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Lunes, 18 Agosto 2014 16:16

El galán de la noche ( I parte)

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De niño solía dedicar parte de mis vacaciones de verano para visitar por unos días la casa de mis tíos en pleno campo. Además del disfrute de las correrías compenetres, la monta de caballos y los baños en el río, guardo en mi memoria olfativa la intensa fragancia proveniente de una mata de galán de noche, ubicada muy cerca del cuarto donde dormía.

Mis parientes siempre me advirtieron de no probar ningunos de aquellos blancos frutos en forma de ramillete. Recuerdo referían el curioso comportamiento de la madre sinsonte  que al ver a su pichón enjaulado  le proporcionaba uno de esas mortíferas cápsulas.

Ya de adulto, la curiosidad me llevó a indagar sobre las características de esta planta, que, de acuerdo a  la región de planeta, es conocida por distintos  nombres tales como   dama de noche, huele de noche, hedeondilla, hedioncilla, hediondilla, hierba del zorrillo, minoche, orcajuda negro, palo huele de noche, putanoche y cestro.

Lo cierto es que la principal característica de este arbusto de flores acampanilladas, reunidas en inflorescencias terminales, es que desprende un característico y apreciado perfume durante las horas nocturnas, motivo por el que posee su curioso nombre.

La planta en cuestión, pertenece a la especie de las solanáceas y es originaria de regiones tropicales, cuyo suave clima favorece su rápido desarrollo. El colorido de sus bellas flores varía del amarillo al blanco.
 
El galán de noche  y otras especies de género Cestrum son consideradas en Cuba como venenosas y en efecto lo son. En mayor o en menor grado  el jugo de la planta y el fruto poseen esa cualidad.

Sin embargo, ese propio extracto ha sido empleado como antiespasmódico, especialmente en el tratamiento de la epilepsia, según Standley. En  la provincia de Cienfuegos, por ejemplo, usaban el cocimiento contra las erupciones cutáneas.
 
De esta especie y de la especie hermana, C. Diurnum L., llamada galán de día o jazmín de día, dice el botánico e investigador Grosourdy que tienen propiedades tóxicas muy pronunciadas y están colocadas entre los venenos narcóticos —acres. El zumo exprimido aplicado a la dermis desprovista de su cutícula, es absorbido muy pronto y envenena con mayor fuerza y prontitud que cuando se toma por la boca. (continuará)

Sin lugar a dudas, el jazmín es más conocido y popular por la belleza y fragancia de sus flores que por las demás cualidades que posee. Los especialistas definen ese aroma como floral, cálido, animal, especiado, frutal o licorado. Es esa variedad de sensaciones olfativas la que vincula mejor al Jasminum officinale al mundo de la perfumería, a tal punto que  es la flor blanca más utilizada en esa industria.

Ahora bien, esta planta también tiene un importante valor decorativo, por lo que es de gran utilidad en cualquier jardín o parque. Además, las especies trepadoras son muy útiles con el fin de cubrir y embellecer vallas o muros, ya que, sobre todo en verano, cuando se produce la floración, este arbusto proporciona un aspecto alegre y bello.

Más, desde tiempos remotos, sobre todo en diferentes regiones de Asia  se combinaba el uso del jazmín entre sus utilidades en arreglos florales y perfumería  con el valor práctico en la elaboración de infusiones y otros menjunjes con el fin de  mitigar determinadas dolencias del organismo humano.

Entre las múltiples  propiedades medicinales de la planta está el efecto sedante que puede producir en el estado de ánimo de las personas, reducir el estrés y contribuir a la salud emocional. Tal beneficio se debe a la presencia de un compuesto orgánico llamado linalol, el mismo que proporciona el característico aroma de la flor.

Precisamente, además del linalol, las flores del jazmín contienen indol, jasmon y acetato de bencilo. Según la bibliografía consultada estos compuestos  naturales  se utilizan en la herbolaria para la elaboración de fragancias afrodisíacas, cuya  aplicación más frecuente es en masajes al cuerpo. (continuará)

Los que la conocieron decían que mi madre tenía una mano bendecida para la jardinería. Ese ángel lo acompañaba siempre, lo mismo para un trasplante que el injerto de las muchas variedades de matas de rosas que crecían en el patio de la casa.

Pero sin  lugar a dudas los mayores aciertos de esa gracia que le reconocían quienes la visitaban era la habilidad para lograr el llamado jazmín de cinco hojas, un verdadero regalo de la naturaleza, al decir de mi progenitora, pues además de la exótica fragancia posee interesantes propiedades curativas.

