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La Habana.- El líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, envió una carta a los jefes y vicejefes de las delegaciones que visitaron este país con motivo del aniversario 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

A continuación Prensa Latina transmite el texto íntegro de la misiva, publicada hoy en el periódico Juventud Rebelde.

He vivido para luchar

Queridos amigos:

El viernes 26 de julio se arriba al 60 aniversario del asalto al regimiento del Moncada en Santiago de Cuba y al cuartel Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo. Conozco que numerosas delegaciones piensan viajar a Cuba para compartir con nosotros esa fecha en la que nuestro pequeño y explotado país decidió proseguir la lucha inconclusa por la independencia de la Patria.

Ya entonces también nuestro Movimiento estaba fuertemente influido por las nuevas ideas que se debatían en el mundo.

Nada se repite exactamente igual en la historia. Simón Bolívar, libertador de América, proclamó un día el deseo de crear en América la mayor y más justa de las naciones, con capital en el istmo de Panamá. Incansable creador y visionario, se adelantó más tarde al sentenciar que Estados Unidos parecían destinados a plagar la América de miserias a nombre de la libertad.

Cuba sufrió, como América del Sur, Centro América y México con el territorio que le fuere arrebatado a sangre y fuego por el insaciable y voraz vecino del norte, que se apoderó de su oro, su petróleo, sus bosques fabulosos de sequoia, sus mejores tierras y sus más ricas y abundantes aguas pesqueras.

No estaré sin embargo con ustedes en Santiago de Cuba, pues debo respetar la obvia resistencia de los guardianes de la salud. Puedo en cambio escribir y trasmitir ideas y recuerdos, que siempre serán útiles, al menos para el que escribe.

Hace breves días, cuando observaba desde mi asiento en la parte media de un vehículo de doble tracción lo que fuera un viejo centro genético para la producción lechera, pude leer una brevísima síntesis de solo un párrafo del discurso pronunciado el Primero de Mayo del año 2000, hacía ya más de 13 años.

El tiempo borrará aquellas palabras en letra negra sobre una pared blanqueada con cal.

"Revolución [...] es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo."

Ahora se cumplen 60 años de aquel hecho ocurrido en 1953, sin duda valeroso y demostrativo de la capacidad de nuestro pueblo para crear y enfrentar a partir de cero cualquier tarea. La experiencia posterior nos enseñó que habría sido más seguro comenzar la lucha por las montañas, algo que planeábamos hacer si tomada la fortaleza del Moncada, no podíamos resistir la contraofensiva militar de la tiranía con las armas que ocupáramos en Santiago de Cuba, más que suficientes para vencer en aquella contienda y mucho más rápidamente que el tiempo invertido después.

Los 160 hombres escogidos para la operación fueron seleccionados entre 1 200 con los que contábamos, entrenados entre los jóvenes de las antiguas provincias de La Habana y el este de Pinar del Río, afiliados a un partido radical de la nación cubana donde todavía el espíritu pequeño burgués inculcado por los dueños extranjeros y sus medios de divulgación, en mayor o menor medida, influían en todos los rincones del país.

Yo había tenido el privilegio de estudiar, y ya en la universidad adquirí una consciencia política a partir de cero. No está de más repetir lo que he contado otras veces, la primera célula marxista del Movimiento la creé yo con Abel Santamaría y Jesús Montané, utilizando una biografía de Carlos Marx, escrita por Franz Mehring.

El Partido Comunista, integrado por personas serias y consagradas de Cuba, soportaba los avatares del Movimiento Comunista Internacional. La Revolución reiniciada el 26 de julio recogió las experiencias de nuestra historia, el espíritu abnegado y combativo de la clase obrera, la inteligencia y espíritu creativo de nuestros escritores y artistas, así como la capacidad que yacía en la mente de nuestro personal científico, que ha crecido como la espuma. Nada se parece hoy a lo de ayer. Nosotros mismos, a los que el azar nos designó el papel de dirigentes, nos podríamos abochornar de la ignorancia que todavía muestran nuestros conocimientos. El día que no aprendamos algo nuevo será un día perdido.

El ser humano es producto de las leyes rigurosas que rigen la vida. ¿Desde cuándo? Desde tiempos infinitos ¿Hasta cuándo? Hasta tiempos infinitos. Las respuestas también lo son.

Por ello, aunque no las comparta, respeto el derecho de los seres humanos a buscar respuestas divinas, preguntas que pueden hacerse, siempre y cuando las mismas no tiendan a justificar el odio y no la solidaridad en el seno de nuestra propia especie, error en el que han caído muchas en uno u otro momento de su historia.

Aquel atrevido intento no fue sin duda un acto improvisado; admito sin embargo que a partir de la experiencia acumulada habría sido mucho más realista y más seguro iniciar aquella lucha por las montañas de la Sierra Maestra. Con los 18 fusiles que logramos reunir después del durísimo revés que sufrimos en Alegría de Pío, en parte por inexperiencia y el incumplimiento de las instrucciones recibidas por el Movimiento en Cuba, y también por la excesiva confianza nuestra en el poder de fuego de los expedicionarios armados con más de 50 fusiles con mirilla telescópica, y su entrenamiento en tiro. Atentos sin embargo a los vuelos rasantes de los aviones de combate del enemigo, descuidamos la vigilancia en tierra y nos atacaron en un pequeño cayo de monte a pocos metros de nosotros. Nunca más nos pudo sorprender de esa forma el enemigo.

En los combates librados después siempre fue al revés, y en las acciones finales, con menos de 300 combatientes, en 70 días de incesante lucha derrotamos la ofensiva de más de 10 mil hombres de sus fuerzas élites. En los combates librados durante dos años siempre los bombarderos y cazas del enemigo en solo 20 minutos solían estar encima de nosotros. No consta sin embargo que haya muerto un solo combatiente por esa causa en aquella dura lucha. Todo cambió en las décadas siguientes con la nueva tecnología desarrollada por Estados Unidos y sumadas a las fuerzas reaccionarias en América Latina y el mundo, aliadas a ellos. Siempre los pueblos encontrarán las formas adecuadas de lucha.

Ustedes estarán allí, en el escenario del primer combate.

