
La instantánea de un osezno polar a lomos de su madre, en un inusual y singular autostop, fue tomada por una turista británica en el Ártico. Según especialistas se trata de un comportamiento común en otras especies, pero no entre los osos blancos.
Aventurando hipótesis sobre la cómoda “botella” del cachorro, algunos aseguran que las aguas podrían estar en su punto más gélido. Quizás eso explique por qué el pequeño se aferra al espinazo de su madre: en busca de calor,