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Jueves, 02 Enero 2014 07:52

Efemérides del 2 de enero

Al mediodía del 2 de enero de 1959, el Comandante Camilo Cienfuegos sale de Matanzas con rumbo a La Habana, al frente de la columna dos Antonio Maceo, que ese día arriba al campamento militar de Columbia, la mayor fortaleza de Cuba.

Simultáneamente, las tropas rebeldes comandadas por el Che irrumpen en la capital y toman la Fortaleza de La Cabaña.

De esa forma, el Ejército Rebelde establece el dominio absoluto en puntos claves de La Habana, donde, al igual que en el resto del país, comienza la huelga general revolucionaria convocada por el Comandante en Jefe Fidel Castro para echar por tierra el intento de arrebatar el triunfo al pueblo.

También este día, el líder revolucionario inicia, desde Santiago de Cuba, el recorrido de la Caravana de la Libertad.

1899.- Es fundada en Santiago de Cuba la Biblioteca Elvira Cape, una de las más antiguas instituciones culturales cubanas.

1909.- Fallece en París la patriota Marta Abreu, quien puso al servicio de la causa de la independencia todo su prestigio y dinero.

Nacida en 1846 en Santa Clara, se le reconoce como una gran benefactora por sus cuantiosos donativos para instituciones y edificaciones de utilidad pública, entre las que destacan el Teatro La Caridad y varios colegios y asilos para pobres.

1964.- Se celebra desfile militar y concentración popular en la Plaza de la Revolución José Martí por el V aniversario, bajo la consigna Hacia la Revolución Técnica.

Fidel afirma: Jamás haremos concesiones ideológicas y nuestra postura será marxista-leninsta intransigente.

1968.- Comienza la construcción del primer tramo de la Autopista Nacional.

1974.- En la Plaza de la Revolución José Martí tienen lugar una revista militar por el XV aniversario del triunfo popular y una tabla gimnástica interpretada por 2 500 estudiantes.

Resume el acto el entonces General de División Raúl Castro.

1979.- Presidida por Fidel. se realiza la revista militar XX Aniversario del Triunfo de la Revolución en la Plaza de la Revolución José Martí. Habla Raúl.

1994.- Fidel inaugura el hotel Sierra Mar, en el suroeste de la provincia de Santiago de Cuba.

De cuatro estrellas, es una empresa mixta con Cubanacán y la firma canadiense Delta.

También el líder cubano visita el hotel Los Galeones, especializado en buceo y situado en el municipio de Guamá.

Publicado en Efemérides Día
Martes, 31 Diciembre 2013 06:20

Cuba festeja 55 años de Revolución

La Habana.- Cuba conmemora el 1ro. de enero el aniversario 55 del triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro y, junto al recuento de los avances, enfrenta el futuro con la actualización del modelo económico y social establecido tras el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista.

El presidente Raúl Castro, un sobresaliente jefe de la guerrilla que liquidó el 1 de enero de 1959 al régimen imperante desde marzo de 1952, expresó recientemente que el proceso continuará "sin prisas, pero sin pausas, a pesar de varias exhortaciones con sanas intenciones y otras que definitivamente no lo son".

Ni nosotros, la llamada dirección histórica de la Revolución, ni las nuevas generaciones permitiremos que se pierda la obra de la Revolución, no habrá espacio para someter a nuestro pueblo a los efectos de los fallidos paquetes de ajuste que condenan a la miseria a las grandes mayorías, dijo ante el parlamento de su país.

En Cuba revolucionaria, advirtió, nunca admitiremos terapias de choque como las que estamos viendo en la rica y llamada culta Europa, que sumirían al país en un climas de división e inestabilidad, que sirva de pretexto para aventuras intervencionistas contra la nación.

En la madrugada del 1ro. de enero de 1959 una flotilla de cuatro aviones, con Batista y sus allegados a bordo, salió del capitalino campamento de Columbia, la principal instalación militar del país, con destino a República Dominicana, donde fue acogido por su colega Rafael Leónidas Trujillo.

Una exitosa ofensiva de la guerrilla dirigida por Fidel y Raúl Castro, en la antigua provincia de Oriente; y de Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, en el territorio central de Las Villas, liquidó un régimen que dio muerte a unas 20 mil personas.

El exgeneral había derrocado al presidente Carlos Prío Socarrás, el 10 de marzo de 1952, cuando se preparaban unas elecciones generales, en las cuales no tenía ninguna posibilidad de ser electo.

Mientras los partidos políticos opositores aceptaron con pasividad el rompimiento del orden constitucional, Fidel Castro comenzó a organizar un movimiento insurreccional que, el 26 de julio de 1953, fracasó al intentar ocupar la segunda fortaleza militar del país, con un centenar de jóvenes.

Condenado a 15 años y amnistiado por presión popular, marchó a México en mayo de 1955, de donde regresó el 2 de diciembre de 1956 en el yate Granma para iniciar la lucha guerrillera que, en diciembre de 1958, hacía imposible la permanencia del tirano en el poder.

El gobierno de Estados Unidos, que brindó a Batista apoyo económico y militar desde el primer momento, al final comprobó que la suerte de éste estaba echada y comenzó a buscar una solución que no fuera la victoria rebelde.

Con ese propósito el embajador estadounidense en La Habana, Earl T. Smith, le comunicó el 17 de diciembre de ese año que "el Departamento de Estado miraba con escepticismo cualquier plan o intención de su parte que significara permanecer indefinidamente en Cuba".

En su libro "El cuarto piso", el ex embajador reconoce que "los Estados Unidos, diplomática, pero claramente, le había dicho al presidente de la República que debía irse de su propio país".

Smith revela que le recomendó "una ordenada transmisión de poderes" y Batista, a partir de esa conversación, comenzó a maniobrar para proteger su partida y los intereses que él representaba, mediante la formación de una junta militar que impidiera el triunfo rebelde.