Cuando, después de los hechos que se consumaron el 26 de julio, un último carro se acerca y me recoge, monté en la parte trasera del vehículo repleto del personal, otro combatiente se acerca por la derecha; me bajo y le doy mi asiento; el carro parte y me quedo solo. Hasta el momento que me recogieron por primera vez en medio de la calle, con la escopeta semiautomática Browning y cartuchos calibre 12 de balines, trataba de impedir que dos hombres usaran una ametralladora calibre 50 desde el techo de uno de los pisos del edificio central de mando del amplio campo militar; era lo único que podía verse del tiroteo generalizado que se escuchaba.

Los pocos compañeros que con Ramiro Valdés habían penetrado en la primera barraca despertaron a los soldados que allí dormían y, según me explicaron posteriormente, estaban en paños menores.

No pude hablar con Abel ni otros de su grupo que desde un alto edificio al fondo del hospital civil, dominaban la parte trasera de los dormitorios. Yo consideraba que era absolutamente obvio para él lo que estaba ocurriendo. Tal vez pensó que yo había muerto.

Raúl, que estaba con el grupo de Lester Rodríguez, veía con claridad lo que estaba ocurriendo y pensaba que estábamos muertos. Cuando el jefe de esa escuadra decide bajar, toman el elevador, y al llegar abajo, le arrebata el fusil a un sargento que no hace resistencia, ni tampoco los soldados que iban con él. Toma el mando del grupo y organiza la salida del edificio.

Mi preocupación fundamental era en ese momento el grupo de compañeros que supuestamente había ocupado el cuartel de Bayamo y no tenía noticia alguna de nosotros. Por mi parte, contaba todavía con suficientes cartuchos y pensaba vender bien cara mi vida luchando contra los soldados de la tiranía.

De repente aparece otro carro: venía a buscarme; y de nuevo albergo la esperanza de ayudar a los compañeros de Bayamo con una acción en el cuartel del Caney.

Varios carros esperaban al final de la avenida donde yo pensaba tomar la dirección correcta hacia ese punto. Pero el propio compañero que conducía el vehículo que entró para buscarme no la tomó, siguió hacia la casa de donde partimos por la madrugada, allí se cambió de ropa. Yo cambié de arma y tomé un rifle semiautomático calibre 22 con punta de acero, con un poco de más alcance que la calibre 12 de balines, me puse alguna ropa y a varios pasos de allí cruzamos una cerca de púas con aproximadamente 15 hombres armados, uno de ellos herido. Otros dejaron sus armas y tomaron los vehículos tratando de buscar una salida. Conmigo iba Jesús Montané y algunos otros jefes. Caminamos horas aquella calurosa tarde por la falda norte de la Gran Piedra, una elevada montaña que trataríamos de cruzar para dirigirnos hacia el Realengo 18, un camino empinado del que Pablo de la Torriente, excelente escritor revolucionario, escribió que un hombre con un fusil podía resistir a un ejército. Pero, Pablo murió en España combatiendo en la Guerra Civil Española, donde alrededor de mil cubanos apoyaron a ese pueblo contra el fascismo. Lo había leído, pero nunca pude hablar con él, ya había viajado a España cuando yo estudiaba bachillerato.

Nosotros no pudimos ya proseguir hasta aquel realengo y permanecíamos al sur de la cordillera. La zona montañosa preferida por mí para la lucha guerrillera se situaba entre el santuario del Cobre y el central Pilón; planeé por ello cruzar hasta el otro lado de la bahía de Santiago de Cuba por un punto que conocía desde que estudié en el Colegio de Dolores, en la ciudad donde ustedes se reunirán. Gran parte de nuestro pequeñísimo grupo estaba agotado por el hambre y las fatigas. Un herido había sido evacuado y Jesús Montané que apenas podía mantenerse en pie. Otros dos, con menos responsabilidad pero más saludables, marcharían conmigo hacia el occidente de aquellas montañas. Pero los hechos más dramáticos y menos esperanzadores estaban todavía por llegar. En la tarde le dimos instrucciones al resto de los compañeros de esconder sus débiles armas en algún lugar del bosque y dirigirse aquella noche a la casa confortable de un campesino que vivía a orillas de la carretera que iba de Santiago a la playa, que disponía de ganado y tenía comunicación telefónica con la ciudad. Sin duda fueron interceptadas por el ejército. El enemigo de todas formas conocía el área cercana por donde nos movíamos. Antes del amanecer, una escuadra de la jefatura militar fuertemente armada, nos despertó con la punta de sus fusiles. Las venas del cuello, y el rostro de aquellos soldados bien alimentados, se veían latir deformadas por la excitación. Nos dábamos por muertos y en el acto estalla la discusión. Sin embargo no me habían identificado. Al atarme profundamente y preguntarme el nombre, irónicamente les doy uno que usábamos en bromas de la peor especie. No podía comprender que no se dieran cuenta de la verdad. Uno de ellos, con rostro descompuesto, vociferaba que ellos eran los defensores de la patria. Con voz fuerte le respondo que ellos eran los opresores, como los soldados españoles en la lucha de nuestro pueblo por la independencia.

El jefe de la patrulla era un hombre negro que a duras penas podía mantener el mando. ÂíNo disparen!, les gritaba constantemente a los soldados.

En voz más baja repetía: "Las ideas no se matan, las ideas no se matan". En una de aquellas ocasiones se acerca a mi y con voz baja dice y repite: "Ustedes son muy valientes, muchachos". Al escuchar aquellas palabras le digo: "Teniente, yo soy Fidel Castro"; y el responde: "No se lo digas a nadie". De nuevo el azar se impone con todas sus fuerzas.

El teniente no era oficial del regimiento, tenía otra responsabilidad legal en la región de Oriente.

Más adelante se imponen de nuevo los hechos más importantes todavía.

A los compañeros que debían desmovilizarse les doy instrucciones de guardar las armas, y después los custodiaríamos hasta el punto donde debían hacer contacto con las personas del Obispo.

La opinión pública de Santiago de Cuba había reaccionado con energía frente a los horribles crímenes cometidos por el ejército batistiano contra los revolucionarios.

