El pueblo de Macondo no tuvo un especialista en cartografía, pero contaba con García Márquez, que es casi lo mismo. Nadie duda de la fidelidad de sus calles ni del río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos…, tampoco de aquellas casas de barro y cañabrava. Cualquiera podría dibujar su propio mapa de aquel sitio literario. Al igual que Macondo existen lugares a cortas distancias de las nuestras. Sin embargo, ¿habrá otros “García Márquez” a tan pocas horas?
“La humanidad ha inventado tres grandes formas de comunicación: el idioma, la música y los mapas. De todas estas, la más antigua es la cartografía. A través de ella, trato entonces de perfeccionar tales modos de expresión”, aclara Raúl López Giménez, especialista en cartografía de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) acá en Cienfuegos.
Mientras, para el geógrafo Frank Ruiz Álvarez, tal disciplina constituye la complacencia misma cuando de trabajar se trata… Aun cuando la fantasía de un libro queda atrás al dialogar con cada uno, pues su labor en sí nos aleja de ese contexto, algo me hace retornar a Cien años de soledad.
Quizás sea la manera de cimentar proyectos que luego se hacen inmensos, porque ambos expertos cienfuegueros asumieron de manera constante el nacimiento del hoy expediente cartográfico, con el cual los enumeradores de la provincia trabajan en esta edición del Censo de Población y Viviendas 2012.
Raúl (R): “La esencia de la labor nuestra es facilitarle al enumerador la ubicación -a través de un mapa censal- de su segmento (en la zona urbana hasta 80 viviendas y en la rural, 70) en el terrero. No es gráfica, sino direccional”.
Frank (F): “En el expediente cartográfico están las direcciones de las casas a visitar, incluso con el nombre del jefe del hogar. Hicimos un registro previo, también con la participación de los alumnos, donde se actualizó la información existente en la estructura censal (áreas, distritos y segmentos) de los ocho municipios. Luego vino la conformación de las guías (se relacionan datos de acuerdo al interés de la investigación) y después un análisis de lo contado; a partir de ahí dejamos una cobertura por si quedó algo y se proyecta el estudio como tal. Todo ello fue hace más de un año”.
“Trabajamos conjuntamente con otras entidades, como el Grupo Empresarial Geocuba, el Instituto de Planificación Física…; asimismo hubo una nueva División Política Administrativa, lo cual conllevó cambios en cuanto a la distribución territorial y debimos tenerlo en cuenta”, aclaran.
Las tareas cartográficas comprendieron para esta edición del Censo, a desarrollarse del 15 al 24 de septiembre, sobre todo la confección de los mapas que conforman los expedientes cartográficos de las provincias y municipios, y a partir de estos últimos, la creación de la estructura propiamente censal, tales como áreas, distritos y segmentos.
R: “El sistema de asentamiento se estudia con anterioridad al Censo. Al igual que las personas nacen, crecen y mueren… los pueblos nacen, crecen y mueren”.
F: “En el caso de la montaña, existen asentamientos que desaparecen con este estudio previo, pues no superan las catorce casas para ello, máxima norma establecida en Cuba. Nosotros las captamos como población dispersa, y puede haber un resurgimiento allí en determinado momento, y por tanto, debemos tenerlas localizadas. También existen otras fusionadas. Tenemos nueve áreas en esa zona, y de ellas, cinco son mixtas”, agregan.
En la actualidad, la cartografía digital, y la información obtenida de los levantamientos fotogramétricos aéreos, se utilizan para complementar la proporcionada por el tradicional método de los levantamientos topográficos.
F: “Utilizamos para la ubicación de las estructuras censales, por primera vez, imágenes satelitales a nivel de país. Ya en 2002, a través de los software libres, digitalizamos el trabajo. En este, por ejemplo, cada manzana tiene un código único e irrepetible para ese asentamiento”.
R: “Independientemente de ello, siempre debemos comprobar lo captado con el terreno, lo tradicional nunca dejará de existir”.
Los cartógrafos de esta edición del Censo anduvieron medio escondidos, pues capacitaban en los municipios al personal de campo, de ahí la ausencia de fotos. No obstante, huelen a García Márquez en su propio Macondo, simplemente porque saben más de nuestros poblados que nosotros mismos.









