
Los puristas en materia de lenguaje son aquellos que defienden a ultranza la inmovilidad del idioma a partir de la supuesta existencia de una tendencia clásica, sujeta a cánones invariables, inviolable,de tendencia hermética y de estricto cumplimiento, cuyo propósito no es otro que mantener "la pureza original" de la lengua, considerada un sistema apegado a la perfección y a códigos conservadores, tan rígidos como inmune a la introducción de nuevos vocablos, términolgías o giros surgidos e impuestos por la propia realidad y en consonancia con el desarrollo.