Monseñor Pérez Serantes, Obispo de Santiago de Cuba, había obtenido algunas garantías favorables a sus gestiones por el respeto a la vida de los revolucionarios prisioneros. A Sarría, sin embargo, le quedaba una batalla por librar contra el mando del regimiento que esta vez delegó la tarea al más connotado esbirro de la carnicería impuesta por el jefe militar de Santiago de Cuba, que le ordenó trasladar los detenidos al Moncada.

Por primera vez en nuestra Patria los jóvenes habían entablado una lucha semejante frente a lo que fuera hasta el Primero de Enero de 1959: una colonia yanki.

Al llegar a la casa del vecino junto a la estrecha carretera que une la ciudad con la playa Siboney, un pequeño camión esperaba. Sarría me sentó entre el chofer y él. Cientos de metros más adelante se topan con el vehículo del comandante Chaumont que demanda la entrega del prisionero. Como en una película de ciencia ficción el teniente discute y afirma que no entregará al prisionero, en vez de eso lo presentará al Vivac de Santiago de Cuba y no a la sede del regimiento. Es así como el hecho rememora una inusual experiencia.

Es imposible en tan breve tiempo expresarle a nuestros ilustres visitantes las ideas que suscitan en mi mente los increíbles tiempos que estamos viviendo.

No puedo pensar que dentro de 10 años, en el 70 aniversario, escribiría un libro. Desgraciadamente nadie puede asegurar que habrá un 70, un 80, un 90, o un centésimo aniversario del Moncada. En la Conferencia Internacional sobre el Medio Ambiente, de Río de Janeiro, dije que una especie estaba en peligro de extinción: el hombre. Pero entonces creía que sería cuestión de siglos. Ahora no soy tan optimista. De todas formas nada me preocupa; seguirá existiendo la vida en la inabarcable dimensión del espacio y el tiempo.

Mientras tanto digo solo algo, ya que cada día amanece para todos los habitantes de Cuba y del mundo:

Los líderes de cualquiera de las más de 200 naciones grandes y pequeñas, revolucionarias o no, necesitan seguir viviendo. Tan difícil es la tarea de crear la justicia y el bienestar, que los líderes de cada país necesitan autoridad, o de lo contrario reinará el caos.

En días recientes se intentó calumniar a nuestra Revolución, tratando de presentar al Jefe de Estado y Gobierno de Cuba, engañando a la Organización de Naciones Unidas y a otros jefes de Estado, imputándole una doble conducta.

No vacilo en asegurar que aunque durante años nos negamos a suscribir acuerdos sobre la prohibición de tales armas porque no estábamos de acuerdo en otorgar esas prerrogativas a ningún Estado, nunca trataríamos de fabricar un arma nuclear.

Estamos contra todas las armas nucleares. Ninguna nación, grande o pequeña, debe poseer ese instrumento de exterminio, capaz de poner fin a la existencia humana en el planeta. Cualquiera de los que tales armas poseen, dispone ya de suficientes para crear la catástrofe. Jamás el temor a morir, ha impedido las guerras en ninguna parte del planeta. Hoy no solo las armas nucleares sino también el Cambio Climático es el peligro más inminente que en menos de un siglo puede hacer imposible la supervivencia de la especie humana.

Un líder latinoamericano y mundial, al que deseo rendir hoy especial tributo por lo que hizo a favor de nuestro pueblo y a otros del Caribe y del mundo es Hugo Chávez Frías; él estaría aquí hoy entre nosotros si no hubiese caído en su valiente combate por la vida; él como nosotros no luchó para vivir; vivió para luchar.

Fidel Castro Ruz

Julio 26 de 2013

6 y 5 a.m.

Publicado en Última hora

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Queridos amigos y amigas:  No se sorprendan de que sobre este uniforme verde olivo y el grado de General de Ejército, teniendo en cuenta que el mismo nació del ejército mambí, me ponga un sombrero mambí (Aplausos) y unos espejuelos oscuros, aunque me gusta mirar con claridad los ojos de mis interlocutores.

Distinguidos invitados;

Santiagueras y Santiagueros;

Orientales;

Pueblo de Cuba:

Hemos escuchado con profunda atención  las palabras solidarias y generosas de los Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, y también del Presidente de Uruguay, quien se encuentra en Cuba (en visita oficial) de visita una vez más, José Mujica, que estuvo aquí, por allá por el año 1960, cuando esta fortaleza fue convertida en escuela.  Era un joven soñador igual que hoy, pero sin reumatismo (Risas y aplausos).

Llegue asimismo nuestra gratitud a las destacadas personalidades de otros países que nos acompañan.

Saludamos al propio tiempo a los integrantes de la vigésimo cuarta Caravana de la Amistad Estados Unidos-Cuba (Aplausos), organizada por la agrupación interreligiosa Pastores por la Paz (Aplausos), continuadora del esfuerzo solidario del inolvidable Reverendo Lucius Walker.

La presencia de todos ellos en este acto, en que conmemoramos el 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, constituye una  manifestación fehaciente de apoyo y solidaridad con la Revolución Cubana y demuestra cuánto ha cambiado Nuestra América desde los días difíciles y oscuros del año 1953.

Ya entonces nosotros, y sobre todo Fidel, habíamos leído sobre las hazañas de Bolívar y otros próceres de la independencia americana y percibíamos la importancia de una región latinoamericana y caribeña independiente y unida.

En el trascendental alegato de autodefensa de Fidel, conocido como “La Historia me Absolverá”, se anticipaba cito: “… la política cubana en América sería de estrecha solidaridad con los pueblos democráticos del continente y que los perseguidos políticos de las sangrientas tiranías que oprimen a las naciones hermanas, encontrarían en la patria de Martí, no persecución, hambre y traición, sino asilo generoso, hermandad y pan. Cuba debía ser baluarte de libertad y no eslabón vergonzoso de despotismo”, fin de la cita.

La muerte prematura de Martí en combate había frustrado el anhelo que expresó en su carta inconclusa al mexicano Manuel Mercado,  “… de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

La Revolución Cubana ha sido solidaria y fiel a ese legado, aun en los momentos más difíciles, cuando se pretendió aislarla, rendirla por hambre mediante un bloqueo criminal que ya dura más de medio siglo y destruirla con todo tipo de agresiones.

Nunca olvidaremos que México, tras la prisión, nos dio albergue y después del triunfo fue el único gobierno de América Latina que se negó a dejarnos solos.

