
La Habana.- Cientos de feligreses cubanos asistieron hoy a una misa dominical dedicada al presidente venezolano, Hugo Chávez, quien se recupera de una intervención quirúrgica en la isla.
Los devotos llegaron al Santuario Nacional de San Lázaro, en esta capital, para pedir por la salud del mandatario, quien atraviesa ahora por un complejo proceso de recuperación.
"Porque el Señor lo fortalezca en este momento especial", expresó el padre Sergio Cabrera, quien ofició la misa de Cuaresma que cada día 17 se celebra en ese templo en favor de la salud de los enfermos.
En esta ocasión incluiremos oraciones para el presidente Chávez, a quien la Iglesia Católica ha dedicado otras ceremonias similares en la Catedral de La Habana, La Iglesia de la Virgen de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba, y el Santuario de Regla, entre otras, recordó.
La celebración coincide con el tiempo litúrgico de Cuaresma, que en 40 días prepara a los cristianos para la gran celebración de la Pascua.
En la eucaristía estuvo presente el embajador de Venezuela en Cuba, Edgardo Ramírez, personal de la sede diplomática y jóvenes venezolanos que estudian en la isla.
Entre los feligreses, también estaban pacientes del hospital de El Rincón, sede del Santuario, donde reciben atención médica personas enfermas de lepra y otras patologías epidérmicas.
Tras su recibimiento con emotivas muestras de júbilo y respeto y el saludo a las autoridades cubanas, el Papa Benedicto XVI, considerado como el Peregrino de la Caridad, oficia en su último día de visita a Cuba, una misa ante la gran multitud congregada en la Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana, capital de la Mayor de Las Antillas.
Transcurre en el miércoles de la quinta semana de cuaresma, en sincronización con todas las iglesias católicas del mundo. Así, se marca el tiempo litúrgico de preparación para la Pascua, motivo por el cual, los sacerdotes exhiben vestimentas ornamentadas de color morado.
El Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana, expresó cuánto agradecen los cubanos esta visita de un Papa “que promueve la conciliación entre todos. Sabemos que quería cumplimentar nuestra invitación tanto como nosotros lo anhelábamos”, refirió Ortega, y recibió de manos del líder religioso un cáliz con su patena, recuerdo del memorable acontecimiento.
“¿Qué nos trae el Papa a Cuba? Dejemos la formulación de la respuesta a nuestro pueblo”, concluyó.
“Siento gran alegría de encontrarme entre ustedes”, confesó durante la liturgia de la palabra, el sucesor de Pedro, y exaltó el ejemplo del sacerdote Félix Varela, eminente educador considerado “el primero que nos enseñó a pensar”. “El padre Varela representa el camino para la verdad a través de la transformación espiritual: formar hombres virtuosos para la vida digna”, destacó.
Esta constituye la segunda ceremonia religiosa de este tipo regalada por el Sumo Pontífice al pueblo cubano, tanto creyentes como no creyentes, pues la primera tuvo lugar durante la noche del lunes en Santiago de Cuba, segunda orbe en importancia del país, ante unas 200 000 personas.
Al concluir, Su Santidad entregó La Rosa de Oro (instituida por el Papa León IX en 1049 para honrar a personalidades, instituciones y símbolos católicos) a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, en el Año Jubilar por aniversario 400 del hallazgo de su imagen en el mar.
El periplo de Benedicto XVI por la Isla da continuidad al realizado por su predecesor Juan Pablo II en el año 1998 y ambos constituyen muestras del fortalecimiento de las relaciones diplomáticas entre el gobierno revolucionario y El Vaticano.
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