Se dice que esta planta es originaria de Asia, y muy difundida por todo ese continente , incluso en algunos de esos países es considerada la flor nacional. Su fama data  de hace siglos sobre todo por su dulce aroma, que se hace más intenso durante las noches.

Del Jasminum officinale, por su nombre científico, existen más de 200 variedades dispersas por todo el mundo. Si bien el aceite de las flores tiene su principal empleo en la industria de la perfumería, se le reconocen cualidades medicinales asociadas a los efectos antidepresivos, relajante del sistema nervioso, antinflamatorios, y no faltan los que le atribuyen resultados afrodiosíacos.

Muchos acudían a mi madre para procurar flores de jazmín, que luego utilizan en cocimiento para remediar determinadas dolencias. Esa infusión los abuelos la acosijaban para sanar lesiones bucales, aliviar la tos, la ronquera y algunas enfermedades de las vías respiratorias altas como la laringitis.

También de la farmacopea popular es el criterio de que tal pócima sirve para bajar la fiebre, combatir infecciones y aliviar determinados malestares estomacales. Y no faltan los consejos de aplicar el aceite de jazmín en la piel para incrementar su elasticidad, como también lo recomiendan cuando se tienen dolores musculares e inflamación. (continuará)  

La Datura o chamico es una planta psicoactiva y como la mayoría de los psicotrópicos naturales posee factores neurotóxicos. De todas las partes de este vegetal, las flores y semillas  son las más tóxicas, tal es así que más de 30 de estas últimas  pueden constituir una dosis letal.
 
Son los alcaloides los causantes de esos efectos alucinantes. Entre ellos destacan la hiosciamina, escopolamina y atropina. La actividad anticolinérgica de esos componentes  produce un delirio incontrolable de numerosas horas, cuando no la muerte, puesto que es la más venenosa de todas las solanáceas.
 
Con todos esos  antecedentes  no hay dudas de que, aunque la planta tiene aplicaciones medicinales posibles, es poco recomendable su uso casero por los venenos que posee. Luego, solo los facultativos tienen el conocimiento y la potestad para prescribirla.
 
Sin embargo, algunos textos consultados refieren su empleo en terapéutica bajo disposición médica. La atropina, por ejemplo, ha sido recomendada como antiespasmódico, broncodilatador,  astringente y acelerador de la frecuencia cardíaca. Un uso clásico ha sido en la enfermedad de Parkinson, padecimiento en el que rinde resultados buenos en manos experimentadas.

La hiosciamina, por su lado,  es un buen antiespasmódico. En tanto, la  escopolamina, a veces denominada la "droga de la verdad",  actúa como analgésico y anestésico, y en dosis inseguras actúa como alucinógeno.

El follaje de la Dacura se utiliza en veterinaria para lavar granos y heridas del ganado o emplastar heridas agusanadas. Normalmente los animales no ingieren la planta por su mal sabor; no obstante, ojo, ya que en ocasiones pueden encontrarse fragmentos de hojas o frutos  que pasan inadvertidos entre el ensilado o el pienso, y luego son ingeridos por las reses.

A unos 7 mil años antes de Cristo, para muchos rituales religiosos en la antigüedad  se empleaban   determinadas plantas  con el propósito de augurar la buena caza  para la tribu. Entre esos componentes del mundo vegetal estaba uno cuya denominación científica es Datura metel, conocida popularmente por chamico.

Se sabe que los curanderos y hechiceros egipcios dominaban bien los recursos y propiedades de estas especies que aplicaban  fundamentalmente en forma de ungüento.  Los griegos, por su parte, también conocían las cualidades curativas y delirógenas del chamico.


El sabio heleno Dioscorides, estudioso de la etnobotánica, decía que los efectos de la raíz de esta planta provocan imágenes vanas y agradables a los sentidos, si se dobla la dosis induce a la enajenación y locura durante tres días, y si se la cuadruplica, lleva la muerte.

Tal vez por esas secuelas de delirio y locura que dejan el consumo de la Datura y la forma de la flor acampanada se le nombre “trompeta del diablo”. Corroborado, además, por la aureola de magia, mitos y leyendas que se han tejido alrededor de ella, tanto en el viejo continente como el nuevo mundo.

