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Siempre oí decir que mi madre tenía  mano santa para el injerto de rosas. De niño no comprendía bien tal elogio, pues mi visión del mundo vegetal solo se limitaba a distinguir en una sola planta flores de diferentes tamaños, colores y tonalidades.

Con el tiempo y el interés en saber más sobre el asunto me  llevó a conocer esa fascinante práctica.  Supe, por ejemplo, que es una técnica conocida desde la Antigüedad. Está documentado en China desde comienzos del I milenio a. C., y en Occidente, ya la Grecia clásica la conocían.
 
El griego Aristóteles describe con bastante detalle los métodos empleados en su época, y los escritores agrícolas romanos las documentan asimismo. Aunque el interés en la práctica continuó y se estimuló en el Renacimiento.

No sería hasta el siglo XVII en que Henri Louis Duhamel estudiase la función de los tejidos en el proceso de injerto, investigaciones continuadas por Hermann Vochting que sentaron las bases de los conocimientos modernos sobre el asunto.
 
A partir de los años 1920 se cuenta con descripciones científicas del injerto en púa, y a partir de los '50 se popularizó en cucurbitáceas y solanáceas. La extensión del cambium en éstas es la que parece favorecer su aplicación.

De manera general  injertar consiste en un método de propagación, en el cual los tejidos de una planta son fusionados con los tejidos de otra. Cuando se prenden rosas, una mata es usualmente seleccionada por sus raíces fuertes y saludables, y la otra, llamada vástago, resulta elegida por sus flores.
 
El tejido del vástago contiene los genes con los rasgos que el jardinero espera duplicar como resultado del proceso del injerto, como el color, la dureza y la fragancia. Injertar rosas no es difícil, pero por lo regular requiere paciencia y práctica. (continuará)

La poda ornamental o topiaria consiste en crear y mantener un arbusto o árbol con una forma determinada, recortando regularmente las brotaciones que sobrepasen el perfil establecido. Este tipo de poda es muy característica en los jardines geométricos formales y en los jardines japoneses. En muchos casos, constituyen verdaderas obras de arte escultóricas.

Para lograr tales resultados es necesario observar determinados requerimientos. Desde el año de la plantación y los dos o tres años siguientes pode para provocar numerosos brotes. Mientras más retoños tenga, más la topiaria será bonita y densa.
 
Atención, los arbustos se desarrollan generalmente a la cabeza en detrimento de la base. Si no intervenimos desde el principio, este fenómeno es difícilmente recuperable. Pode así más severamente y vigile con más atención las partes altas que las bajas. Siga después lo más precisamente posible la forma existente empezada por el vivero o la que usted haya imaginado.

Los años siguientes cercene regularmente pero no se fíe solamente  a ojo de buen cubero, pues, a veces , es demasiado impreciso por un principiante. Use un gálibo o una cuerda como los profesionales. Recorte evitando hacer agujeros, tome a menudo una distancia para asegurarse de que no poda excesivamente su planta.
 
Sacuda con la mano la parte que acaba de cortar para hacer caer los cortes y juzgar mejor el trabajo realizado. No desmoche nunca las ramas de estructura internas, estas tienen forzosamente ramificaciones que llevan hojas hacia el exterior de la forma.
 
Lo mejor es intervenir cada dos meses aproximadamente. Los menos asiduos podrán contentarse con tres podas al año; en primavera (marzo-abril), finales de mayo y finales de septiembre.

No dude en crear formas libres, originales y llenas de fantasía. Obtendrá así,  obligatoriamente, con mucha paciencia, buenos resultados. Evite un trazado sutil, con ángulos agudos, estilice al máximo la forma deseada para facilitar el empalizaje y sobre todo la poda posterior. Use preferentemente una especie con hojas pequeñas que le permitirá de bien resaltar la forma.

Por último, para definir el porte imaginado, construya una estructura a base de hilo de hierro y de alambrada de gallinero. Si no es « manitas » o si la creatividad no viene, es posible encontrar rejillas preparadas.

Con tales consejos, usted puede iniciarse en este fascinante mundo del arte topiario; por la primera vez se empieza.

Martes, 29 Septiembre 2015 10:27

Usted puede podar sus árboles (V Parte)

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La jardinería es un arte. Al menos así lo demuestran las obras forestales de quienes asombran por su ingenio y creatividad en residencias, parques, plazas y otros espacios públicos.