Jamás nos ha faltado el respaldo y la solidaridad de los pueblos de todos los continentes, en particular los de esta región, que siempre vieron a Cuba como parte indisoluble de Nuestra América, que unida en su diversidad avanza con determinación hacia su segunda y definitiva independencia.

Veinte años después del triunfo del Primero de Enero, se produjo la victoria de la Revolución Sandinista, que Nicaragua, llena de juventud, celebró hace una semana, con su Comandante Daniel Ortega al frente (Aplausos).

Pasadas otras dos décadas el entrañable hermano Hugo Chávez encarnó los ideales de Bolívar y multiplicado en su pueblo avanza hoy junto a su Revolución, conducida firmemente por el compañero Presidente Nicolás Maduro (Aplausos).

Marchan indetenibles los procesos de la Revolución Democrática y Cultural de Bolivia, encabezada por Evo Morales y que es símbolo de la reivindicación de los pueblos originarios (Aplausos) ; la triunfante Revolución Ciudadana, que lidera con amplio apoyo popular en Ecuador el Presidente Rafael Correa (Aplausos), representado hoy aquí por el Canciller Ricardo Patiño; los avances sociales como los de Uruguay que conduce el compañero José Mujica (Aplausos), guerrillero tupamaro, encarcelado por catorce años; los que se producen en el Caribe que lucha por el desarrollo sostenible, la justicia y la igualdad soberana, cuyos destacados líderes, los primeros ministros Rooselvelt Skerrit, de Dominica; Baldwin Spencer, de Antigua y Barbuda;  Ralph Gonsalves, de San Vicente y las Granadinas, y Kenny Anthony, de Santa Lucía, están aquí con nosotros (Aplausos).

Pese a los intentos por dividirnos para seguirnos saqueando, continúa su curso ascendente la integración de nuestros países en el ALBA, CARICOM, MERCOSUR, UNASUR, entre otros.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que Cuba se honra en presidir, prosigue su consolidación.

Aprovecho esta  ocasión para, en nombre de los cubanos y en particular de los damnificados por el huracán Sandy en las provincias de Guantánamo, Holguín y Santiago de Cuba, expresar el más profundo agradecimiento a todos los gobiernos y pueblos que generosamente nos apoyaron y apoyan en las labores de reconstrucción (Aplausos).

Hace nueve meses dicho huracán penetró al territorio nacional por esta ciudad.  La furia de los vientos alcanzó aproximadamente 200 kilómetros por hora y azotó a las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, por espacio de cinco horas, provocando la muerte de 11 ciudadanos.

Los efectos de este fenómeno meteorológico también se hicieron sentir en las provincias centrales con intensas lluvias e inundaciones.

Las pérdidas económicas totales ascendieron, después de un riguroso estudio, a casi 7 000 millones de pesos.  La mayor parte correspondió a las viviendas e inmuebles, aunque se produjeron considerables daños a la agricultura e infraestructuras vitales, como la electricidad, las comunicaciones y los viales.

Considerando la trayectoria del citado huracán, la provincia de Santiago de Cuba y en especial su capital sufrieron el mayor impacto, afectándose el 50% de su fondo habitacional, colapsó el sistema de distribución de la energía eléctrica y el telefónico. Los árboles derribados y todo tipo de escombros obstaculizaron durante días el tránsito en las calles de la segunda ciudad del país, con medio millón de habitantes.

En Holguín sufrieron en mayor medida los embates de Sandy los municipios ubicados  al noreste de esa provincia, coincidentemente los mismos que soportaron el azote del fuerte huracán Ike a su entrada a Cuba, cuatro años antes, en septiembre de 2008. Resultó dañado el 19,3% de las viviendas y buena parte de los cultivos agrícolas y cañeros.  Hasta el momento se ha dado solución al 52% de los hogares afectados.

En los municipios al oeste de la provincia de Guantánamo también se sintieron las consecuencias de este huracán, aunque los perjuicios tuvieron menor envergadura y a estas alturas ya han sido recuperados.

Regresando a Santiago de Cuba, con el concurso, en primer lugar de los propios santiagueros y el apoyo decidido del resto del país, incluyendo el aporte de los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, así como contingentes de trabajadores eléctricos y telefónicos de todas las provincias, en pocos días se restablecieron las condiciones mínimas para la vida. No se hizo esperar, y fue de los primeros en llegar, el mayor de los aportes a la situación de Santiago de Cuba, que fue enviada personalmente por el compañero Hugo Chávez (Aplausos).

En los meses transcurridos desde entonces no se ha dejado de trabajar en las labores de recuperación y como resultado de ello se ha solucionado el 42% de las viviendas afectadas. Se encuentra hoy en  ejecución un programa de construcción en toda la provincia, que permitirá aliviar perspectivamente la tensa situación existente en esta materia.

Por otra parte, el gobierno decidió bonificar el 50% del precio de los materiales de construcción destinados al restablecimiento de las viviendas dañadas, otorgar con igual propósito créditos bancarios con menores tasas de interés y mayores plazos de pagos y en los casos de derrumbes totales asumir por el Presupuesto del Estado el pago de los citados intereses, así como subsidiar a aquellos núcleos familiares de menores ingresos.

Al propio tiempo se ha avanzado en la recuperación de las instalaciones del sistema de salud pública, de educación, cultura y transporte.

Igualmente se mantiene la ejecución del proceso inversionista iniciado en el año 2004 para la rehabilitación y ampliación del acueducto de la capital provincial, que ha permitido el abasto estable de agua, con frecuencia diaria, a 30 de los 32 sectores hidrométricos de la ciudad, restando garantizar el servicio diario a las zonas de Altamira y Litoral, que hoy lo reciben en días alternos. Corresponde a las autoridades provinciales y empresas asegurar la sostenibilidad del sistema.

Estas tareas, que están siendo controladas sistemáticamente por el Gobierno Central, no han culminado y a las santiagueras y santiagueros les ratifico que edificaremos, en primer lugar con su participación directa, una ciudad cada vez más bella, higiénica, ordenada y disciplinada (Aplausos), a la altura de su condición de Ciudad Heroína, cuna de la Revolución. Además, que nadie se olvide de que Santiago (Exclamaciones de: “Sigue siendo Santiago”) sigue siendo Santiago.

