Cual si hubiese salido de alguna fuerte escena de Amantes (1991) -cinta dirigida por Vicente Aranda, y recién proyectada dentro de la Cinemateca del "Luisa" como parte de las sesiones teóricas correspondientes al Primer Festival del Monólogo Latinoamericano en Cienfuegos-, ante periodistas, fotógrafos, escritores, teatristas, críticos cinematográficos y más, Victoria Abril se desnudó. Sí, de alma. ¡Al punto de confesar sobre el llamado unipersonal: "no es lo mío"!
Ella, natural, espontánea, profunda… Durante casi una hora, la reconocida actriz y cantante compartió con los allí asistentes, pasajes referentes a su trayectoria profesional y hasta detalles de su vida privada. Porque "más que impartir una conferencia magistral" -dijo-, a los efectos, concebida en torno a las tendencias de la filmografía española actual, prefirió conversar.
Entonces aludió a una de las últimas actuaciones en currículum. Según dijo, la película titulada La mujer que secaba sus lágrimas o Lobas, bajo la dirección de Teona Strugar Mitevska, rodada entre Macedonia y Alemania, se presentará la semana entrante en la Alianza Francesa de Cuba. Definida como tragedia, involucra a cierta madre que pierde un hijo. El suicidio del mismo, desde las secuencias iniciales y a causa de los constantes abusos sexuales por parte del padre, hace aparecer luego en pantalla a una "mujer rota". La no aceptación, la venganza, guiará dos historias paralelas con una diferencia temporal de 40 años.
Acerca del vínculo con la Mayor de las Antillas, comentó minutos posteriores: "Hacia los 90, por allá por el 24, cuando vine por primera vez, quedé enganchada con este país. Aprovechaba la mínima ocasión para volver: festivales, o cualquier excusa (…) Aquí tomé clases de salsa, y fue donde conocí a mi amor (…) ¡Un poquito de peregrinación! (…) Yo declararía a la Isla entera Patrimonio Cultural de la Humanidad. No hay nada que me guste más que pasearme por acá".
Dado el agradable ambiente suscitado, el desconcierto de varios… Pero, "no soy reacia a los medios -recalcó. Solo que en España ser actriz y tener hijos significa ver a una pareja de paparazzi bajo de tu casa las 24 horas. Yo vivo en Francia esencialmente por eso. He querido darle a mis hijos una vida normal: ir al 'cole', venir. La gloria, si no es merecida, hace mucho mal a los niños. ¿Cómo les dirás: 'estudien, trabajen para que sean alguien en la vida'? ¡Si salen en papeles o en la tele todas las semanas! Claro, yo como una loba defiendo su privacidad. Si tenemos cita, pues hacemos rueda de prensa y promociones y hablo con todo el mundo. ¡Abierta!".
Referencias a proyectos futuros bastante inmediatos, adelantó: "Me dieron un espacio en la televisión francesa (…) Tuvo 10 millones de espectadores el primer día. Se ha convertido en una serie (…) Cada año, y este resulta el tercero, se renueva. Cuenta la historia de una niña de 16, quien está embarazada y lo dice demasiado tarde (…) Empezamos a rodar de nuevo ahora (…) Luego tengo una película bien bonita llamada Ismael; y otra en Francia, una comedia musical. Proyectos… Veremos la crisis cuál elige. Yo, mientras tanto, los tengo (…) ¡Ah, y Españolas en París! (…) Mitad comedia y mitad policíaca".
Las jornadas de intercambio en un segundo día del certamen convocado por el teatro Tomás Terry, incluyeron además varios talleres. En uno de los camerinos de este mismo coliseo, la uruguaya María Ema Núñez explicó detalles asociados a El maquillaje teatral.
Los Jardines de UNEAC en el territorio sureño sirvieron como escenario para aquellos intercambios promovidos por miembros de "El Bachín Teatro" y la artista Inés Ibarra, procedentes todos de Argentina. Mientras los unos llevaron a los presentes Hacia un teatro épico. Hacia un teatro independiente, la otra proyectó El desmontaje… en tanto instrumento para la investigación y producción de conocimiento en el campo de la teoría y la estética.









