Cienfuegos despertó hoy a una mañana diferente, si bien similar a la de años anteriores en igual fecha. Este Primero de Mayo el sol sorprendió en las calles a decenas de miles de hombres, mujeres, ancianos y niños. Ataviados con colores que son símbolos de la nación, alentados por el optimismo, la confianza y la determinación a seguir adelante, apuraron sus pasos hacia las arterias aledañas a la Plaza de la Ciudad, para consolidar el acostumbrado desfile.
Puede verse cómo la unidad deviene hilo conductor esta jornada de martes. Lo mismo en la urbe cabecera que en los diferentes municipios y localidades, afiliados de todos los sectores de la economía y la sociedad, olvidan por unas horas sus funciones habituales y se amalgaman en un mismo gremio: el de quienes hoy celebran el Día Internacional de los Trabajadores con retos y misiones titánicas, sí; pero con la resolución de afrontarlos desde el esfuerzo y la consagración, tal lo requieren los imperativos del presente.
Preservar y perfeccionar el Socialismo constituye la consigna que guía la marcha y anuncian cientos de pancartas. Así, en cohesión de ideas y principios, desfilan los cienfuegueros, confirmando con cada paso su respaldo a la Revolución y el apego a la construcción de su proyecto social.
Cual especie de arma, esgrimen sus voces para fustigar el cruel e inhumano bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba, mientras con igual vigor exigen la liberación de Los Cinco compatriotas prisioneros en la nación norteña.
El reloj avanza. La ciudad se nutre de pueblo. El proletariado cienfueguero prosigue su jornada.