La poda que observa esos requerimientos ornamentales recibe el nombre de topiaria, una práctica que consiste en dar formas artísticas a las plantas mediante el recorte con tijeras dedicadas a este fin.
 
El vocablo deriva de la palabra latina topiarius 'jardinero-paisajista ornamental', creador de topia o 'lugares', una palabra griega que los romanos aplicaron también a los paisajes interiores ejecutados al fresco.

Tal oficio tiene su  origen  en la floricultura de los romanos y continuó durante el Renacimiento italiano, llegando a alcanzar su punto culminante con André Le Nôtre, diseñador de los jardines de Versalles en 1662, que dio a las plantas (principalmente al boj) formas cónicas y piramidales.

En el estilo de los jardines del periodo victoriano en la Inglaterra del siglo XIX, las formas utilizadas en el arte topiaria eran redondeadas, medias lunas, rombos, corazones, arcos y mariposas.

Para dar la conformación deseada a una planta se necesitan normalmente unos cuantos años de intervenciones, que consisten, entre otras técnicas, en utilizar muelles y armazones metálicos destinados a guiar el crecimiento y darle formas que de otro modo no se podrían conseguir.

Algunas de las especies vegetales utilizadas, además del boj, son las de los géneros Ligustrum (olivillas), Lantana (lantana), Lonicera (madreselvas) y Hedera (hiedra), el Prunus laurocerasus (o laurel cerezo) , el ciprés y el romero.(continuará).

Lunes, 07 Septiembre 2015 10:27

Usted puede podar sus árboles (III Parte)

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La poda  ayuda a que los árboles crezcan fuertes y se vean atractivos y bien cuidados. Esta operación es aconsejable con el objetivo de quitar las ramas dañadas, facilitar el crecimiento o darle a la planta una forma distintiva. Ojo, resulta muy  importante hacerlo de manera correcta a fin de evitar dañarlo.

Algunos consejos útiles le podrían servir para acometer el corte de las partes que usted desea eliminar, así que ahí les va los pasos esenciales a seguir antes de comenzar:
 
1-Identifica las ramas principales del árbol que vendrían a conformar su “esqueleto”. Evita eliminar estas ramas.

2.-Suprime las ramas que estén dañadas. Ya sea que las haya dañado una tormenta o cualquier otro evento, si las hay  quebradas éstas deben ser podadas para que el agua y los nutrientes que están consumiendo sean redistribuidos a las sanas.

3.-Reduce la densidad de ramas en áreas donde haya aglomeración. Para crecer sanos los árboles necesitan que haya buena circulación de aire entre sus ramas. Cuando hay ramajes demasiado cerca uno de otro se favorece el crecimiento de hongos y se atrae más insectos.

4.-Elimina las ramas que estén creciendo hacia adentro, hacia el centro del arbusto. Éstas causan desorden y no son sanas.

5.-Poda ramas que causen obstrucción. Ya sea que se trate de  bajas que bloqueen el paso o altas que pongan en peligro los cables de tensión, está bien cercenar  las que causen algún tipo de molestia.

6.-Poda ramas para contribuir a dar forma al árbol. Si quisieras que tu árbol tenga una forma más redondeada o prolija poda las ramas que sobresalgan en ángulos extraños; unos cuantos cortes harán una gran diferencia.

7.-Poda lo menos posible. Cada corte que haces expone a tu ejemplar a una infestación de hongos e insectos, ya que estás quitándole la corteza protectora. Elimina sólo lo que sea absolutamente necesario y nunca excluyas más del 25 por ciento de las ramas de un árbol. (continuará)

La poda de los árboles es muy importante si queremos mantenerlos en forma, pero la misma no se puede realizar de cualquier manera ni en cualquier época. Luego, tal operación requiere observar  determinados requerimientos, digamos técnicos y botánicos, y a la vez buscar el momento idóneo para hacerlo.

En general, cuando hablamos de poda de árboles, podemos hacer referencia a tres tipos   diferentes, de acuerdo con el objetivo que deseemos alcanzar:

Existe la denominada poda de formación que se lleva a cabo en los primeros años de vida de la planta, y sus finalidades son  guiarlo para lograr una estructura de ramas principales fuertes y bien distribuidas, y situar la copa a una determinada altura del suelo.