En una reunión con el jefe del Estado Mayor Conjunto, mayor general Francisco Tabernilla, y otros altos oficiales, el gobernante les ordenó que buscaran "una solución nacional".

Tabernilla dispuso que el general Eulogio Cantillo, jefe de Operaciones en Oriente, pidiera una entrevista a Fidel Castro, en la cual el alto oficial se comprometió a iniciar un movimiento militar el 31 de diciembre que depusiera a Batista y diera apoyo incondicional a la victoriosa guerrilla.

El hoy líder histórico de la Revolución informó el 1 de enero en Santiago de Cuba, tras la rendición de la ciudad luego de la fuga del tirano, que Cantillo incumplió su palabra al participar en la formación de una junta en La Habana, al frente de la cual situaron al magistrado más viejo del Tribunal Supremo de Justicia, Carlos Manuel Piedra.

Aquella efímera junta cívico-militar, con Cantillo como jefe del Estado Mayor del Ejército, murió prácticamente al nacer pues incluso el pleno del máximo tribunal se negó a legitimarla por su carácter espurio.

Fidel Castro denunció que esa maniobra, la cual calificó de golpe ambicioso y traidor, se dio de acuerdo con Batista para dejarlo escapar. "!Revolución, sí; golpe militar, no!", exclamo ese propio día en alocución radial.

El contundente rechazo del jefe guerrillero paralizó la acción, y Cantillo, en un último intento mandó a buscar a Isla de Pinos, al sur de esta capital, a militares presos por una conspiración el 4 de abril de 1956, y le entregó el mando del ejército al coronel Ramón Barquín.

Este oficial tampoco pudo controlar la situación y el 2 de enero Camilo Cienfuegos ocupó el campamento de Columbia, donde en la noche del 31 de diciembre Batista dio los últimos toques a un plan que consideraba salvador.

Los cubanos despertaron el primer día del año 1959 sin conocer que el dictador se había marchado furtivamente en horas de la madrugada anterior, y con la sorpresa de ver en las calles a jóvenes revolucionarios que se apoderaron de estaciones de policía y dependencias oficiales.

Fue el periodista Carlos Lechuga el primero en dar la noticia de la fuga, a las 10 de la mañana por el canal 2 de televisión. Antes las emisoras radiales solo se habían referido a "trascendentales hechos que estaban ocurriendo".

Salvo algunos combates esporádicos con elementos paramilitares en lugares céntricos de La Habana, la normalidad imperó tanto en la capital como en el interior del país, donde las milicias rebeldes tomaron el control.

El panorama capitalino fue descrito por la popular revista Bohemia de la siguiente forma: La ciudad se volcó a las calles, tanto tiempo ausentes del calor popular; repicaron las campanas y de los balcones y ventanas colgaron banderas cubanas y la enseña rojo y negra del M-26-7 (Movimiento 26 de Julio, la organización que dirigía Fidel Castro).

"(...) un ejército civil se había adueñado de la calle, frustrando toda posibilidad de un contragolpe y anulando las posibilidades políticas de la traición de Eulogio Cantillo", comentó la Sección en Cuba, la más importante de la publicación.

Mientras esas acciones se desarrollaban en La Habana, Fidel Castro entraba en Santiago de Cuba y en su primer discurso tras el triunfo dijo que "la Revolución empieza ahora (...) no será una tarea fácil (...) será una empresa dura y llena de peligros, sobre todo en esta etapa inicial".

Más de medio siglo después de esa advertencia, en el país se desarrolla un proceso de actualización del modelo económico y social, que busca consolidar lo alcanzado y avanzar mediante nuevas formas de gestión, sin renunciar al socialismo.

Publicado en Última hora

Quizás el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que si incluso la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando.

La Segunda Guerra Mundial estalló cuando, el 1ro. de septiembre de 1939, el nazi-fascismo invadió Polonia y cayó como un rayo sobre el pueblo heroico de la URSS, que aportó 27 millones de vidas para preservar a la humanidad de aquella brutal matanza que puso fin a la vida de más de 50 millones de personas.

La guerra es, por otro lado, la única actividad a lo largo de la historia que el género humano nunca ha sido capaz de evitar; lo que llevó a Einstein a responder que no sabía cómo sería la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta sería con palos y piedras.

Sumados los medios disponibles por las dos más poderosas potencias, Estados Unidos y Rusia, disponen de más de 20 000 —veinte mil— ojivas nucleares. La humanidad debiera conocer bien que, tres días después de la asunción de John F. Kennedy a la presidencia de su país, el 20 de enero de 1961, un bombardero B-52 de Estados Unidos, en vuelo de rutina, que transportaba dos bombas atómicas con una capacidad destructiva 260 veces superior a la utilizada en Hiroshima, sufrió un accidente que precipitó el aparato hacia tierra. En tales casos, equipos automáticos sofisticados aplican medidas que impiden el estallido de las bombas. La primera cayó a tierra sin riesgo alguno; la segunda, de los 4 mecanismos, tres fallaron, y el cuarto, en estado crítico, apenas funcionó; la bomba por puro azar no estalló.

Ningún acontecimiento presente o pasado que yo recuerde o haya oído mencionar, como la muerte de Mandela, impactó tanto a la opinión pública mundial; y no por sus riquezas, sino por la calidad humana y la nobleza de sus sentimientos e ideas.

A lo largo de la historia, hasta hace apenas un siglo y medio y antes de que las máquinas y robots, a un costo mínimo de energías, se ocuparan de nuestras modestas tareas, no existían ninguno de los fenómenos que hoy conmueven a la humanidad y rigen inexorablemente a cada una de las personas: hombres o mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, agricultores y obreros fabriles, manuales o intelectuales. La tendencia dominante es la de instalarse en las ciudades, donde la creación de empleos, transporte y condiciones elementales de vida, demandan enormes inversiones en detrimento de la producción alimentaria y otras formas de vida más razonables.

