tuvo efecto cierta distensi√≥n de la pol√≠tica informativa en lo relativo a airear tales hechos en la prensa, en este mismo peri√≥dico era usual darle cobertura a sucesos parecidos; e incluso a otros de menor trascendencia.

Antonio Molt√≥, el finado presidente de la Uni√≥n de Periodistas de Cuba, comparti√≥ con el esp√≠ritu de reflexiones al respecto ya aparecidas en esta columna en ocasiones anteriores, cuando respondiera a una oyente en el programa El tri√°ngulo de la confianza, del Premio Nacional de Radio, Fabio Bosch II. Ante una audiencia de miles de personas, Molt√≥ le contestaba a la compa√Īera que no se trata de retornar al morbo de la cr√≥nica roja del periodismo pseudorrepublicano, sino de encontrar el necesario reflejo informativo en los medios nacionales de estos dolorosos acontecimientos.

Por supuesto, tales coberturas no pueden caracterizarse ‚ÄĒni lo van a hacer nunca dado el grado de profesionalidad de nuestros colegas‚ÄĒ en un ejercicio festinado y voluntarioso que propenda a entorpecer las investigaciones criminales; pero en alg√ļn momento (no demasiado lejano) de la trama indagatoria s√≠ debe brind√°rsele al pueblo los elementos pertinentes. Por la v√≠a ortodoxa de un periodista; no a trav√©s de una nota de determinada instituci√≥n, si es que la nota alguna vez tuviera luz verde para ser perge√Īada.

Rasgo esencial del Periodismo, tales aproximaciones primeras del reportero precisarían contar con un seguimiento paulatino; marcado solo para cierre por conducto de los juicios penales a los comisores del delito.

La ausencia de tales din√°micas, ya por mucho m√°s tiempo del aconsejable sin operar en nuestro modelo de prensa, genera desinformaci√≥n, rumores, miedos, incertidumbres dentro de una poblaci√≥n que, acaso, conocer√° la versi√≥n dramatizada del caso, a√Īos despu√©s, en el programa televisivo Tras la huella.

Además de crímenes de sangre gravosos, se registran crímenes económicos de elevado perjuicio estatal, de cuyo rastro tampoco se expide constancia mediática: ni para el presente ni para la posteridad.

Las venas abiertas de la econom√≠a cubana pierden parte de su sangre con dis√≠miles episodios de corrupci√≥n y robo, cuyos autores son identificados y juzgados, aunque por regla sin la plasmaci√≥n de los sucesos en el sistema medi√°tico. Las contralor√≠as citan n√ļmeros generales, pero no casos.

Informar ‚ÄĒinfinitivo medallista de oro del dec√°logo del periodista‚ÄĒ representa deber sine qua non del practicante de este oficio.

Hacerlo en los casos de marras cumple, adem√°s de con ese objetivo cardinal inherente a dicho profesional ‚ÄĒsin que su visi√≥n sea frenada por ciertas restricciones tem√°ticas‚ÄĒ, con otras varias funciones, tambi√©n de alcance colectivo: tranquilizadora, profil√°ctica, demostrativa del trabajo de nuestras fuerzas policiales y de los tribunales.

No restituiría físicamente la vida de su ser querido a los familiares de las víctimas, aunque sí al menos le gratificaría constatar cómo el pueblo pudo conocer la verdad del hecho y, sobre todo, ver amplificado un escarmiento penal que debe marchar en consonancia con la gravedad del hecho.

No restituiría los bienes robados, pero sí prevendría a otros potenciales infractores de cuánto le puede sobrevenirles si quebrantan la ley.

El país y Cienfuegos de forma específica han sido testigos de numerosos exponentes de ambos tipos a lo largo de este siglo, sin que hasta ahora se haya registrado esa imprescindible cobertura periodística que ya no puede dilatarse más.

8 Comentarios

  1. Muy buen articulo. Hay demasiadas lagunas en la prensa cubana y como bien Ud responde, no se trata de enemigos, se trata de informar a nuestros ciudadanos.

    • Alain: Gracias por sus palabras. Por fortuna, parece que este texto va a tener el eco que persigue, y la expresi√≥n de eso es el material que el peri√≥dico public√≥ esta semana sobre el asesinato y violaci√≥n de una casi adolescente cienfueguera por tres homicidas. Es un acercamiento inicial, falta un oc√©ano por ganar todav√≠a en la exposici√≥n de la prensa al respecto, pero el peri√≥dico dio el primer gran paso que, seg√ļn la filosof√≠a china, es el que define el camino. Saludos del autor.

  2. Como casi siempre estoy de acuerdo con lo que usted plantea, lamentablemente el periodismo en nuestro pais tiene lagunas como esta. Hechos tan macabros como los que se comentan por estos dias deberian exponerse de alguna forma en la prensa, para no ocurra como usted dice y el silencio aliente mayores fechorias.

  3. Mientras a la prensa le niegan la informaci√≥n, porque esta depende de las fuentes, las mismas fotos de la Polic√≠a del caso de la muchacha violada y asesinada, andan circulando por internet, muchas veces tergiversando los hechos, dando vuelo a la teor√≠a del rumor… algo anda mal, digo yo!!!

    • Luc√≠a: esto de las fotos de hechos semejantes en circulaci√≥n popular (tambi√©n videos) es algo doloroso motivado por varias razones, algunas derivadas del tema enunciado. Gracias por su comentario. Saludos del autor.

    • Yaremi, como yo lo veo aqu√≠ el cuento tiene que ver m√°s con los amigos (quienes merecen recibir la informaci√≥n clara y veraz) que con los enemigos, pero igual gracias por tu comentario. Saludos del autor.

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