Debemos tener en cuenta que si este tipo de corte no se realizara en el tiempo y momento justo, seguramente obtendríamos un árbol totalmente libre, pero de poco aspecto ornamental y muy salvaje o desordenado.

Una vez realizada la poda descrita en los párrafos anteriores, cuando nuestro ejemplar ya ha crecido y está bien formado, con una copa a determinada altura y ramas principales fuertes, de por vida tendremos que realizar la poda de mantenimiento.

Entonces, este paso lo ejecutamos con el objetivo final de eliminar todo tipo de elemento de la planta que sea perjudicial, como ramas secas, que molesten al paso de las personas o toquen cables, sacar el ramaje excesivo de la copa, etc. En esta modalidad se incluye una a la cual se denomina “topiaria”, y que consiste en dar a las copas formas geométricas.
 
Por último se tienen  las podas excepcionales. A la verdad que éstas no suelen ser bien vista por los expertos, pero es muy común verla en el paisaje de la ciudad, tanto en la calle como dentro de los hogares. Se dice que a este tipo de tala solo se debe recurrir en casos muy extremos.

Esta forma de cortadura tiene por característica el hacer desaparecer toda la copa de los árboles con una motosierra. Recibe dos nombres, dependiendo de hasta qué altura se elimina la copa: terciado o desmochado. La primera consiste en cercenar las ramas dejando una tercera parte de su longitud, mientras que en el desmochado solo se deja el tronco, seccionando todas las ramas.

El momento ideal para podar un árbol es a finales del invierno (para evitar los días de fríos intensos). Si lo hiciéramos en primavera o verano, también eliminaremos muchas hojas y el árbol sufrirá más, además podemos provocar que la planta se debilite y deje de crecer.

Otra ventaja es que durante el período invernal, al no tener tantas hojas, podemosvisualizar mejor las ramas y así saber con exactitud cuál debemos cortar. (continuará)

La poda de árboles y arbustos constituye una acción beneficiosa, tanto para la planta como para el hombre. Tal es así que hecha con cuidado y correctamente, la operación puede incrementar el rendimiento del fruto, amén de darle una mejor estética al  arbolado.

En producción forestal, por ejemplo, es empleada para obtener fustes más rectos y con menos ramificaciones, por tanto de mayor calidad. En arbóreo urbano su utilidad es, por un lado, prevenir el riesgo de caída de ramas, y por otro controlar el tamaño de las especies cuya ubicación no permite su desarrollo completo.

Con frecuencia, en jardinería, se utiliza la poda para conseguir formas artificiales en las matas. Bien ejecutada y repetida con la periodicidad adecuada tiende a aumentar el valor ornamental de los mismos.
 
Empero, no siempre el resultado es el deseado debido a que con frecuencia se practica de forma inadecuada (mutilaciones como el desmoche), ocasionando pudriciones de la madera que acortan la vida de los árboles e incrementan el riesgo de rotura de ramas.
 
En tanto, una tala demasiado radical  a menudo compromete su supervivencia. Luego, cada ejemplar exige un tipo de poda diferente. Como norma general las podas más importantes son:

De copa, desmochar o descopar: Se realiza en el primer año, consiste en cercenar la rama

principal de la copa para favorecer la ramificación.

De formación: Este tipo se comete al cabo de varios años, para dar una forma adecuada a la planta.

De aclareo: Se trata de cortar ramas enteras, a veces se hace a la vez que la de formación. Ayuda delinear  la copa.

De invierno: La ejecutan en la estación de invierno sobre árboles de crecimiento lento o poco vigoroso. Frena la formación de flores.

De verano o poda verde: Tiene como finalidad regular el crecimiento.

Las podas de ramas viejas y secas es aconsejable para prevenir que exista una excesiva cantidad de madera seca que permita una gran combustión en caso de incendio. Son podas de limpieza.(continuará)

En mucho países tropicales es conocido el bilimbí o pepinillo, como también le llaman, por sus propiedades en la gastronomía o la medicina popular tradicional.
 
Algunas villas del distrito de Thiruvananthapuram, en la India, por ejemplo, el fruto  lo utilizaban en la farmacopea local para controlar la obesidad. Ello condujo a estudios sobre sus cualidades antihiperlipidémicas.