Tres potencias han hecho descender artefactos en la Luna de nuestro planeta. El mismo día en que Nelson Mandela, envuelto en la bandera de su patria, fue inhumado en el patio de la humilde casa donde nació hace 95 años, un módulo sofisticado de la República Popular China descendía en un espacio iluminado de nuestra Luna. La coincidencia de ambos hechos fue absolutamente casual.

Millones de científicos investigan materias y radiaciones en la Tierra y el espacio; por ellos se conoce que Titán, una de las lunas de Saturno, acumuló 40 —cuarenta— veces más petróleo que el existente en nuestro planeta cuando comenzó la explotación de este hace apenas 125 años, y al ritmo actual de consumo durará apenas un siglo más.

Los fraternales sentimientos de hermandad profunda entre el pueblo cubano y la patria de Nelson Mandela nacieron de un hecho que ni siquiera ha sido mencionado, y de lo cual no habíamos dicho una palabra a lo largo de muchos años; Mandela, porque era un apóstol de la paz y no deseaba lastimar a nadie. Cuba, porque jamás realizó acción alguna en busca de gloria o prestigio.

Cuando la Revolución triunfó en Cuba fuimos solidarios con las colonias portuguesas en África, desde los primeros años; los Movimientos de Liberación en ese continente ponían en jaque al colonialismo y el imperialismo, luego de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de la República Popular China —el país más poblado del mundo—, tras el triunfo glorioso de la Revolución Socialista Rusa.

Las revoluciones sociales conmovían los cimientos del viejo orden. Los pobladores del planeta, en 1960, alcanzaban ya los 3 mil millones de habitantes. Parejamente creció el poder de las grandes empresas transnacionales, casi todas en manos de Estados Unidos, cuya moneda, apoyada en el monopolio del oro y la industria intacta por la lejanía de los frentes de batalla, se hizo dueña de la economía mundial. Richard Nixon derogó unilateralmente el respaldo de su moneda en oro, y las empresas de su país se apoderaron de los principales recursos y materias primas del planeta, que adquirieron con papeles.

Hasta aquí no hay nada que no se conozca.

Pero, ¿por qué se pretende ocultar que el régimen del Apartheid, que tanto hizo sufrir al África e indignó a la inmensa mayoría de las naciones del mundo, era fruto de la Europa colonial y fue convertido en potencia nuclear por Estados Unidos e Israel, lo cual Cuba, un país que apoyaba las colonias portuguesas en África que luchaban por su independencia, condenó abiertamente?

Nuestro pueblo, que había sido cedido por España a Estados Unidos tras la heroica lucha durante más de 30 años, nunca se resignó al régimen esclavista que le impusieron durante casi 500 años.

De Namibia, ocupada por Sudáfrica, partieron en 1975 las tropas racistas apoyadas por tanques ligeros con cañones de 90 milímetros que penetraron más de mil kilómetros hasta las proximidades de Luanda, donde un Batallón de Tropas Especiales cubanas —enviadas por aire— y varias tripulaciones también cubanas de tanques soviéticos que estaban allí sin personal, las pudo contener. Eso ocurrió en noviembre de 1975, 13 años antes de la Batalla de Cuito Cuanavale.

Ya dije que nada hacíamos en busca de prestigio o beneficio alguno. Pero constituye un hecho muy real que Mandela fue un hombre íntegro, revolucionario profundo y radicalmente socialista, que con gran estoicismo soportó 27 años de encarcelamiento solitario. Yo no dejaba de admirar su honradez, su modestia y su enorme mérito.

Cuba cumplía sus deberes internacionalistas rigurosamente. Defendía puntos claves y entrenaba cada año a miles de combatientes angolanos en el manejo de las armas. La URSS suministraba el armamento. Sin embargo, en aquella época la idea del asesor principal por parte de los suministradores del equipo militar no la compartíamos. Miles de angolanos jóvenes y saludables ingresaban constantemente en las unidades de su incipiente ejército. El asesor principal no era, sin embargo, un Zhúkov, Rokossovski, Malinovsky u otros muchos que llenaron de gloria la estrategia militar soviética. Su idea obsesiva era enviar brigadas angolanas con las mejores armas al territorio donde supuestamente residía el gobierno tribal de Savimbi, un mercenario al servicio de Estados Unidos y Sudáfrica, que era como enviar las fuerzas que combatían en Stalingrado a la frontera de la España falangista que había enviado más de cien mil soldados a luchar contra la URSS. Ese año se estaba produciendo una operación de ese tipo.

El enemigo avanzaba tras las fuerzas de varias brigadas angolanas, golpeadas en las proximidades del objetivo adonde eran enviadas, a 1 500 kilómetros aproximadamente de Luanda. De allí venían perseguidas por las fuerzas sudafricanas en dirección a Cuito Cuanavale, antigua base militar de la OTAN, a unos 100 kilómetros de la primera Brigada de Tanques cubana.

En ese instante crítico el Presidente de Angola solicitó el apoyo de las tropas cubanas. El Jefe de nuestras fuerzas en el Sur, General Leopoldo Cintra Frías,  nos comunicó la solicitud, algo que solía ser habitual. Nuestra respuesta firme fue que prestaríamos ese apoyo si todas las fuerzas y equipos angolanos de ese frente se subordinaban al mando cubano en el Sur de Angola. Todo el mundo comprendía que nuestra solicitud era un requisito para convertir la antigua base en el campo ideal para golpear a las fuerzas racistas de Sudáfrica.

En menos de 24 horas llegó de Angola la respuesta positiva.