En México, por ejemplo, desde la época prehispánica, se le nombraba toloache, que en náhuatl significa cara agachada o cabeza mirando al suelo. Quizá una de las facetas más conocidas es su capacidad y poder para las aventuras o desventuras amorosas.

La planta en sí es un arbusto de no más de un metro de altura, sus hojas y tallo despiden un olor desagradable y sus flores son alargadas y en la mayoría de las especies de color blanco. Se reproduce mediante cápsulas espinosas del tamaño de una pelota de golf que contiene numerosas semillas, las cuales  germinan con las primeras lluvias veraniegas. (continuará)

Cuenta la mitología griega que la anémona nació de la sangre que manó de un costado de Adonis, cuando este murió tras el ataque de un jabalí. Para los helénicos el nombre significa “flor del viento” y le pertenece a la diosa Venus, a la cual se le consagraba.

Pero la mística no queda ahí. Por ejemplo, los egipcios representaban en sus jeroglíficos en forma de anémona. Y otras creencias han llegado hasta nuestros días, como la de utilizar las hojas de la planta en bolsitas para talismanes eróticos.

Otros supersticiosos sostienen que para mantener el amor y la amistad y conseguir nuevos amigos hay que escribir la palabra MEHOH sobre pergamino virgen, con el jugo extraído de pétalos de anémona macerados en alcohol. El documento con la escritura  debe llevarse encima y renovarse al cabo de un año.

No faltan los que le atribuyen propiedades esotéricas cuando afirman que en  sahumerios, la flor favorece la intuición y comunica con el mundo de los espíritus.

En el lenguaje de las flores el nombre de la planta significa inestabilidad. Luego, resulta curioso y hasta extraño que muchos la aconsejen apropiada para el ramo de novia.

Lo cierto es que la anémona, o Anemone, es un género con unas 120 especies de plantas, de la familia de las Ranunculaceae que se encuentran distribuida en las zonas templadas de los Hemisferios Norte y Sur del planeta. Está estrechamente relacionado con los géneros, Pulsatilla y Hepatica, incluidos por algunos botánicos.
 
La mayoría de las especies son muy utilizadas en los jardines, sobre todo en los jardines paisajistas donde forman praderas espectaculares. Entre  las más conocidas y populares se encuentra Anemone coronaria, frecuentemente llamada anémona amapola, una planta con raíces tuberosas, con hojas divididas, parecidas al perejil, y grandes flores semejantes a amapolas.

Además de la forma, resulta muy atractiva la impresión visual que ofrece la gama de colores de sus flores, que pueden ser escarlata, carmesí, azules, púrpura y blancos.

Según consejos de abuelos, con la preparación de un aceite con pétalos de esta flor, se consigue un bálsamo excelente para los dolores de las articulaciones.
 
Entre las recomendaciones para el cultivo de la anémona cuenta que se prefiere sembrarla en suelo arcilloso, enriquecido con abono bien descompuesto, que debe estar suelto debajo de los tubérculos. En canteros se consiguen fácilmente a partir de plantar semillas.

Es aconsejable que la luz  desde semisombra a umbrío, con luz solar directa durante la mañana. En cuanto a la temperatura, si hay heladas fuertes, habrá que cubrirlas. Por su lado, tener en cuenta que esta planta se desarrollan mejor en una atmósfera húmeda.

A la hora de la siembra debe velarse porque los pequeños bulbos se planten a 5 cm de profundidad a mediados de otoño, en la tierra del jardín o en macetas para poder entrarlas en casa cuando empiecen a florecer.

El riego es aconsejable que lo efectúen frecuentemente, no abundante, más o menos diariamente, de modo que el suelo esté constantemente fresco, pero no impregnado de agua.Nunca debe estar muy seca. Al cabo de algunos años deberá reemplazar los tubérculos, ya que tienden a debilitarse. Y tenerse presente que la multiplicación es mediante división de los rizomas o por semillas.

Estas son plantas resistente a plagas y enfermedades, salvo a pulgones y caracoles.

Los tipos dese gradúan por su calidad y por las partes de la planta usada. Hay grandes variaciones en precio y en calidad dentro de las categorías, y hay muchas especialidades en té verde que caen fuera de este espectro. Los mejores tés verdes de Japón son de Yame en la prefectura de Fukuoka y de Uji, región de Kioto.

A saber, después de China son los nipones los que más gustan del té verde. Aunque también en otros países asiáticos lo producen y consumen. Son muy reconocidos el  té verde de Ceilán, de Darjeeling, de Viet Nam y el de Assam.