Por su lado, en Aceh, Indonesia, es preservado secando los frutos al sol, cuya denominación resulta asam sunti. Tal modo de preparación  puede reemplazar al mango para fabricar el chutney. En Malasia, es utilizado para conformar una mermelada dulce.

En Kerala, India, lo emplean para obtener el pickles, mientras que en la zona de Karnataka, Maharashtra y Goa el fruto es consumido crudo con sal y especias.

En Seychelles, a menudo se le distingue como ingrediente para darle un sabor fuerte a numerosos platillos de la cocina criolla, especialmente a platillos a base de pescado. Se lo emplea a menudo con pescado asado y también (casi siempre) en un platillo de carne de tiburón, denominado satini reken.

Han experimentado con varias formas la propagación de la Averrhoa bilimbí, por su nombre científico. La mayoría de los esfuerzos en el injerto no han rendido éxito apreciable, aunque se han logrado injertos por escudete, utilizando un corte de una yema no peciolada, madura, marrón, de 1 3.8 - 5 cm de largo.
 
En algunos países asiáticos se ha apuesta a la propagación por acodos aéreos durante muchos años. Ahora bien, la forma más extendida en todo el mundo y con mejores resultados es la multiplicación de la planta por semillas.

Quien lo ve por primera vez no puede sustraerse del curioso espectáculo que ofrecen los ramilletes de sus frutos por tronco y ramas. Se trata de un árbol que responde al nombre de bilimbí, cuya denominación científica es Averrhoa bilimbí.

Según la bibliografía consultada esta planta es originaria de las Islas Molucas, pero su cultivo se ha extendido a otras regiones del Asia y también a las Américas, en especial en zonas tropicales, por lo que es muy sensible al frío. Aunque se desarrolla mejor en suelo rico, húmedo y bien drenado, crece y fructifica muy bien en terrenos arenosos o de piedra caliza.

Además de utilizarse como alimento por sus tantas cualidades culinarias, en muchos de los países donde crece aprovechan sus propiedades medicinales para emplearlo como remedios caseros en un sinnúmero de padecimientos y enfermedades.

En Filipinas, por ejemplo,  las hojas la aplican como una pasta o emplastos para la picazón, inflamaciones de la glándula parótida (glándulas productoras de la saliva) y el reumatismo, además de resultar eficaz contra las erupciones en la piel. En otros lugares, es colocada sobre las mordeduras venenosas de alimañas.
 
Los malayos comen las hojas frescas o fermentadas como tratamiento para las enfermedades venéreas. Una infusión de las hojas o la flor es un buen remedio en combatir la tos y se toma después del parto como un tónico. Una decocción de las hojas es aconsejable a fin de aliviar la inflamación del recto.
 
La pasta de bilimbis encurtidos en vinagre se unta a todo el cuerpo para acelerar la recuperación después de una fiebre. En tanto, un sirope preparado a partir de la fruta puede ingerirse como una cura para la fiebre y la inflamación y para detener el sangrado rectal y aliviar las hemorroides internas.
 
El jugo  de los frutos -conocidos también por pepinillos- debido a su contenido en ácido oxálico, es útil para blanquear las manchas de las manos y las manchas de óxido de la tela blanca, sirve también como deslustrador del latón. (continuará)

En Cuba son muy populares unos pequeños frutos que los isleños conocen por pepinillo. Su uso más frecuente lo es en encurtidos, pero hay quienes confeccionan con ellos mermeladas y otras golosinas.

Este obsequio de la naturaleza proviene de un árbol atractivo y de larga vida, que puede alcanzar hasta 10 metros de altura. Tiene un tronco corto, dividido en ramas verticales; sus flores son pequeñas y fragantes y el fruto es comestible. Se conoce por bilimbí en la India y en otros países.
 
El Averrhoa bilimbi, por su nombre científico, es nativo de las Islas Molucas, se encuentra en toda Indonesia, y está semisalvaje en Filipinas. Además es muy cultivado en Ceilán y Birmania.

Según cuentan, en las postrimería del siglo XVIII fue llevado de la isla de Timor a Jamaica y después de algunos años lo plantaron en Cuba y Puerto Rico, Trinidad y Tobago, y en las tierras bajas de Centroamérica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Surinam, Guyana y Brasil, e incluso en el norte de Argentina.