Se decidió el envío inmediato de una Brigada de Tanques cubana hacia ese punto. Varias más estaban en la misma línea hacia el Oeste. El obstáculo principal era el fango y la humedad de la tierra en época de lluvia, que había que revisar metro a metro contra minas antipersonales. A Cuito, fue enviado igualmente el personal para operar los tanques sin tripulación y los cañones que carecían de ellas.

La base estaba separada del territorio que se ubica al Este por el caudaloso y rápido río Cuito, sobre el que se sostenía un sólido puente. El ejército racista lo atacaba desesperadamente; un avión teleguiado repleto de explosivos lograron impactarlo sobre el puente e inutilizarlo. A los tanques angolanos en retirada que podían moverse se les cruzó por un punto más al Norte. Los que no estaban en condiciones adecuadas fueron enterrados, con sus armas apuntando hacia el Este; una densa faja de minas antipersonales y antitanques convirtieron la línea en una mortal trampa al otro lado del río. Cuando las fuerzas racistas reiniciaron el avance y chocaron contra aquella muralla, todas las piezas de artillería y los tanques de las brigadas revolucionarias disparaban desde sus puntos de ubicación en la zona de Cuito.

Un papel especial se reservó para los cazas Mig-23 que, a velocidad cercana a mil kilómetros por hora y a 100  —cien— metros de altura, eran capaces de distinguir si el personal artillero era negro o blanco, y disparaban incesantemente contra ellos.

Cuando el enemigo desgastado e inmovilizado inició la retirada, las fuerzas revolucionarias se prepararon para los combates finales.

Numerosas brigadas angolanas y cubanas se movieron a ritmo rápido y a distancia adecuada hacia el Oeste, donde estaban las únicas vías amplias por donde siempre los sudafricanos iniciaban sus acciones contra Angola. El aeropuerto sin embargo estaba aproximadamente a 300 —trescientos— kilómetros de la frontera con Namibia, ocupada totalmente por el ejército del Apartheid.

Mientras las tropas se reorganizaban y reequipaban se decidió con toda urgencia construir una pista de aterrizaje para los Mig-23. Nuestros pilotos estaban utilizando los equipos aéreos entregados por la URSS a Angola, cuyos pilotos no habían dispuesto del tiempo necesario para su adecuada instrucción. Varios equipos aéreos estaban descontados por bajas que a veces eran ocasionadas por nuestros propios artilleros u operadores de medios antiaéreos. Los sudafricanos ocupaban todavía una parte de la carretera principal que conduce desde el borde de la meseta angolana a Namibia. En los puentes sobre el caudaloso río Cunene, entre el Sur de Angola y el Norte de Namibia, comenzaron en ese lapso con el jueguito de sus disparos con cañones de 140 milímetros  que le daba a sus proyectiles un alcance cercano a los 40 kilómetros. El problema principal radicaba en el hecho de que los racistas sudafricanos poseían, según nuestros cálculos, entre 10 y 12 armas nucleares. Habían realizado pruebas incluso en los mares o en las áreas congeladas del Sur. El presidente Ronald Reagan lo había autorizado, y entre los equipos entregados por Israel estaba el dispositivo necesario para hacer estallar la carga nuclear. Nuestra respuesta fue organizar el personal en grupos de combate de no más de 1 000 —mil— hombres, que debían marchar de noche en una amplia extensión de terreno y dotados de carros de combate antiaéreos.

Las armas nucleares de Sudáfrica, según informes fidedignos, no podían ser cargadas por aviones Mirage, necesitaban bombarderos pesados tipo Canberra. Pero en cualquier caso la defensa antiaérea de nuestras fuerzas disponía de numerosos tipos de cohetes que podían golpear y destruir objetivos aéreos hasta decenas de kilómetros de nuestras tropas. Adicionalmente, una presa de 80 millones de metros cúbicos de agua situada en territorio angolano había sido ocupada y minada por combatientes cubanos y angolanos. El estallido de aquella presa hubiese sido equivalente a varias armas nucleares.

No obstante, una hidroeléctrica que usaba las fuertes corrientes del río Cunene, antes de llegar a la frontera con Namibia, estaba siendo utilizada por un destacamento del ejército sudafricano.

Cuando en el nuevo teatro de operaciones los racistas comenzaron a disparar los cañones de 140 milímetros, los Mig-23 golpearon fuertemente aquel destacamento de soldados blancos, y los sobrevivientes abandonaron el lugar dejando incluso algunos carteles críticos contra su propio mando. Tal era la situación cuando las fuerzas cubanas y angolanas avanzaban hacia las líneas enemigas.

Supe que Katiuska Blanco, autora de varios relatos históricos, junto a otros periodistas y reporteros gráficos, estaban allí. La situación era tensa pero nadie perdió la calma.

Fue entonces que llegaron noticias de que el enemigo estaba dispuesto a negociar. Se había logrado poner fin a la aventura imperialista y racista; en un continente que en 30 años tendrá una población superior a la de China e India juntas.

El papel de la delegación de Cuba, con motivo del fallecimiento de nuestro hermano y amigo Nelson Mandela, será inolvidable.

Felicito al compañero Raúl por su brillante desempeño y, en especial, por la firmeza y dignidad cuando con gesto amable pero firme saludó al jefe del gobierno de Estados Unidos y le dijo en inglés: “Señor presidente, yo soy Castro”.

Cuando mi propia salud puso límite a mi capacidad física, no vacilé un minuto en expresar mi criterio sobre quien a mi juicio podía asumir la responsabilidad. Una vida es un minuto en la historia de los pueblos, y pienso que quien asuma hoy tal responsabilidad requiere la experiencia y autoridad necesaria para optar ante un número creciente, casi infinito, de variantes.