Parecería un milagro que a 60 años de aquel 26 de julio estemos vivos todavía varios de los participantes  en aquellos acontecimientos, tras los cuales se desató la sed de venganza de la dictadura y fueron torturados y asesinados muchos de los combatientes capturados.

También nosotros quisimos tomar el cielo por asalto, era un sueño, lo intentamos, no pudo ser; pero exactamente cinco años, cinco meses y cinco días después, el Primero de Enero de 1959, estábamos entrando por esta puerta principal a exigir, en nombre de Fidel, el rendimiento incondicional de la guarnición de la ciudad, que pasaba de 5 000 hombres (Aplausos).

La firmeza y el decoro de Fidel, que de acusado se convirtió en acusador en el juicio a que fuimos sometidos, constituyó nuestra primera victoria.

Luego vino la prisión fecunda, el exilio en México, la recomposición de las fuerzas revolucionarias, los preparativos para la expedición del yate Granma, cuyo demorado arribo a costas cubanas impidió la sincronización prevista con el heroico alzamiento de Santiago de Cuba, organizado por el joven dirigente Frank País, el 30 de noviembre de 1956 —todavía no había cumplido 22 años, y al año siguiente, sin haber cumplido los 23, fue vilmente asesinado por los esbirros de la dictadura—; el revés de Alegría de Pio; el reencuentro con Fidel dos semanas después en Cinco Palmas,  la guerra de liberación, primero en la Sierra Maestra y más tarde extendida a otras regiones montañosas; la decisiva victoria en 74 días de incesante e intenso batallar sobre la gran ofensiva de las tropas batistianas contra el territorio del Primer Frente de la Sierra Maestra donde se encontraba la Comandancia General del Ejército Rebelde, hecho de enorme significación que, como dijo el Ché, “le quebró a la tiranía el espinazo”, y dio inicio a la contraofensiva estratégica del movimiento insurreccional.

Comenzaba así, en el verano de 1958 el viraje irreversible de la guerra que con las operaciones de las columnas invasoras, salidas de la Sierra Maestra, y las acciones de los combatientes clandestinos, condujeron al colapso militar del régimen, a la toma del poder por la Revolución triunfante y la constitución del primer Gobierno Revolucionario en la Universidad de esta ciudad.  Con la huelga general —a la que llamó Fidel desde Palma Soriano, antes de entrar a Santiago—  de la clase obrera y todo el pueblo se derrotó la maniobra de la Embajada Norteamericana para escamotear la victoria, mientras Fidel avanzaba hacia La Habana.  Esto es una apretada síntesis de una intensa historia.

Empezaría entonces una etapa mucho más difícil, que estremeció los cimientos de toda la sociedad.  A cuatro meses y medio del triunfo, en la propia Sierra Maestra y en el Puesto de Mando que utilizó Fidel en los últimos meses de la guerra, en cumplimiento del Programa del Moncada, se promulgó la primera Ley de Reforma Agraria, que enfrentó a la Revolución con los poderosos intereses económicos extranjeros y de la burguesía criolla, que financiaron y estimularon por espacio de varios años el accionar de bandas armadas, el asesinato de jóvenes alfabetizadores, adolescentes muchos de ellos; el sabotaje y el terrorismo en todo el país; la invasión por Playa Girón en abril de 1961, en vísperas de la cual se proclamó el carácter Socialista de la Revolución; la Crisis de los misiles, cuando ya Estados Unidos estaba preparando una invasión directa con sus tropas a Cuba, en Octubre de 1962 y las incesantes agresiones y crímenes contra nuestro pueblo durante décadas.

Han pasado los años, pero esta sigue siendo una revolución de jóvenes (Aplausos), como lo éramos el 26 de julio de 1953; los que combatieron y cayeron en las calles de Santiago de Cuba el 30 de noviembre de 1956. Jóvenes fueron en su inmensa mayoría quienes participaron en la lucha contra bandidos durante cinco años, desde 1960 hasta enero de 1965, aproximadamente, que en dos ocasiones, durante ese tiempo, llegaron a tener bandas activas de diferentes tamaños en todas las provincias del país, incluyendo el sur de la capital; jóvenes eran también los que derrotaron a los mercenarios en Playa Girón; los que se sumaron, incluso adolescentes, a la campaña de alfabetización, la mayoría estudiantes; los que se incorporaron masivamente a las Milicias, a las nacientes Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior; los cientos de miles de compatriotas que cumplieron misiones internacionalistas en otras tierras del mundo, el grueso de los mismos fue en Angola, como se refería uno de nuestros invitados; los que hoy prestan servicios de salud y educación —la mayoría también son jóvenes y además mujeres— en diferentes naciones; los científicos, intelectuales, artistas y deportistas que tantas glorias han cosechado; los que al llamado de la patria cumplen su servicio militar, entre ellos las muchachas que por propia voluntad se suman a esta tarea; los estudiantes de la enseñanza media; nuestros universitarios que protagonizaron con éxito el último censo de población y vivienda; los obreros y campesinos que generan en la producción y los servicios ingresos a la economía; nuestros maestros y profesores.

Esta seguirá siendo la Revolución Socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes proclamada por Fidel el 16 de abril de 1961, en el entierro de las víctimas de los bombardeos previos a la invasión de Playa Girón.  Esta, repito, porque se (lo) ha demostrado en 60 años, seguirá siendo una Revolución de los jóvenes (Aplausos).

Hoy más del 70% de los cubanos nació después del triunfo de la Revolución.  Podría decirse que convivimos en suelo patrio varias generaciones, cada una de ellas con historia y méritos propios, en correspondencia con el momento que les tocó vivir.

La  Generación Histórica va cediendo su lugar a los “pinos nuevos” con tranquilidad y serena confianza, basados en la preparación y capacidad demostradas de mantener en alto las banderas de la Revolución y el Socialismo, por las que entregaron sus vidas innumerables patriotas y revolucionarios, desde los indios y esclavos que se rebelaron contra la opresión hasta nuestros días.

Como ya se ha informado, está en marcha el proceso de transferencia paulatina y ordenada a las nuevas generaciones de las principales responsabilidades de dirección en la nación.