Tradicionalmente, los tés verdes se preparan con agua por debajo del punto de ebullición (de 80 a 90 °C). El tiempo de infusión es de 45 segundos a 1 minuto, a mayor tiempo de  se amarga y el líquido  se torna amarillo. Si se desea con mayor sabor, agregar mas té, no tiempo.

Lo primero que tenemos que hacer es determinar cuántas tazas de té queremos preparar. Debemos utilizar aproximadamente 5 g de hojas por cada unidad de medida. Colocamos estas hojas en un filtro y luego hervimos abundante agua en una olla pequeña.

Una vez que hierva el líquido colocamos el filtro con las hojas encima de una taza y vertemos el agua hirviente, dejamos que se empapen las hojas dos o tres minutos, lo dejamos enfriar y listo. ¡Así tendremos una sabrosa taza de té verde tradicional!

Por norma general todos los tés tienen propiedades y nutrientes comunes, como por ejemplo fluoruro, que protege el esmalte dental y actúa como defensa con las enfermedades de las encías.
 
Otra de las cualidades que se le atribuye a esta planta es que previene la formación de cáncer (pulmón, colon y piel). Por otro lado, resulta un excelente antioxidante que también previene muchas enfermedades cardíacas, y que ayuda a eliminar numerosas toxinas y desechos del cuerpo.

No obstante a los numerables beneficios que reporta para la salud humana, el té verde contiene cafeína, aunque en un nivel inferior al té negro, en relación al peso y al café.

En el caso particular de la cafeína, los efectos secundarios de la infusión pueden provocar insomnio, nerviosismo, irritabilidad, alteraciones del sueño, vómitos, diarreas, gases, temblor, acidez, mareos, confusión, aumento de la tensión arterial y zumbidos, entre otros malestares.

En tanto, dado que las bases xánticas tienen una acción diurética, se puede observar un aumento de la producción de orina, pudiendo provocar deshidratación. Precisamente por este efecto el consumo del té verde puede alterar la absorción de minerales como el calcio y hierro, vitaminas en el caso de la B1, y acelerar la excreción de potasio.
 
En cuanto a su contenido en taninos, si se toman infusiones concentradas o en ayunas, puede provocar náuseas y vómitos, irritando la mucosa del estómago y el colón, aunque este efecto es más marcado en el té negro. Para contrarrestarlo se aconseja acompañarlo con la ingesta de algún sólido.

De estar diagnosticado y tomando algún medicamento debe tener la precaución de que si es del tipo IMAO (inhibidores de la mono-amino-oxidasa), tenerse en cuenta, que la teína presente en el té verde puede causar problemas. Esas mismas medidas se aconsejan adoptar si está sometido a un tratamiento con fármacos como adenosina, quinolona, medicamentos que retardan la coagulación sanguínea; clozapina, dipiridamol, estrógenos, fluvoxamina, litio, riluzole y verapamilo. (continuará)
 

Estudios recientes sobre el té verde dan cuenta de que existe un vínculo entre el consumo de esta bebida y una menor incidencia de una variedad de cánceres en la población, con resultados mixtos.
 
Los adeptos a esta milenaria infusión  asocian sus beneficios para la salud a múltiples factores que luego repercuten en un mejor funcionamiento del organismo. En síntesis, tanto los amantes del mundialmente extendido producto como investigadores y científicos lo señalan como muy beneficioso paran la función de cognición.

Otros estudiosos le atribuyen propiedades a favor de la detención de ciertas enfermedades neurodegenerativas, tales como el Alzheimir y que sirve para el tratamiento de esclerosis múltiples.
 
Tal presupuesto se basa en que las cualidades presentes en la composición del  té verde impide la degradación de las membranas celulares, mediante la neutralización de la propagación de los radicales libres, los que se producen durante el proceso de oxidación.

Y no faltan quienes aseguran su efectividad para  contrarrestar los efectos de artritis.
También apuestan por sus beneficios en la reducción del colesterol LDL, así que con el aumento de la lipoxidación –que ayuda a utilizar la grasa como fuente de energía- y aumento del metabolismo.

Algunos científicos han demostrado  que el consumo del té verde está asociado a la   prevención del descenso de células T inmunes por causa del VIH.  En pruebas de laboratorio, la sustancia EGCG, que se encuentra en la planta, impide que el VIH ataque las células-T. Sin embargo, no se sabe si esto tiene algún efecto similar sobre los seres humanos todavía.