El imperialismo siempre reservará varias cartas para doblegar a nuestra isla aunque tenga que despoblarla, privándola de hombres y mujeres jóvenes, ofreciéndole migajas de los bienes y recursos naturales que saquea al mundo.

Que hablen ahora los voceros del imperio sobre cómo y por qué surgió el Apartheid.

Fidel Castro Ruz
Diciembre 18 de 2013
8 y 35 p.m.

Publicado en Nacionales
Domingo, 15 Diciembre 2013 01:00

Mal Tiempo en la tinta de otros

¿Quiénes escriben la historia? Los hombres…, por supuesto. Y casi siempre los que vencen o se creen haber vencido. De ahí, los múltiples tonos que suelen rodear a grandes gestas o simples combates, aun cuando los autores se escuden en el uso del método histórico-lógico para matizar de objetividad sus relatos. La batalla de Mal Tiempo (poblado ubicado en el municipio de Cruces, Cienfuegos), hecho de singular importancia durante la invasión de Oriente a Occidente (15 de diciembre de 1895), parece privilegiada por la tinta de varios hombres.

José Miró Argenter, General de División en el Ejército Libertador y protagonista de aquel acontecimiento, narra en sus Crónicas de la Guerra, cada detalle de la acción, casi a la manera poética con que Víctor Hugo cuenta la proeza de Waterloo en su novela Los miserables.

"El general Maceo organiza rápidamente el ataque por el frente y se lanza sobre las líneas españolas al galope de su fogoso caballo moro, que parece que no toca la tierra; al mismo tiempo lo efectúa el general Gómez con su escolta de camagüeyanos y tres escuadrones de Martí, García y Guá; él, delante de la tropa, tieso, clavado en la montura, blandiendo el alfanje que usa. Repuesta la vanguardia, acomete también, por el frente y costados; a discreción. El regimiento Céspedes nutre la escolta de Maceo; el clarín toca a degüello y la masa de jinetes se precipita como torrente furioso. Una cerca de alambre estorba la vía, pero se hiende de un tajo, y sigue con mayor empuje la impetuosa carga. Firme aun la infantería española, rodilla en tierra la mayor parte, trata de resistir con un fuego mortífero y las puntas de las bayonetas; pero nadie se para; al grito heroico de ¡arriba Oriente!, ¡al machete!, ¡viva Maceo!, abren brecha los orientales y acuchillan sin piedad durante quince minutos. No dura más tiempo todo el drama.

Aquí han caído secciones completas, con los oficiales que las mandaban; más allá, grupos de infantes y jinetes, mezclados en confusión, ruedan al filo del sable cubano. Un capitán, al frente de diez o doce hombres que le quedan, después de inferir tres balazos con su revólver a un ayudante del Estado Mayor, hace demostraciones de rendirse, pero cae también, con todos los suyos, bajo el acero insurrecto esgrimido por la gente de Guantánamo".

La trascendencia de aquella hombrada resultó tal que, según cuentan algunos cronistas de la época, hasta un danzón habanero aludió al hecho: "Se mataron 100, y 500 más, y por nuestra parte, no hubo novedad". Incluso, la prensa norteamericana, en la figura de un reportero nombrado Forner, describió el episodio.

"Todo era una frenética confusión…No había nadie que pudiera dar órdenes ni recibirlas, ni había órdenes que dar. La corneta no se hubiera oído. La caballería mambisa con sus machetes sembró primero confusión y luego terror…Pronto se pasó al combate cuerpo a cuerpo. Los soldados españoles completamente derrotados, sólo piensan en salvar sus cabezas…Los españoles pierden 150 Máuseres y 60 rifles Remington y seis cajas de munición de 10.000 cartuchos, caballos, mulas, material de primera necesidad, etc. Incluso los archivos y el estandarte del regimiento cayeron en manos de los rebeldes…Esta batalla fue decisiva para la Invasión. Si no hubieran conseguido munición en esa batalla no hubieran podido continuar".

Otra impresión más contemporánea ofrece el periodista Hilario Rosete Silva, quien a propósito del centenario del suceso, reconstruye algunos pasajes en el libro En el diario de su edad. La invasión cien años después, y echa a un lado los convencionalismos, para redimir de forma amena la historia.

"Tal vez con el paso de todos estos años, a alguien se le ocurriera derribar igual el monumento actual y restablecer el original, rematado por la imagen de la virgen de la Amargura, a quien el vulgo bautizó como el angelito de Mal Tiempo y se conserva en el museo municipal. Pero eso sería levantar un error sobre otro error. De ahí lo saludable de construir un segundo monumento, en las tierras donde en realidad ocurrió el combate, un monumento de amor y de fraternidad a los pueblos de Cuba y España, al internacionalismo, si se tiene en cuenta que allí lucharon cubanos, españoles, puertorriqueños, dominicanos y chinos".

La batalla de Mal Tiempo suscita diferentes criterios, y quienes sobre ella han escrito, coinciden en verla como una depredadora lucha que enalteció el coraje de los mambises y sus machetes, y dejó un halo de pánico en las tropas españolas.

A 118 años del acontecimiento, ¿qué más escribir sobre la tinta de otros? ¿Acaso decir que Mal Tiempo adoquinó el camino hacia tiempos mejores…?

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Los motivos se multiplicaron, y las emociones naufragaron en lágrimas. El reciente fin de semana tuvo para los cubanos una connotación especial: al acostumbrado tributo a los hombres de la Patria, caídos durante los procesos de liberación en África, se unió una jornada de duelo por la muerte del líder sudafricano Nelson Mandela.

En Cienfuegos, el cementerio Tomás Acea constituyó el centro de los actos de conmemoración. Familiares de las víctimas, asediados por una mayoría de niños y jóvenes estudiantes, evocaron algunos pasajes de la guerra en Angola, Etiopía…, y escucharon discursos de aliento tantas veces repetidos: efímera consolación para un dolor tan profundo.

