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Viernes, 29 Junio 2012 13:03

Memoria que "voló" hasta nuestros días Destacado

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Don Matías Pérez es memoria que 'voló' hasta nuestros días Don Matías Pérez es memoria que 'voló' hasta nuestros días Caricatura: Ández

"¡Voló como Matías Pérez!" es una popular frase para referirse a algo, o alguien, que desapareció sin dejar rastro. Desde nuestros abuelos hasta los niños: es una tradición, hace ya 156 años, en la memoria del pueblo. Porque ¿quién no ha oído hablar alguna vez de Matías Pérez? Todavía muchos asocian al personaje con una fábula, pero ¿existió de verdad o resulta solo leyenda?

Don Matías Pérez vivió realmente en La Habana del siglo XIX. Era un hombre progresista, un portugués que fabricaba toldos y cortinas. Por aquel entonces ya en Cuba se conocía de los globos, pero la aviación no estaba adelantada como hoy.

La primera ascensión famosa en la Isla fue la de Domingo Blinó, hombre muy ingenioso que construyó él mismo su globo y preparó el gas hidrógeno para inflarlo. Aunque el artefacto se alejó con rapidez, empujado por el viento, cayó en el potrero San José, de don Pedro Menocal, en Quiebra Hacha (a una legua al suroeste de Mariel).

Sin embargo, la más notable de todas las elevaciones constituyó la de Matías. Valiente hasta el extremo, soñaba con surcar el espacio, mas nunca se imaginó su suerte, al ascender en su globo el domingo 29 de junio del año 1856, ante los ojos admirados de varios centenares de habaneros.

En el "Ville París" había realizado anteriormente un vuelo por su cuenta y riesgo con buen éxito, y voló desde La Habana hasta el barrio de El Cerro. El segundo de sus intentos le reportaría gran notoriedad, al desaparecer sin dejar rastro. La prensa de la época, en específico el Diario de la Marina, informaba su pérdida y convocaba a una búsqueda.

De don Matías no volvió a saberse, a pesar de que la imaginación y el folclore popular recreaban un sinnúmero de teorías y variantes. Incluso, marineros aseguraban haber visto globos volando por los meses de junio, todos los años durante las grandes tormentas.

Varios días se mantuvo la alarma en La Habana. La pesquisa trascendió a las restantes provincias, pero el intrépido personaje no dio señales de vida y fue en vano la espera por su regreso. Lo cierto es que Matías Pérez siempre estuvo en el decir de la gente, pero jamás apareció. Sencillamente voló, pero lo hizo tan alto que ya no volvió.

Años después, según se cuenta, en unos cayos próximos, hallaron los restos de un globo ¡Quién sabe si sería el "Villa de París"! Del valeroso portugués queda mucho en nuestra idiosincrasia. A pesar de todo, es más que un desvanecido recuerdo, un dicho familiar y ya tradicional. Es memoria que “voló” hasta nuestros días.

(*) El autor es estudiante de Periodismo de la UCLV.

Leer 495 veces Modificado por última vez en Viernes, 29 Junio 2012 13:25

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