Según reportes, un estudio en 2006  realizado en Japón, mostraron que los adultos que consumían tres o más tazas de té verde al día tenían un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y cáncer.
 
Esos resultados, de acuerdo a criterios especializados, son muy alentadores pues  se espera que la ingestión de la bebida contribuiría sustancialmente a la prolongación de la esperanza de vida, teniendo en cuenta que esos dos padecimientos  son las dos causas principales de muerte en todo el mundo.

En el propio año  de 2006, investigadores de la Facultad de Medicina de Yale, abordaron la llamada “paradoja asiática”, en lo que se refiere a tasas más bajas de enfermedades cardíacas en ese continente.

Tras esos análisis científicos se especuló con que los 1,2 litros de té verde al día consumidos proporcionan altos niveles de polifenoles y otros antioxidantes. Estos compuestos pueden funcionar de varias maneras para mejorar la salud cardiovascular, incluyendo la prevención de la segregación plaquetaria y la mejora en los niveles de colesterol, asociado a la reducción de la lipoxidación del colesterol LDL, como se ha dicho antes. (continuará)

Se dice que fueron los chinos quienes descubrieron el hace miles de años. Su  más remota referencia como una ayuda de la salud data de 2 737 antes de Cristo.  Lo cierto es que al principio siempre fue una bebida costosa a la que solo accederían segmentos opulentos de la población.
 
El té verde, a  diferencia del negro,  las hojas se recoge frescas y después de someterse a la torrefacción, se prensan, enrollan, trituran y  luego  se secan.  Los principales países productores de esta infusión son  la propia China, Japón y Vietnam.

Desde el punto de vista de los que le reporta a la salud humana esta planta,  sus bienhechores afirman que tiene un efecto positivo en los cinco órganos vitales, especialmente el corazón.
 
El hecho es que se ha demostrado que contiene importantes cantidades de L-teanina, una sustancia nootrópica y adapto génica que potencia la actividad cognitiva, induciendo la neurogénesis, y mejorando procesos cognitivos tales como memoria, atención, concentración y aprendizaje.

Entonces, ahora resulta que una investigación reciente le  aportan al te verde  la primera evidencia de  mejora sustancialmente  la memoria de trabajo, la que  a corto plazo  nos permite recordar durante unos instantes, sin necesidad de tomar nota, por ejemplo  un número telefónico que no sabíamos y que nos acaban de decir. Esta función del cerebro la empleamos miles de veces al día y es la que nos permite realizar trabajos de cierta complejidad, por fases, de una manera lo bastante fluida.

Ya en  estudios anteriores, se había analizado concienzudamente los ingredientes de esta planta en el marco de investigaciones sobre sustancias anticancerígenas. Sin embargo, la comunidad científica se ha estado preguntando sobre la influencia positiva de esta bebida en el cerebro humano.

Tales interrogantes desembocaron en las pesquisas para determinar los efectos beneficios de la infusión   sobre el rendimiento cognitivo. Con esas premisas en la Universidad de Basilea, en Suiza, han comprobado que el extracto del té verde incrementa la conectividad efectiva del cerebro, es decir, la influencia causal que un área de ese órgano ejerce sobre otra.
 
Este efecto sobre la conectividad también llevó a una mejora en el propio rendimiento cognitivo durante unos experimentos: Los sujetos de estudio tuvieron resultados significativamente mejores en tareas de memoria de trabajo después de tomar extracto de té verde.

En las pruebas llevadas a cabo por los equipos de investigación de los profesores Christoph Beglinger y Stefan Borgwardt, los sujetos de estudio, hombres sanos todos ellos, recibieron una bebida no alcohólica que contenía varios gramos de extracto de té verde, antes de resolver tareas para las que era vital usar la memoria de trabajo.
 
Según la propia información bridada por NCYT Amazings, vía Internet, los científicos analizaron, mediante imágenes captadas por resonancia magnética, cómo afectaba ese consumo de extracto de té verde a la actividad cerebral de los hombres. Las secuencias mostraron una conectividad aumentada entre la corteza parietal y la corteza frontal.
 
Los investigadores  lo correlacionaron de forma positiva con una mejora en el rendimiento de los participantes en la realización de las tareas. Ello sugiere, tal como apunta Borgwardt, que el té verde podría incrementar la plasticidad sináptica a corto plazo del cerebro. (continuará)