Solo entonces puede comprenderse la magnitud del sufrimiento ajeno, tan íntimo, que ante el rechazo a ofrecer unas palabras a la prensa, no existe otra alternativa que la resignación. Incluso, quienes acuden a su templanza, luego terminan consternados, y a la vez, avergüenzan a quien removió su herida.

Así ocurrió durante el intercambio con familiares de José Mateo Fonseca, una de las víctimas en la región centro sur de Cuba. Bárbara Padrón, su esposa, confesó sentirse muy emocionada. “Ahora mismo concurren muchos sentimientos, mucho dolor. ¡Imagínate, él solo tenía 36 años y apenas pudo conocer a nuestro niño!”.

Tras las salvas y ofrendas, hubo espacio también para la recordación de varios aniversarios: 117 de la muerte de Antonio Maceo junto a Panchito Gómez Toro, 79 del natalicio de Frank País García, y 24 de la Operación Tributo.

Momento especial devino el homenaje a los 20 años de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Al respecto, José Arce Masó, miembro de su comité ejecutivo en esta provincia, refirió la necesidad de “perfeccionar la organización y jugar un papel más activo en la sociedad”.

Ya hacia el final, los hijos sin padres, las esposas sin maridos, las madres sin hijos…, dirigieron los pasos al Panteón de los Caídos, y allí, en medio de un silencio consensuado, dejaron reposar sus flores.

Operación Tributo: crimen de silencio sobre un amor cenizo

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Desde el pasado 3 de diciembre Cienfuegos deviene sede —como cada año— del V Taller Nacional de Ciudades Cubanas Patrimonio Cultural de la Humanidad. 

A un lado, al otro; abajo, arriba… El hombre mira alto… Mano izquierda en el mentón, repetidos movimientos corporales, lápiz y papel para posibles anotaciones o cálculos empíricos. Busca una solución. ¡Tarea apremiante! Dentro conviven tres generaciones de igual apellido; y está convencido de que, con solo fijar la vista unos segundos más, caerán libremente algunas puertas y ventanas, secciones del techo y, quizás, paredes de su casa centenaria. 

¿Qué hacer? ¿Echar abajo? ¿Salvar ya? Y, ¿con cuanto "aparezca"?

PAPEL Y PIEDRA

En honor a la verdad, tales incógnitas, así, en la misma secuencia, no suelen planteárselas todos los residentes cuyo inmueble, ubicado en unas 70 manzanas reconocidas en 2005 por su valía a escala mundial, aún demanda ¿retoques? ¡Qué decir del resto alejado del Kilómetro cero! Salarios exiguos, materiales para la construcción en oferta aún insuficiente, re-ventas ilegales al "por mayor" (precio) e inexistencia de un mercado estatal (más accesible) donde adquirir elementos a imagen y semejanza del siglo XIX —cuando se levantó la otrora Fernandina de Jagua—, colocan el mayor peso de la balanza en el platillo de los intereses individuales. Algunos "pasan" de los colectivos, y de ciertas disposiciones u ordenanzas.

Sin embargo, a juicio de no pocos urge conciliarlos. De ahí, desde su surgimiento hace más de un lustro, la Oficina del Conservador de la Ciudad de Cienfuegos (OCCC) —la más joven del país— ha asumido entre propósitos esenciales el de sensibilizar a los pobladores del área distinguida por la UNESCO, y a otros actores sociales implicados, con los tesoros materiales e inmateriales del entorno. Se verifica incluso en el tema central del V Taller Nacional de Ciudades Cubanas "Patrimonio Cultural de la Humanidad" que hoy concluyó aquí: "La interpretación del patrimonio".

Pero, ¿qué significa? Al decir del Master Arquitecto Irán Millán Cuétara, implica primero descifrar, conocer y re-conocer, valorar y sentir. Luego, esto se traduce, de forma natural, en preocupación, responsabilidad, conciencia ciudadana y, al fin, cuidado, participación.

"No llegamos a la meta cuando merecimos la Declaratoria", enfatizó Millán Cuétara.  

Durante su conferencia en la sesión teórica inicial de un encuentro organizado además "para nutrirse, aprender y reforzar vínculos de trabajo", explicó cómo tuvo lugar acá, hasta la fecha, el rescate, desarrollo e interpretación de una herencia perceptible en cúpulas, miradores o calles dispuestas en cuadrícula perfecta. En su opinión, el objetivo último de acciones específicas —dígase el uso y socialización de la maqueta alusiva a la Perla, la enseñanza de una Historia escrita a partir del 22 de abril de 1819, intervenciones constructivas y culturales, la entrega de volantes sobre regulaciones urbanas, capacitación de personal para educar y actuar— va más allá de modificar porque sí; radica en inyectar vida. Mas, "si no hay identificación con el medio, apropiación, implicación de cada uno bajo un Plan Maestro… ¡imposible!", insistió.

"Ser cubano es un orgullo, pero ser cienfueguero es un privilegio", reitera el también director de la OCCC.

Tal vez se pregunte, lector, por qué o para qué atender el reclamo. Al respecto, el Master Ernesto Guzmán Lastre, jefe del Departamento de Planeamiento del Plan Maestro en la Oficina del Historiador correspondiente a Camagüey, declaró a este semanario: "Necesitamos sumarnos todos a los procesos llevados a cabo en los centros históricos (…) Debemos crear un sentido de pertenencia real. Entonces los particulares —propietarios de viviendas o cuentapropistas en otros puntos de interés— que requieran realizar acciones de rehabilitación, por ejemplo, se acercarán más a nosotros para conocer regulaciones y solicitar los permisos pertinentes. Se preguntarán: '¿qué puedo hacer?'; '¿cómo?'. ¡Y no violar! (…) Tienen a mano instrumentos, organismos capaces de guiarle (…) Juntos podemos alcanzar metas increíbles. Eso sí, el protagonismo lo tiene la gente. Por tal motivo, apremia involucrarla tanto en la 'toma de decisiones' como en la ejecución en sus espacios públicos. Se trata de contribuir a preservar".