Para asegurar el éxito en este empeño jamás podrá descuidarse la importancia estratégica que tiene, como nos enseñó Fidel, preservar por encima de todo —repito— ¡preservar por encima de todo! la unidad de todos los cubanos dignos (Aplausos).

Compañeras y compañeros:

La ocasión es propicia para rendir merecido homenaje a los caídos a lo largo de siglos de gesta redentora.

También a Fidel, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana (Aplausos), que con su inconmovible optimismo y junto al pueblo —capaz de resistir tantos sacrificios y verdadero protagonista de esta epopeya—, nos guió a la victoria y situó en el mapamundi a nuestra pequeña isla como un baluarte de la justicia social y el respeto a la dignidad humana.

Rindamos honor a la mujer cubana (Aplausos), madre, combatiente, compañera de sacrificios, alegrías y luchas (Aplausos); a las nuevas generaciones que continuarán defendiendo por siempre los ideales revolucionarios.

Enviamos desde este histórico lugar un abrazo fraternal a los valerosos luchadores antiterroristas (Aplausos) injustamente encarcelados hace 15 años en Estados Unidos, por cuyo regreso a la Patria seguiremos batallando sin descanso.

No puede faltar en esta hora el más sentido homenaje al invicto Comandante en Jefe de la Revolución Bolivariana de la hermana Venezuela, el querido compañero Hugo Chávez Frías, discípulo aventajado de los próceres de la independencia latinoamericana y caribeña (Aplausos).

¡Gloria eterna a los mártires de la Patria! (Exclamaciones de:  “¡Gloria!”)

¡Viva la Revolución Socialista! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Hasta la Victoria siempre! (Exclamaciones de:  “¡Viva, viva!”)

Infografía: aniversario 60 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes

Publicado en Nacionales

Santiago de Cuba.- El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, intervino en el acto político cultural por el aniversario 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en la Ciudad Escolar 26 de Julio de Santiago de Cuba.

Ante 10 000 santiagueros, en representación de esa provincia oriental y de la nación, que participan en esta conmemoración y en la que hicieron uso de la palabra dirigentes latinoamericanos y caribeños invitados, Raúl saludó a los integrantes de la Brigada Pastores por la Paz y seguidamente afirmó todos ellos es muestra de la solidaridad con la Revolución cubana.

Raúl recordó cómo se han ido gestando revoluciones en América Latina, y la marcha indetenible de procesos sociales en Bolivia, Ecuador, Venezuela.

Expresó el agradecimiento a los gobiernos y pueblos que apoyan a Santiago de Cuba en las labores de reconstrucción tras el paso del huracán Sandy.

A los santiagueros y santiagueras le ratificamos que edificaremos con la participación de todos una ciudad más bella, ordenada e higiénica a la altura de su condición de Ciudad Héroe, Rebelde y Hospitalaria porque Santiago siempre es Santiago.

El mandatario cubano hizo un recuento de estas seis décadas de lucha del pueblo cubano y las incesantes agresiones y crímenes contra Cuba. Han pasado los años pero esta sigue siendo una Revolución de jóvenes como lo éramos el 26 de julio de 1953, el 30 de Noviembre y los que participaron en la lucha contra las bandas armadas por casi cinco años; los que se sumaron a las milicias revolucionarias, a la Campaña de Alfabetización, los cientos de miles que cumplieron misiones internacionalistas en otras tierras del mundo por más de 15 años.

Se refirió además, a que los que hoy prestan servicios como colaboradores de la Salud, Educación y el Deporte, también son jóvenes y por todo ello esta seguirá siendo la Revolución socialista por los humildes y para los humildes proclamada por Fidel en 1961.

Raúl destacó que la celebración era momento propicio para rendir tributo a los caídos a lo largo de los siglos de las gestas redentoras; a Fidel por su optimismo que siempre nos ha llevado a la victoria; es indispensable rendir honor a la mujer cubana, compañera de lucha, madre, al tiempo que envió un abrazo fraternal a los Cinco Héores y el deseo reiterado de que se haga justicia, y evocó la memoria de Hugo Chávez como inspirador de la unidad de los pueblos de América.

Infografía: aniversario 60 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes

Raúl Castro: "Esta seguirá siendo una Revolución de los jóvenes" (+ Fotos y vídeo)

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Santiago de Cuba.- El primer ministro de Santa Lucía, Kenny Anthony, resaltó hoy el ejemplo de Cuba y agradeció su ayuda al Caribe y a los sectores con menos recursos en el mundo.

"Cuba nos enseñó a no tener miedo y a mostrar coraje, nos enseñó que el poder no importa, sino los principios y la disposición", subrayó Anthony al intervenir en la celebración de los 60 años de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en esta ciudad y Bayamo, respectivamente.

El estadista condenó el bloqueo estadounidense a la isla, que calificó de injusto y cruel. "No hay otro ejemplo mayor de coraje como el mostrado el pueblo cubano ante esa política", recalcó.

Anthony afirmó que esta nación siempre acompañó a los pobres y marginados, porque "ha sentido el deber de ayudar a los pueblos oprimidos del mundo".

Hay países que predican la humanidad y la compasión por los desposeídos, pero son sólo palabras, muy pocos practican esos principios, pero el humanismo si prevalece en la política cubana, aseguró.

En ese sentido, recordó que tras el terremoto en Haití, en 2010, La Habana envió cientos de médicos para colaborar en su reconstrucción.

¿En nuestra generación cuantos países fueron a respaldar a los negros donde se encuentren? Pero Cuba derramó la sangre de sus hijos en ayuda de los luchadores en África, manifestó.

Vengo de una isla de apenas 160 mil habitantes, pero enorgullece decir que es autosuficiente de enfermeras, doctores e ingenieros gracias a la ayuda de Cuba, comentó.

El primer ministro consideró que el ataque al Cuartel Moncada representó una semilla que fructificó en el tiempo y fraguó la revolución más trascendental y profunda de la humanidad en este siglo.

La inspiración que nos legó el Moncada jamás morirá y siempre estará con nosotros. Todos los líderes caribeños se sintieron inspirados por esa generación, nosotros somos los hijos de ustedes, estimó.

