¿Qué poción les habrán hecho tomar a esos millones para hacerlos reír y bromear mientras desfilan?
¿Cómo explicar algo tan contradictorio?
Confieso que esas preguntas son ciencia ficción. Suponer que tales interrogantes se las plantearan quienes diariamente calumnian a Cuba, desde poderosos medios de comunicación, sería imaginar que tales personajes han llegado a creer sinceramente en sus propias mentiras.
Los hechos, siempre testarudos, echan por tierra cualquier sofisma. Sin embargo, tal verdad solo resulta válida para un observador desprejuiciado. Quienes son generosamente retribuidos a costa de las partidas del presupuesto que el gobierno norteamericano destina a tratar de corroer las bases de la Revolución no tienen un mínimo de honestidad para reconocer el significado del Primero de Mayo en Cuba.
Unos lo minimizan, otros ni siquiera se dan por enterados.
No dudo incluso de que algún furibundo "analista" de Miami se arriesgue al ridículo especulando que las impresionantes imágenes de masividad que mostró la televisión hayan sido extraídas de añejos archivos.
Algunos de los amigos que solidariamente nos acompañaron en los festejos por el Día Internacional de los Trabajadores describen el abismo entre la realidad cubana y la imagen deformada que se construye sobre Cuba en el extranjero, maquillando como verdades las más burdas mentiras.
Consciente de que durante las últimas semanas prácticamente no ha habido discurso, asamblea o reunión en centros laborales y estudiantiles en que no se haya mencionado por su nombre la campaña mediática contra Cuba, vuelvo sobre el tema.
La reiteración rutinaria de este concepto, sin que vaya acompañado de razonamiento o ejemplificación, pudiera convertirlo en frase huera a los oídos de nuestros compatriotas, que son quienes mayor conciencia deben tener acerca de los propósitos de esa cruzada imperial.
Ella no obedece a la casualidad, sino a un plan para hacer creíbles ante el mundo sus falaces historias sobre violación de derechos humanos, inmovilismo político o intervencionismo cubano en naciones hermanas.
Pero no solo a aislar internacionalmente a la Revolución va encaminada esa ofensiva mediática. No perdamos de vista que tales falsedades se encaminan principalmente a erosionar la voluntad de los cubanos, a crear la desconfianza interna, poniendo en duda nuestras posibilidades de rebasar la adversa coyuntura económica que enfrentamos, la efectividad de cualquier medida en ese sentido y la capacidad de nuestros dirigentes históricos para conducir al país en la búsqueda de soluciones.
En resumen, están orientadas a reblandecer la voluntad, la combatividad y las convicciones de los cubanos y reinstaurar aquí el capitalismo. Por eso millones de compatriotas desfilaron el Primero de Mayo mostrando su repudio a la agresión mediática.
Pero no podemos quedarnos en el rechazo genérico.
Ganemos conciencia de que las mentiras no se destruyen con consignas, sino con hechos y argumentos bien fundamentados, y que estos serán más sólidos y convincentes si están respaldados por el conocimiento de lo que queremos esclarecer, por el enfrentamiento a las insuficiencias propias, y por la fortaleza de nuestra obra asentada en el trabajo honrado.
DECLARACION SOBRE ASESINATOS DE PERIODISTAS EN AMERICA LATINA






¿Cómo detectar ese mecanismo diabólico tan efectivo que -para asombro del mundo- logra que ciudadanos "carentes de libertad", y "víctimas de represiones" interrumpan su sueño mucho antes del amanecer y salgan a la calle para colmar con su alegría las plazas públicas?