Dada su experiencia en la Oficina del Historiador de La Habana, Francisco Pascual Volta Díaz manifiesta la intención de compartir normativas similares a aquellas recogidas en la Carta internacional para la conservación de ciudades y áreas urbanas históricas, firmada en Washington con fecha 1987, por acuerdo del Consejo Internacional de Sitios y Monumentos Históricos (ICOMOS). Según expuso, "a expertos y a la población en general toca hacer suyo hasta el vocabulario específico: generalizar saberes. De ello dependerá la aplicación de criterios establecidos en consenso con vistas a que quienes vayan a 'intervenir' adviertan antes qué es lo valioso, amén de los calificativos 'viejo' o 'nuevo'.

"Si estás en condiciones de decidir, pues sabes cuánto mantener, se ha dado la interpretación del patrimonio. El hombre intenta resolver los problemas personales y materiales en favor propio, para mejorar sus condiciones de vida. Sin embargo, proteger lo que le ha precedido en el tiempo y pronunciarse en consecuencia le permitirá asimismo vivir mejor, en un mundo más bello".

¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?... Preservar la memoria, nuestra identidad, no parece una opción. ¿Y se ha cuestionado usted cómo llevarlo a vías de hecho en la cotidianeidad?

(*) En coautoría con Lisandra Marene, periodista de Cinco de Septiembre

Publicado en Cultura

Sábado, 30 de noviembre de 2013. El amanecer, quizás como aquel de 1956, golpea con su frialdad a unas pocas personas reunidas en la antigua gasolinera Shell -hoy Taller del Partido Comunista de Cuba (PCC)-, ubicada en La Calzada, popular arteria de la ciudad de Cienfuegos. Los rostros, acaso archiconocidos, se miran otra vez en el encuentro de siempre: un acto de redención que no deja reposar la historia.

Pero la ocasión no huele a pólvora ni a sangre, ya no hace falta; en cambio, intenta avivar el espíritu revolucionario de épocas pasadas. Entonces, junto a los recuerdos, sobrevienen los hechos. Y de repente, en la medida en que el joven Antonio Luis Álvarez García relata cuánto ocurrió, el espacio pisado se torna casi un museo.

Figuró la “Shell” entre los lugares a tomar aquí por el Movimiento 26 de Julio en aquella jornada del 30 de noviembre, 57 años atrás. La intención: ejecutar un grupo de acciones a lo largo y ancho del país, a fin de distraer al aparato represivo del gobierno de Fulgencio Batista, y facilitar así, sin contratiempo alguno, el desembarco de los expedicionarios del yate Granma.

De esta forma, en la región centro sur de Cuba se planificó el asalto a la emisora local para, desde sus micrófonos, sumar al pueblo a una lucha civil. Asimismo quedó concebida la quema de dos gasolineras, la interrupción del periódico El Comercio, la afectación eléctrica a la barriada de San Lázaro, además de la suspensión del servicio teléfonico al cuartel militar. Todo, pensado y repensado, con el propósito de aminorar las posibilidades del ejército.

A cientos de kilómetros, en la indomable Santiago de Cuba, confiaban en la avidez de los jóvenes que acá preparaban el levantamiento armado. Sin embargo, en ninguno de los lugares, la insurrección anduvo por los derroteros esperados. La embarcación no llegó en la fecha programada; lo hizo luego: el 2 de diciembre de 1956.

Perduró, al margen de la frustración, la experiencia organizativa de un movimiento aún precoz. Y desde el tinto suelo de Santiago, veteado en rojo, se esparció un sentimiento de conciencia nacional a favor de una verdadera República: inclusiva, con los mismos derechos para cada hombre, reivindicadora del proyecto social cubano esbozado, cual brújula, en la obra martiana.

Antonio Luis sabe de ello, y por eso, inserta en su oratoria tan atractivos pasajes. Un tocayo, Antonio Jesús Espino Suárez, único sobreviviente en Cienfuegos de los sucesos evocados, le narró a detalle los pormenores del acontecimiento: nombres, sitios, objetivos; incluso, anhelos personales…

Quienes asistieron este sábado a la otrora gasolinera Shell, supieron de aquel episodio contado a manera de anécdota. Entonces, tras varias canciones, y enardecidos discursos, y niños que comprometieron la palabra, la gente allí congregada retomó los azares de la vida diaria. Y, casi sin notarlo, el sol calentó la mañana…

Publicado en Historia
Miércoles, 27 Noviembre 2013 01:00

Efemérides del 27 de noviembre

El 27 de noviembre de 1958, la vida del capitán del Ejército Rebelde, Braulio Curuneaux Trimiño, es segada por una bala de cañón.

Experto en el uso de la ametralladora, deviene leyenda con su valentía en los combates de Estrada Palma, Pino del Agua y El Jigüe, entre otros.

Durante la decisiva batalla de Guisa, el Comandante en Jefe Fidel Castro le ordena ocupar la loma del Martillo o del Heliógrafo, por sus posibilidades de observación y fuego.

Al ser descubierta la posición, el tanque Sherman más cercano a esa elevación inicia el cañoneo sobre la parte superior de la ladera y hace impacto en la trinchera que ocupa Curuneaux, junto a Guillermo González y otro combatiente.

Esa misma noche, Fidel, Celia Sánchez y otros miembros del Estado Mayor de la Columna Uno José Martí van hasta el sitio donde perecieron el bravo capitán y sus dos compañeros para darles sepultura.