"El espíritu de (Hugo) Chávez también está presente hoy, porque nos ayudó a construir un camino que Cuba inició. Jamás lo olvidaremos", aseguró el estadista en referencia al expresidente venezolano, fallecido a comienzos de este año.

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Caracas.- El gobierno venezolano conmemora hoy junto a Cuba los 60 años del asalto al cuartel Moncada, liderado por el Comandante Fidel Castro, acto fundamental para la lucha de liberación de Latinoamérica y del mundo en el siglo XX.

En un comunicado emitido este viernes, la cancillería recordó que el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba ha quedado inscrito en la historia contemporánea como ejemplo absoluto del coraje y entrega de la juventud martiana frente a la ignominia del entreguismo y la corrupción.

"¡La Historia me absolverá!" proclamó entonces Fidel, a los tribunales de la tiranía que temían escucharlo. ÂíLa Historia ya te absolvió, Fidel!, añadió.

Esa misma historia que vio un 26 de julio de hace 191 años a Bolívar y a San Martín unidos en Guayaquil, abriendo el camino de la independencia que tú has seguido labrando desde el Moncada hasta hoy, indicó la nota.

La misma historia que reivindica el acto heroico y patriota del Comandante Hugo Chávez Frías aquel 4 de febrero de 1992, fecha en la que comenzó a gestarse nuestra Revolución Bolivariana, y con ella, una nueva fase de hermanamiento entre nuestros pueblos.

Es la juventud rebelde del Moncada, del 26 de julio, la misma del 4 de Febrero, que ha impulsado un cambio de era, y ha hecho posible la consolidación del sueño de nuestros líderes, la unión de América Latina y el Caribe, recalcó el texto.

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Santiago de Cuba.- El primer ministro de San Vicente y Las Granadinas, Ralph Gonsalves, exhortó hoy a los cubanos a cuidar su Revolución, al afirmar que muchos en el mundo admiran a esta nación antillana.

Al hablar durante la conmemoración por los 60 años del asalto al Moncada, el líder caribeño apreció que Cuba va por un buen camino en el empeño por dejar una vida mejor a hijos y nietos, con una expectativa que alcanza a otras naciones basada en el respeto a principios de igualdad y justicia.

Reclamó el cese del bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba, condenado cada año por la inmensa mayoría de los países en la ONU, y la exclusión de la Mayor de las Antillas de la lista de gobiernos que apoyan el terrorismo, una práctica unilateral de la administración norteamericana.

Gonsalves denunció que se trata de suplantar la verdad por la mentira porque el imperio que agrede y mata en Vietnam, Iraq y Afganistán intenta condenar a otros y ha incluido en esas acusaciones de terrorismo a Nelson Mandela y su Congreso Nacional Africano en la lucha contra el apartheid.

En ese sentido, exaltó la gesta internacionalista cubana en África y recordó que antes el gobierno estadounidense apoyaba a la mafia de esta nación representada por la tiranía de Fulgencio Batista y ahora lo hace con la que desde Miami intenta debilitar el proceso revolucionario en la Isla.

Asimismo, el gobernante caribeño se refirió a los significativos acontecimientos que ocurrirán en los próximos días, con la celebración del cumpleaños 59 del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez y de la cumbre de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) en Ecuador.

Gonsalves aludió a una reciente iniciativa de las naciones del Caricom (Comunidad de Estados del Caribe) de exigir recompensa e indemnización a las potencias coloniales europeas por el saqueo y el genocidio de estos pueblos, considerada la causa fundamental e histórica de su actual subdesarrollo.

Afirmó que no será cuestión de enfrentamiento, sino de conversaciones y diálogo para enmendar errores cometidos a lo largo de la historia.

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Viernes, 26 Julio 2013 09:37

Efeméride de Cuba celebrada en Perú

Lima.- El asesor presidencial y destacado intelectual cubano Abel Prieto y su compatriota Katiuska Blanco, periodista y escritora, participaron aquí en la celebración del Día de la Rebeldía Nacional de su país, junto a personalidades locales.

Los visitantes agradecieron la presencia de embajadores y otros diplomáticos latinoamericanos, así como destacados intelectuales, dirigentes políticos y sociales, activistas solidarios y otras personalidades convocadas por la embajadora de Cuba aquí, Juana Martínez.

Prieto destacó la significación profunda que para el pueblo cubano tiene el aniversario 60 del asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, y al Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, instituido como Día de la Rebeldía Nacional, y saludó la numerosa presencia de peruanos solidarios con aquella isla.

Señaló que aquella acción, aunque no fue un triunfo militar, cambió la historia de Cuba e influye en América Latina, donde hoy se desarrolla una fuerte corriente progresista, que hizo posible la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Recordó cómo ante el triunfo de la revolución Cuba fue expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA) por presiones de Estados Unidos, que pretendieron arrancar a la isla de su seno natural, la familia latinoamericana.

Añadió que hoy, cual acto de justicia, Cuba tiene la presidencia pro témpore de la Celac, donde están, unidos en su diversidad, todos los países latinoamericanos "y no están invitados los que se creen dueños del planeta".

Prieto evocó aspectos de la gesta del Moncada y resaltó el carácter profundamente cubano y latinoamericano de la revolución cubana.

En tanto, Blanco resaltó la trascendencia histórica del asalto y expresó pasajes referidos al heroísmo de Fidel Castro y Raúl Castro en aquella acción y su lealtad fraterna y revolucionaria, incluidos en el libro Fidel Castro: Guerrillero del Tiempo.

La autora y Prieto llegaron para presentar la obra, reimpresa también aquí, en la Feria Internacional del Libro de Lima y cumplir otras actividades.

La embajadora Martínez, al presentar a los visitantes, puso énfasis en la importancia histórica de aquellos hechos, punto de partida de la Revolución cubana.

En el homenaje, la embajadora de Nicaragua y destacada cantautora, Marcela Pérez-Silva, interpretó el poema musicalizado Palabra de guerrillero, del poeta combatiente peruano Javier Heraud.

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Santiago de Cuba.- El primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, expresó hoy aquí su gratitud al pueblo de Cuba por garantizar el presente y el futuro de las nuevas generaciones.

