En un país no muy lejano, hadas del bien devolvieron a Anabel no solo su cabello, sino su vitalidad. Así pudieran decir Atrapanube, Fresita, Mandarina, El Mirlo o Cristobalino de los niños, participantes en una fiesta donde amor y alegría entretejieron madejas de danzas, cantares, porque ellos, como payasos y otros visitantes, devinieron duendes de la fantasía.
Hace doce meses esta reportera alabó que esa niña no perdiera su sonrisa, gracias al lenguaje universal de la ternura.
Ahora, a casi dos años de su diagnóstico: Leucosis linfoblástica aguda (leucemia), imponderables posibilitaron a nuestro equipo recoger la instantánea, donde Anabel y muchos pacientes del Hospital Provincial Paquito González Cueto, recibían donaciones de la empresa Cubataxi en Cienfuegos.
Los directivos Lázaro Reyes Cabrera y Víctor Valdés Izquierdo encabezaron la lista de reparadores de sueños; todos los trabajadores del colectivo de marras, superaron metas de recaudos monetarios y donaron juguetes y golosinas.
Ellos bien saben de altruismo social, pues pertenecen a la entidad que traslada gratuitamente a más de ochenta pacientes de diálisis en la Perla del Sur, sus gestos son digno tributo al Día del Trabajador del Transporte, a finales de junio.
Como expresara el doctor Hugo Almeida Leyva, director en funciones del “Pediátrico”, las enfermedades con larga estadía en salas, pueden conllevar trastornos, por eso requieren mucho afecto, y así deviene artífice del encanto la solidaridad humana, solo posible donde no se piensa en seguros y costos.
Los payasos del grupo de teatro El carro de Thespis, compuesta por instructores de arte y aficionados, y los trabajadores de Cubataxi, unieron sus voluntades para acompañar a galenos, familiares y pequeños, y enseñarles a crecer ante los duros golpes de la vida, mediante suaves toques en el alma.