El día 30 Guisa es tomada por el Ejército Rebelde, y en el parte final leído por Radio Rebelde, Fidel expresa: "El más destacado oficial rebelde fue el capitán Braulio Curuneaux, veterano de numerosas acciones que cayó gloriosamente defendiendo su posición en la carretera de Guisa, por donde no pudieron pasar los tanques enemigos".

Curuneaux resulta ascendido a comandante postumamente.

1871.- Sin la existencia de prueba alguna contra ellos, ocho estudiantes de primer año de la carrera de Medicina son fusilados bajo la acusación de haber profanado la tumba del periodista español Gonzalo de Castañón.

Con sobrecogedora serenidad y la frente en alto, los jóvenes marcharon a la muerte y se convirtieron en símbolo del estudiantado y sus luchas.

1893.- Fallece en Kingston, Jamaica, Mariana Grajales Coello, madre de los Maceo.

Ante su deceso, José Martí escribe en el periódico Patria: "por el decoro de las grandezas más bellas en el silencio, sujetaremos aquí el elogio de la admirable mujer, hasta que el corazón, turbado hoy en la servidumbre, pueda, en la Patria que ella no vio libre, dar con el relato de su vida, una pagina nueva a la epopeya".

Desde el 24 de abril de 1923 sus restos reposan en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, la tierra que la vio nacer.

1953.- El revolucionario Mario Fortuny Rodríguez es asesinado en los calabozos del tenebroso Servicio de Inteligencia Militar.

Fortuny Rodríguez militó en el sector más radical del Ala Izquierda Estudiantil y sufrió prisión en 1938 en la entonces Isla de Pinos.

Desde el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, retomó la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.

1959.- La prensa anuncia el inicio de la expropiación de los latifundios mediante una resolución del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA).

1962.- Perece en un accidente aéreo la delegación cubana a la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), celebrada en Río de Janeiro, y que encabezaba el ministro de Comercio Exterior, Raúl Cepero Bonilla.

DE LA CRONOLOGÍA DE LOS CINCO

2000.- Con las primeras sesiones dedicadas a seleccionar posibles jurados, comienza en una corte federal de Miami el proceso judicial contra cinco cubanos acusados falsamente de atentar contra la seguridad de Estados Unidos.

Desde la detención, ocurrida el 12 de septiembre de 1998, contra los luchadores antiterroristas Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González, Antonio Guerrero y Fernando González se cometieron violaciones de todo tipo a sus derechos humanos y a basamentos jurídicos establecidos incluso por la Constitución norteamericana.

Publicado en Efemérides Día
Lunes, 25 Noviembre 2013 07:31

Efemérides del 25 de noviembre

Aproximadamente a las 2 de la madrugada del 25 de noviembre de 1956, parte el yate Granma del puerto mexicano de Tuxpan, con sus 82 expedicionarios a bordo, encabezados por Fidel Castro.

Atrás quedaban los difíciles días de la organización y entrenamiento del grupo que, luego de la experiencia del Moncada, se lanzaba a la lucha guerrillera contra la tiranía batistiana para comenzar a materializar el compromiso proclamado por Fidel de, en 1956, ser libres o mártires.

El histórico yate puede ser apreciado en un Memorial inaugurado en La Habana el 25 de noviembre de 1976 y que forma parte del Museo de la Revolución, ubicado en el otrora Palacio Presidencial.

1933.- Se constituye el Frente Único de Lucha de Artes Gráficas, impulsado por dirigentes marxista-leninistas y seguidores de Antonio Guiteras.

Destacados periodistas como Luis Gómez Wangüemert, José Manuel Valdés Rodríguez y Manuel Marsal contribuyeron a esta acción unitaria.

1958.- Atacan fuerzas del III Frente Mario Muñoz un convoy militar en Puerto de Moya entre Palma Soriano y Santiago de Cuba.

1959.- Es designado el comandante Ernesto Che Guevara presidente del Banco Nacional de Cuba.

1973.- Con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, es inaugurado en el Estadio Latinoamericano el XXI Campeonato Mundial de Béisbol. Cuba logra la victoria inaugural al derrotar ocho carreras por cero a República Dominicana.

Publicado en Efemérides Día

La Habana.- Él único sospechoso vivo del asesinato de John F. Kennedy, el terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles, chantajea al gobierno de Estados Unidos con su amenaza de decir todo lo que sabe, afirma en un artículo el periódico Granma.

Ha confiado a alguien secretos que destaparía si lo procesan o asesinan, como insinuó su abogado, publicó el rotativo.

El artículo, titulado Operación 40: los sospechosos, recuerda el cincuenta aniversario de la muerte del presidente estadounidense el 22 de noviembre de 1963 y vincula al magnicidio a personas que participaron antes en la Operación 40 contra Cuba y en intentos de asesinar a Fidel Castro.

Según el diario, la Operación 40 fue creada por Allen Dulles y sus miembros recibieron entrenamiento de la CIA para "poner bombas, ametrallar y asesinar dondequiera que se les ordenase".

Desde 1959 protagonizaron planes de sabotajes y terrorismo contra Cuba, como la voladura del avión de Cubana en octubre de 1976, que provocó 73 muertos.

Cuatro agentes de esa operación sobresalen como sospechosos en la muerte de Kennedy: Herminio Díaz, Eladio del Valle, Luis Posada y Orlando Bosch.

Se presume que los dos últimos estaban presentes en la Plaza Dealey el día del magnicidio y están implicados en las investigaciones oficiales y privadas, agregó Granma.

Además, el artículo contextualiza sobre los hechos ocurridos antes y durante el asesinato y determinó que no hay dudas de que hubo una conspiración y más de un tirador.

Incluso el Comité financiado por el gobierno federal así lo considera, agregó.

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