Durante el acto central en esta Ciudad Héroe, en el este de Cuba, con motivo del aniversario 60 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el dignatario expresó su condena "a cualquier país que incluya a Cuba en la lista de naciones que auspician el terrorismo".

Según Skerrit, "si enviar miles de médicos a cientos de países alrededor del mundo es considerado terrorismo, entonces Cuba es culpable, si devolver la vista a los ciegos a partir de la Operación Milagro y derramar sangre para liberar a Angola y Sudáfrica es terrorismo, entonces Cuba es culpable".

Desde 1982 el gobierno de Estados Unidos incluye cada año a Cuba en una lista de naciones que auspician el terrorismo, considerada espuria por las autoridades de esta isla caribeña.

El gobernante de Dominica, quien ocupa el cargo desde enero de 2004, expresó su gratitud a los cubanos que derramaron su sangre para liberarse y liberar a otros pueblos de diferentes tiranías, y llamó a fortalecer las ideas que defiende la Revolución cubana.

"Cuando miramos a la economía cubana vemos los retos que este país enfrenta, por lo que debemos mostrar nuestra profunda gratitud al pueblo cubano por la solidaridad que ofrece a otras naciones del mundo", agregó Skerrit.

"Ustedes no tienen dinero y quienes lo tienen lo utilizan para emprender guerras, lo único que poseen ustedes es su propia gente y la comparten con todo el mundo, de una manera sin precedentes", añadió.

"Debemos unir nuestras manos para continuar la lucha y esfuerzos para liberar a nuestros pueblos y defender también los éxitos que esta Revolución ha cultivado hasta ahora", dijo.

Skerrit agradeció al presidente de Cuba, Raúl Castro, por invitarlo a esta conmemoración, pidió le enviara un mensaje de saludo al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, y dijo que en los próximos 60 años vamos a seguir luchando, porque la batalla no ha concluiído.

El 26 de julio de 1953, en el año del centenario del natalicio del Héroe Nacional, José Martí, Fidel Castro encabezó a un grupo de jóvenes revolucionarios que asaltaron los cuarteles Moncada, segunda fortaleza militar del país, en esta ciudad, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

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Santiago de Cuba.- El bloqueo norteamericano a Cuba tiene que terminar, exigió hoy aquí el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño.

Durante el acto que celebra los 60 años del asalto al Moncada y en el que participa el presidente cubano, Raúl Castro, Patiño condenó el "ilegal y criminal bloqueo" perpetrado por la primera potencia del mundo, Estados Unidos, contra la Isla.

Este viola las resoluciones de la ONU de las últimas décadas. Hay un consenso en la comunidad internacional de condenar esta política, expresó.

Para el canciller suramericano, será necesario acusar a la nación norteña por el atropello que comete contra el pueblo de la isla caribeña. El día que eso suceda, destacó, será el momento en el que exista el respeto internacional.

Ahora, a diferencia de antes, actuamos en bloque cuando países poderosos intentan burlarnos, acotó. En sus palabras en esta ciudad, ubicada a más de 800 kilómetros al este de La Habana, Patiño recordó la importancia del asalto al cuartel Moncada para la región. Esta acción militar fue liderada por el entonces joven abogado Fidel Castro con la intención de derrocar la dictadura de Fulgencio Batista.

Según el canciller ecuatoriano, en este aniversario también se cumplen 60 años desde que la teoría se puso en práctica. En términos tácticos, el asalto significó un revés para el recién constituido movimiento revolucionario, pero la guerra contra el yugo del régimen apoyado por el imperialismo había empezado.

Solo unos años después esa chispa se torno en un fuego liberador, añadió.

El titular de Exteriores aseguró que Latinoamérica ya no es el patio trasero de Estados Unidos. "Si otros se ofrecen para serlo, allá ellos".

En las celebraciones participan también los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; de Nicaragua, Daniel Ortega; de Bolivia, Evo Morales; y de Uruguay, José Mujica.

Además, participaron los primeros ministros de Dominica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, Roosevelt Skerrit, Kenny Anthony, Ralph Gonsalves y Baldwin Spencer, respectivamente.

Está previsto que el mandatario cubano acompañe a los estadistas visitantes a un recorrido por el museo que recuerda el asalto, así como al cementerio de Santa Efigenia, donde reposan los restos del Héroe Nacional de la isla, José Martí.

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Santiago de Cuba.- El primer ministro de Antigua y Barbuda, Baldwin Spencer, afirmó hoy aquí que Cuba es un ejemplo a imitar en valores de justicia, dignidad y autodeterminación.

Durante su alocución en la celebración de los 60 años de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, congratuló al pueblo y gobierno cubanos por la gesta.

Mucho me honra encontrarme aquí en Santiago para participar en las celebraciones, quiero felicitar al gobierno y pueblo de Cuba por el esfuerzo por preservar su historia, subrayó.

Spencer agradeció en nombre de Antigua y Barbuda a todos los cubanos por el ejemplo que son en materia de internacionalismo.

Recordó que hace 60 años un grupo de jóvenes se levantó en armas contra los males de una tiranía.

El Movimiento 26 de julio fue una expresión de un grupo de personas que luchó por el respeto a la ley, por la igualdad y la dignidad de cada cubano, dijo el primer ministro.

Hoy día, enfatizó, el gobierno de Cuba mantiene firmemente esos principios que muchos países del mundo debieran imitar.

Los líderes de la Revolución cubana son ejemplo de dignidad y coraje, recalcó Spencer al referirse a Fidel Castro, quien encabezó aquella acción militar contra el régimen de Fulgencio Batista que allanó el camino a la libertad.

Cuba es hoy una potencia en materia de salud y educación, dos sectores que desempeñan un papel decisivo en el desarrollo.

El gobierno y pueblo cubanos durante muchos años ha ayudado a mi país en esos sectores y ha propiciado importantes beneficios.

Por eso, el pueblo de Antigua y Barbuda se siente muy agradecido y seguirá apoyándolos, recalcó.

También admira la capacidad de resistencia del pueblo de Cuba ante un bloqueo de más de medio siglo impuesto por Estados Unidos, y que muestra el sentido de autodeterminación e independencia de cada cubano, añadió.

Expresó sus votos por que Cuba siga cosechando éxitos y continúe su internacionalismo en todo el mundo.

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