El fruto de bilimbi es considerado demasiado ácido para comer crudo, pero en Costa Rica, las frutas verdes sin cocer se preparan como un condimento que se sirve con arroz y frijoles. Se utiliza como acompañante para el pescado y la carne.
 
En estado maduro con frecuencia se añaden a los encurtidos en el Extremo Oriente. El jugo es muy popular para hacer bebidas refrescantes del tipo de la limonada.
 
En la gastronomía suele utilizarse en la confección de salsas agridulces, y se usa mucho en conservas. Para reducir la acidez, primero se pincha y se sumergen en agua durante la noche, o en agua salada por un corto tiempo y luego es aconsejable hervirlos con mucha azúcar para hacer mermelada o jalea ácida.
 
Los frutos medio maduros se salan, ponen al sol, y luego colocar en salmuera y vinagre, de esta forma pueden conservarse durante 3 meses. Las flores a veces se guardan con azúcar. (continuará)

Si bien las grosellas más famosas son las  rojas, negras y blancas, también por este nombre es conocido el fruto de un árbol, de la familia Euphorbiaceae, que puede alcanzar hasta 9 metros de altura, con la corona esparcida y tupida, las ramas principales ásperas, en general de aspecto parecido al Bilimbi.

Los frutos de la grosella verde o Phyllanthus acidus Skeels, según la denominación científica, se desarrollan densamente, formando espectaculares masas. La cereza es achatada con 6 a 8 costillas, de 3/8 a 1 pulgada (1-2.5 cm) de ancho, de color amarillo pálido a casi blanco cuando está totalmente maduro; ceroso, carnoso, crujiente, jugoso, muy ácido. Fuertemente arraigado en el centro hay un núcleo duro, nervado, que contiene 4 a 6 semillas.
 
Esta especie se cree que tienen su origen en Madagascar y que de allí se han llevado a las Indias Orientales. En América fue  introducida en Jamaica desde Timor en 1793 y se ha extendido por todas las islas del Caribe, las Bahamas y las Bermudas.
 
De igual forma ha encontrado un ambiente propicio para su naturalización en el sur de México y las tierras bajas de Centroamérica, y de vez en cuando es cultivado en Colombia, Venezuela, Surinam, Perú y Brasil.

Desde el punto de vista alimenticio, a este tipo de grosella se  le aprovecha la pulpa fundamentalmente. Así, cruda en rodajas, se cubre con azúcar y se deja reposar en la nevera durante un día. El azúcar extrae el jugo y modifica la acidez de modo que el jugo  puede usarse como una salsa.
 
En Indonesia, la tarta de pulpa, se añade a muchos platos como saborizante. El jugo se utiliza en bebidas frías en las Filipinas. En la cocina de Bahamas remojan toda la fruta en agua salada durante la noche para reducir la acidez, y luego las enjuagan, hierve una o dos veces, desechando el líquido, luego se cuecen con la misma cantidad de azúcar hasta que espese, y se almacenan en frascos esterilizados sin quitar las semillas.
 
Si se cocinan por tiempo suficiente con abundante azúcar, la fruta y el zumo se tornan en una jalea de color rojo rubí. En Malasia, con frecuencia, los frutos son conservados, en sal o en vinagre. En Filipinas, se usan para hacer vinagre.

En la India e Indonesia, por su lado,  las hojas jóvenes se cuecen como vegetales. Tanto esta parte de la planta como los frutos poseen proteína, grasa, fibra, ceniza y minerales de calcio, fósforo y hierro; además, son ricos en carotenos, tianina, riboflavina, niacina y ácido ascórbico.

La bibliografía consultada da cuenta de que en la India las grosellas se comen como tónico del hígado, para enriquecer la sangre. El sirope lo prescriben de estomático, y las semillas son catárticas. Las hojas, con adición de pimienta, se aplican como apósitos en la ciática, el lumbago o el reumatismo.

Las hojas en decocción pueden utilizarse a modo de sudorífico. Por su lado, debido a la naturaleza mucilaginosa de las hojas, se toman como un demulcente en los casos de gonorrea.

La raíz es drásticamente purgativa y se considera tóxica en Malasia, pero es hervida y el vapor inhalado para aliviar la tos y el dolor de cabeza. Ese mismo componente de la planta, en infusión y dosis muy pequeñas la recomiendan para aliviar el asma.  En uso externo  la raíz es aconsejable  para tratar la psoriasis.